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Brexit Johnson se reúne hoy con Merkel mientras el Reino Unido ya se prepara para una salida de la UE sin acuerdo

El primer ministro británico se verá hoy a Berlín con la canciller alemana y viajará a París el jueves para encontrarse con el presidente Macron en París. La cláusula de salvaguarda de Irlanda es el principal escollo para llegar a un acuerdo para el brexit, que se producirá el 31 de octubre.

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Boris Johnson. EFE

A setenta y un días de que el Reino Unido salga de la Unión Europea, las posiciones siguen enrocadas en torno a la cláusula de salvaguarda, que mantendría a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera hasta que se consiga otra solución. El llamado backstop, que forma parte de la única propuesta de acuerdo sobre la mesa para el brexit, evitaría controles en la frontera entre la república de Irlanda y su vecino del norte, que quedaría fuera de la UE.

Mientras la fecha se acerca inexorable, los líderes europeos y Boris Johnson se enfrentan en un duelo en el que juegan a ver quién pestañea primero: Johnson quiere un nuevo acuerdo sin la cláusula de salvaguarda; Bruselas dice que el acuerdo al que se había llegado con Theresa May, backstop incluido, no se toca.

A pesar de que ambos repiten las mismas líneas en cada declaración pública, Johnson ha sido quizá el primero en ceder algo: hoy se reunirá en Berlín con la canciller alemana, Angela Merkel, y el jueves viajará a París para verse con el presidente Emmanuel Macron, a pesar de que el británico había dicho que no negociaría con los líderes europeos a menos que estos cedieran a eliminar el backstop.

Merkel recomendaba al líder británico que acepte el acuerdo tal y como está y que trate de eliminar el ‘backstop’

Y los líderes europeos están lejos de renunciar a la cacareada cláusula de salvaguarda. Ayer Merkel recomendaba al líder británico que acepte el acuerdo tal y como está y que trate de eliminar el backstop en cuanto se acuerde la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea. Por su parte, fuentes del Gobierno británico han afirmado que Boris Johnson insistirá en que se elimine la cláusula de salvaguarda del acuerdo durante sus reuniones de esta semana. Johnson repite en que el actual acuerdo es inviable porque la Cámara de los Comunes lo ha rechazado tres veces.

Por si no quedaran claras sus posiciones, el lunes Johnson envió una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, con copia a Juncker y el resto de líderes europeos, reiterando su oposición al backstop y tachándolo de antidemocrático, ya que los norirlandeses no tendrían "influencia sobre la legislación que se les aplica". En respuesta, Tusk, le acusó de querer crear una frontera dura en Irlanda "aunque no quiera reconocerlo", a través de un tuit.

La carta de Johnson plantea que se implementen unos acuerdos alternativos para la frontera entre las dos Irlandas

La carta de Johnson plantea que se implementen unos acuerdos alternativos para la frontera entre las dos Irlandas, pero no concreta cuáles serían estas medidas. En marzo, Bruselas y Londres acordaron explorar la vía de estos acuerdos provisionales, pero no se ha llegado a ninguna propuesta en concreto. Algunas ideas que se han lanzado en los últimos meses incluyen algún tipo de solución tecnológica que evite los controles en la frontera, pero Bruselas no cree que estos pudieran estar listos para el 31 de octubre.

Merkel, Macron, Tusk y Johnson coincidirán además este fin de semana en la cumbre del G7, que se celebra en Biarritz, al sur de Francia, en la que también participarán participarán Italia, Estados Unidos, Japón y Canadá.

Más allá de los encuentros de esta semana, de momento Johnson solo tiene previsto viajar a Bruselas el 17 de octubre para participar en la que seguramente será su primera y única cumbre europea, dos semanas antes de la fecha de salida del Reino Unido. Pero, hasta entonces pueden pasar muchas cosas.

¿Por qué nadie se mueve de sus posiciones?

Aunque tanto Bruselas como Londres insisten en que desean llegar a un acuerdo, el órdago de Johnson de que el brexit se producirá el 31 de octubre, con acuerdo o sin él, hace que las imágenes de caos y colas en las fronteras el 1 de noviembre sean cada vez más plausibles.

La cláusula de salvaguarda es el principal punto de discordia. El objetivo de la medida es evitar una frontera dura en entre Irlanda del Norte, que saldría de la UE ya que forma parte del Reino Unido, y la república de Irlanda. El backstop estipula que hasta que se llegue a un acuerdo definitivo que defina la relación entre la UE y el Reino Unido, Irlanda del Norte quedaría dentro de la unión aduanera. En la práctica, el Reino Unido tendría que seguir las normas de la UE durante varios años, lo que algunos partidarios del brexit temen que podría limitar la capacidad de Londres para firmar acuerdos internacionales de comercio. Bruselas firma todos los acuerdos internacionales cuando un estado es miembro de la UE, por lo que esta limitación puede ser importante para Londres, que tendría que firmar los suyos propios tras el brexit.

El objetivo de la medida es evitar una frontera ‘dura’ en entre Irlanda del Norte, que saldría de la UE ya que forma parte del Reino Unido, y la república de Irlanda

Pero, sin backstop ni solución alternativa, crear una frontera real podría tener un efecto negativo impredecible, ya que podría acabar con el efecto del Acuerdo de Viernes Santo, que certificó el final del conflicto entre las dos Irlandas en 1998 y que borró las fronteras en la práctica, ya que las dos mitades de Irlanda eran parte de la UE.

Mientras tanto, Bruselas y Londres se amenazan de que el otro tiene más que perder. Sin ir más lejos, la portavoz de la Comisión Europea, Natasha Bertaud, avisaba que el daño sería "proporcionalmente mucho mayor" para el Reino Unido en caso de salida sin acuerdo en una rueda de prensa esta semana.

Por su parte, Boris Johnson avisó hace unos días que terminaría con la libertad de movimiento de los 3,2 millones de ciudadanos europeos en su territorio en cuanto se ejecute el brexit si no hay acuerdo.

Con Bruselas y Londres en sus trece, nos acercamos día a día a un brexit sin acuerdo. Johnson se saldría con la suya: no habría backstop. Pero el Reino Unido y la UE se despertarían el 1 de noviembre como dos países sin ningún acuerdo internacional. Un documento del Gobierno del Reino Unido, filtrado la semana pasada, avisaba de que el país podría sufrir problemas de abastecimiento de comida, combustibles y medicinas.

Esta semana será determinante para ver si Johnson abandona el farol, y acepta la cláusula de salvaguarda para evitar un mal mayor, como le recomienda Merkel; o si serán los Gobiernos europeos los que acaben cediendo. Si no hay avances, las consecuencias son impredecibles.