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Brexit Johnson y un 'hard Brexit' amenazan los derechos de los españoles que viven en las islas y británicos residentes en la península

Esperan con inquietud el incierto desenlace de la salida del Reino Unido de la Unión Europea tras la llegada del nuevo Primer Ministro, que prometió poner punto y final al conflicto en octubre, con o sin acuerdo. 

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Boris Johnson, el nuevo inquilino del 10 de Downing Street. / Reuters

El velado acento británico que se esconde tras su perfecto español sigue delatando a Michael Harris. Hace 37 años que llegó a España para trabajar, fundamentalmente editando libros de texto, pero hay reductos de nuestros orígenes que ni el tiempo puede borrar del todo. Vino huyendo de un Reino Unido azotado por la recesión y la mano de hierro de Margaret Thatcher en los ochenta. Pocas situaciones más duras recuerdan los británicos. Pocas, hasta que un 23 de julio de 2019 llegó Boris Johnson al 10 de Downing Street. Y con él, la posibilidad inminente de un Brexit sin acuerdo.

Ahora, Michael Harris es uno más de los 249.015 británicos (según los últimos datos del INE) que esperan con incertidumbre el destino inmediato de su país y, sobre todo, qué será de ellos y sus derechos como ciudadanos residentes en el extranjero. “Llevamos en medio como moneda de cambio desde 2016”, asegura Harris, añadiendo haberse sentido “utilizados” por ambos bandos. Desde el inicio del proceso, ha tratado de defender sus derechos a través de Eurocitizens, una plataforma proeuropea de la que es fundador y que nació para defender los intereses de los británicos residentes en España ante la amenaza del Brexit.

La llegada de Johnson y su gobierno era esperada, pero ha sido recibida por esta comunidad británica como una amenaza, pues una salida no negociada sería la situación más nociva posible para ellos. “Los ministros principales como Raab (Exteriores) y Patel (Interior) son la extrema derecha del Partido Conservador y brexiteros a ultranza”, comenta Harris, que no solo se preocupa por la falta de acuerdo, sino también por las tensiones que ello puede generar entre el Reino Unido y la Unión Europea.

“Los ministros principales como Raab y Patel son la extrema derecha del partido conservador y 'brexiteros' a ultranza”, Michael Harris

“Nos lo esperábamos”, responde Adrián Santos, uno de los 139.236 españoles en Reino Unido (INE) cuando se le pregunta por la llegada de Johnson al poder. Él, emigrante por trabajo desde hace casi cinco años, es responsable de la página web Trucos Londres, un blog que creó para ofrecer de manera gratuita información útil sobre trabajo, residencia y similares a todos los españoles recién llegados. Tras convertirse en la guía de muchos nacionales en Reino Unido, últimamente ha recibido muchas dudas y preguntas en torno al Brexit. Sin embargo, asegura percibir que “en general, la gente está tranquila” ante la posible salida.

La situación para los españoles que viven en el Reino Unido es algo más favorable que para sus equivalentes en España, pues independientemente de los acuerdos que ambos países alcancen en torno a sus derechos, ellos mantendrán los inherentes a la ciudadanía europea.

“La comunidad de españoles preferimos a Boris Johnson que a Nigel Farage”, Adrián Santos

“La comunidad de españoles preferimos a Boris Johnson que a Nigel Farage”, asevera Santos. Según él, la llegada del nuevo Primer Ministro responde a la necesidad del Partido Conservador de contar con un líder posicionado de manera abierta y clara a favor del Brexit. Con ello, la formación pretende hacer frente al crecimiento en popularidad de Farage, líder nacionalista y ultraconservador, cuyo Brexit Party pasó directamente, apenas dos meses después de su fundación, a ser el favorito en las encuestas de cara a unas nuevas elecciones.

Británicos en España

Tras la falta de compromiso y atención por parte de su propio gobierno, los británicos han encontrado refugio para sus derechos en el Ejecutivo español. Ante la inminente salida, el Gobierno realizó un plan de contingencia que culminó el pasado 1 de marzo con un Real Decreto. Este llegaba para suavizar la transición de los británicos como ciudadanos europeos de pleno derecho a nacionales de un tercer país, una situación mucho más precaria en cuanto a derechos y libertades.

Para ello, asociaciones proeuropeas como Eurocitizens, entre otras, mantuvieron desde enero reuniones sucesivas con el Gobierno español, llegando a un resultado final satisfactorio para los afectados. Además, se trata de un plan de contingencia más avanzado, detallado y permisivo en los plazos que los de otros países como Alemania, Italia o Francia, según reconoce el propio Harris.

Manifestación contra el Brexit en Madrid el pasado 23 de marzo. / Eurocitizens

Entre lo dispuesto en dicho decreto, se establece un periodo transitorio de 21 meses para que los ciudadanos puedan normalizar su nueva condición de residencia. Además, con él se mantienen garantizados la gran mayoría de los derechos fundamentales como el acceso a los servicios sanitarios, seguridad social o el derecho al trabajo, aunque perderán la libre circulación en la región, exclusiva de los ciudadanos europeos. En la práctica, ello supondrá que la situación de los británicos será estable en España, pero no tendrán garantizado que sea así si necesitan mudarse a otro país de la Unión.

Sin embargo, todas estas garantías mencionadas podrían saltar por los aires si el Gobierno de Boris Johnson no las aplica también para los ciudadanos españoles residentes en Reino Unido. Según lo dispuesto en el Decreto Ley, tras dos meses de su entrada en vigor se evaluará dicha reciprocidad y “serán suspendidas las medidas reguladas en él” si esta no se da.

Carteles desplegados durante la manifestación contra el Brexit del 23 de marzo. / Eurocitizens

“El problema es que no nos fiamos del Gobierno británico”, asegura Harris, que insiste en que las tensiones generadas por el ‘no acuerdo’ pueden ser incluso más nocivas que la propia salida. Tensiones, como las que, por ejemplo, puede generar Johnson si decide no pagar la factura del Brexit a la Unión Europea, tal y como aseguró que haría en una entrevista en el Sunday Times el pasado junio. La compensación está tasada en 39 millones de libras y prometió no hacerse cargo de ella si desde Europa no ofrecían mejores condiciones para la salida.

Además, la situación para los británicos residentes en España aún puede dar un nuevo giro y complicarse todavía más. Con el nuevo Primer Ministro asegurando que el Brexit se producirá en octubre, con o sin acuerdo, este podría llegar sin un Gobierno operativo en España tras el fallo de la investidura de Pedro Sánchez. Harris espera que, sea del color que sea, el futuro Ejecutivo español respete las condiciones dispuestas en el plan de contingencia, pues mantienen buenas relaciones con todos los grupos, aunque el PP votara en contra del Decreto.

De suspenderse lo dispuesto en el plan, los británicos tendrían que solicitar la residencia como ciudadanos no europeos, habiendo entre ellos muchos pensionistas que no cumplirían con los requisitos de un nacional de un tercer país que no trabaja. A estos, se sumarían la conocida como ‘población flotante’, formada por británicos que residen en España durante el invierno y vuelven a Reino Unido en verano. Estos, perdiendo la libre circulación, no podrían pasar periodos superiores a tres meses en nuestro país, pese a tener residencia propia.

Muchos británicos se han lanzado a conseguir la nacionalidad española para no renunciar a su condición de europeos

Ante esta precaria situación, muchos británicos se han lanzado a conseguir la nacionalidad española para no renunciar a su condición de europeos. Sin embargo, para ello deben renunciar a la ciudadanía británica, pues no existe un acuerdo que les permita tener la doble nacionalidad, algo que sí pueden obtener los españoles que viven en Reino Unido.

Para conseguirlo, deben luchar contra largas demoras, como demuestra la lista de espera de alrededor 400.000 personas pendientes de conseguir su nacionalidad el pasado marzo o casos en los que llevan intentado tramitarla desde 2015, según comenta Harris. Además, al conseguirla, muchos tratan de mantener sus pasaportes y a efectos prácticos su nacionalidad británica, pero lo hacen operando de manera ilegal.

Españoles en el Reino Unido

En contraste, la situación en las islas para nuestros compatriotas parece algo más halagüeña. Santos se muestra más optimista y asegura que, desde el Reino Unido, nadie espera que un Brexit sin acuerdo se vaya a producir, sino que más bien es un órdago que lanza Johnson a la Unión Europea.

Sin embargo, en el caso de que eso se produzca Santos asegura que “el Gobierno español es uno de los que mejor ha hecho los deberes”. Con ello, hace referencia al departamento específico para el Brexit que se ha creado en la embajada española de Londres, donde hay un equipo de cinco personas “disponible casi las 24 horas”
Desde dicho departamento, los españoles residentes en Reino Unido pueden formalizar su Settled Status. Esta es la nueva condición de residencia permanente bajo la que vivirían tras un hipotético hard Brexit aquellos que hubieran residido menos de cinco años en el país, hasta ahora el plazo mínimo para conseguir la estancia permanente.

"El Gobierno español es uno de los que mejor ha hecho los deberes”, Adrián Santos

Además, durante el Brexit, lejos de haber producido un efecto disuasorio, “ha habido un aumento bastante grande en el último año de españoles que vienen al Reino Unido” percibe Santos. De esta manera, con una tasa de paro del 3.8% en el país (según los últimos datos de mayo ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido) Santos asegura que “están más nerviosos los británicos en cuanto a perder mano de obra que los españoles en cuanto a perder derechos”, los cuales confían en tener garantizados.

Sin embargo, el Brexit ha introducido inevitablemente algún contratiempo para los españoles, especialmente en el caso de los estudiantes. Hasta ahora, el Gobierno ofrecía unos préstamos muy ventajosos para los universitarios, los cuales se podían ir devolviendo gradualmente una vez que el estudiante cobraba un sueldo estable. Esto ha provocado “una bajada de estudiantes”, según Santos.

Con diferentes condiciones y situaciones, británicos y españoles residentes en el extranjero esperan con cautela el desenlace final de este largo culebrón que ha supuesto el Brexit. Porque un 23 de julio llegó Boris Johnson al 10 de Downing Street. Y con él, la promesa de poner punto y final a esta larga despedida.