Público
Público

Brexit Los conservadores se arman para echar a Theresa May

La primera ministra británica afronta las que podrían ser sus últimas horas en el cargo. Miembros de su partido y del propio Gobierno diseñan a sus espaldas una estrategia para desbancarla.

Publicidad
Media: 3
Votos: 1

La primera ministra británica, Theresa May, a su salida de Downing Street (Londres). / REUTERS - TOBY MELVILLE

La imagen este miércoles en el parlamento británico lo decía todo: mientras Theresa May iba desgranando en la Cámara de los Comunes los detalles de lo que ella insiste en llamar su "nuevo acuerdo" de brexit -aunque a ojos de todos sigue siendo el mismo que el Parlamento ya ha rechazado hasta tres veces- sus compañeros de partido sentados detrás de ella -miembros de su gabinete incluidos- iban abandonando la sala. La primera ministra británica ya no tiene quien la respalde.

Su último movimiento asegurando que permitirá a los diputados votar sobre la celebración de un segundo referéndum si finalmente respaldan su acuerdo con la UE en la votación prevista para la primera semana de junio, no ha gustado a nadie.

Ella estaba convencida de que con este gesto se ganaría el favor de los laboristas, en particular, y de cualquier partidario de permanecer en la UE o de una nueva votación popular, en general. Pero esta promesa sin definir y con condiciones no sólo no ha logrado sumar el respaldo de estos, sino que ha molestado aún más a los miembros de su propio partido. Que haya puesto sobre la mesa la posibilidad de un segundo referéndum es algo por lo que no pasan ni quienes reclaman el brexit ni quienes lo rechazan.

La prueba está en otra imagen simbólica: antes de que May comenzara su discurso en la Cámara se ha celebrado, como cada miércoles, la sesión de ‘preguntas al Primer Ministro’ y a ella han faltado o han llegado tarde varios miembros de su partido y del gobierno que, todo apunta, a esa misma hora estaban reunidos tramando contra ella. Entre ellos se encontrarían el Ministro del Interior, Sajid Javid; Michael Gove, Ministro de Medio Ambiente; Liam Fox, Secretario de Estado de Comercio; y el Fiscal General, Geoffrey Cox.

Parece más claro que nunca que Theresa May tiene las horas contadas y quienes la cuestionan no esconden la cabeza.

Según el recuento de Buzzfeed, atendiendo a las declaraciones que han hecho en las últimas horas, 73 miembros del Partido Conservador han dicho públicamente que no respaldaran el acuerdo de May en esta nueva votación; entre ellos hay 39 que antes sí votaron a favor. Las cosas se han puesto muy feas para May.

El tiempo se agota para May

Este nuevo capítulo de caos e incertidumbre en torno al brexit se produce sólo unas horas antes de que el Parlamento Británico se tome unas vacaciones. Lo que se conoce como el receso de primavera supone que se suspende la actividad en el Parlamento entre el jueves 23 de mayo y el martes 4 de junio, la semana que May ha fijado para su nueva votación. Un nuevo impulso para acelerar las cosas porque aquí todo apunta a que para la vuelta, May ya habrá sacado sus cosas de Downing Street.

El Evening Standard asegura que los rebeldes que permanecían reunidos mientras May hablaba ante la Cámara están decididos a impedir la votación de junio para que el asunto pase desde ya a estar en manos del sucesor de May.

Durante su intervención en el Parlamento, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, ha pedido públicamente la celebración de elecciones generales. Y desde el entorno de May no paran de filtrar a la prensa británica que el tiempo se ha acabado para May. Harry Cole, del Daily Mail asegura que un ministro le ha dicho que "se acabó". Su tiempo ha terminado. A Tim Shipman, de The Sunday Times, un miembro del gabinete de May le habría confirmado que “las cosas van a pasar muy rápido” y otro miembro del Partido Conservador le ha ha hablado de May usando el término “ ex primera Mmnistra”.

Pero, ¿pueden echarla si ella no quiere irse?

Ahora mismo, no. La manera más sencilla sería someter a May a una moción de no confianza en el Parlamento, pero la actual regulación del Partido Conservador establece que no se pueden celebrar dos votaciones de este tipo en un mismo año y May ya superó una el pasado mes de diciembre. De ahí que los esfuerzos de este grupo de rebeldes conservadores se están centrando en intentar convencerla para que se vaya por su propio pie. Pero todos -ellos más que nadie- sabemos que May es una mujer aferrada a un cargo y por eso, si por las buenas no logran convencerla, ya están moviendo los hilos para actuar por las malas y lograr los apoyos necesarios para cambiar la normativa del partido.

Los sondeos de las elecciones europeas no la ayudan

No es que el fuego en el que puede acabar ardiendo May ande falto de leña, pero si se debilitara y fuera necesario avivarlo, ahí están las elecciones al parlamento europeo para echar una mano a sus enemigos. Los británicos votan el jueves 23 y las últimas encuestas auguran un batacazo monumental para los conservadores. El sondeo realizado por la plataforma YouGov deja a los conservadores en quinta posición con sólo el 7% de los votos. Por delante de ellos se habrían situado ya el Partido Verde, el Liberal Demócrata, el Laborista y El Partido del Brexit, del radical Nigel Farage que, con el apoyo de un buen numero de ex-votantes conservadores, ganaría las elecciones con el 37% de lo votos.