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Brexit ¿Qué tiene que pasar para que haya un segundo referéndum sobre el brexit?

La opción cobra cada vez más fuerza mientras provoca la división interna de los laboristas. Decenas de ellos la apoyan pero otros amenazan con dimisiones si Corbyn la respalda. Pero si finalmente se celebrara, ¿cuál debería ser la pregunta?

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Un defensor de la celebración de un nuevo referéndum sobre el brexit se manifiesta en Downing street durante la celebración del Consejo de Ministros en Londres. - EFE

Vista con la perspectiva de la distancia, para muchos la solución en Reino Unido parece fácil: “Si no se ponen de acuerdo, que vuelvan a votar”. Pero abrir el melón de un segundo referéndum sobre el brexit implica una larga lista de decisiones, renuncias, concesiones y deslealtades que no todos están dispuestos ni a tomar ni a aceptar. A pesar de que cuando se dice eso de que “cada vez son más voces las que piden una nueva votación” no sólo se está hablando de los resultados de las encuestas a pie de calle ─ahora mismo la mayoría votaría por permanecer en la UE─, también es cada vez mayor el número de sus representantes políticos que creen que es la única opción para acabar con este lío del brexit que está claro que a día de hoy nadie sabe cómo desenredar.

Ahora mismo, la llave que podría abrir la puerta a un segundo referéndum es que la mayoría de los miembros del parlamento voten a favor de la enmienda que Jeremy Corbyn presentó el lunes al esperado “plan B” de Theresa May tras comprobar que en realidad no era más que el mismo “plan A” con un poco de maquillaje. Y el texto del líder de la oposición es velado. Lo que pide es que los miembros del Parlamento se puedan pronunciar sobre si debería o no legislarse con el objetivo de “celebrar una votación pública sobre un acuerdo o una proposición”. Pero si consigue el respaldo suficiente, la Cámara de los Comunes podría forzar a Theresa May a tener que, como mínimo, plantearse esta opción. Por eso la clave es qué se espera de esa votación.

¿Qué opina cada partido?

Por supuesto, entre quienes votarán “no” porque oír hablar de brexit provoca que se les erice el vello, están Theresa May ─ha dicho que un nuevo referéndum “dañaría la cohesión social”─; buena parte de los miembros de su partido; y sus socios de gobierno del DUP, el Partido Unionista de Irlanda del Norte que considera que “sería una traición al referéndum de 2016", según su portavoz para el brexit, Sammy Wilson.

Los mayores partidarios del referéndum, los que declaran abiertamente que es la mejor opción, son los Liberal Demócratas, que ejercen de oposición en el Parlamento, y el partido de los verdes. También más de 70 parlamentarios del Partido Laborista. Y atención porque empiezan a sacar la cabeza conservadores que piden poder al menos votar sobre el tema en la Cámara. Al frente de todos ellos la diputada Sarah Wollaston, que ha afirmado: “Creo que es importante que lo intentemos”.

Pero la clave está en qué pasa con el resto de los laboristas. Y no es una cuestión cualquiera porque ésta es la causa que está provocando la mayor crisis dentro del partido de los últimos meses.

¿Por qué hay división en el Partido Laborista?

Los líderes laboristas han estado intentando evitar el tema del segundo referéndum todo este tiempo. No querían distraer la atención de su principal alternativa al acuerdo de May: unas nuevas elecciones. Pero ésta quedó en nada hace una semana cuando el gobierno de la primera ministra salió vivo de la moción de censura. Desde entonces, Corbyn ha ido arrimándose un poco más a la estufa del segundo referéndum pero siempre de perfil, porque cualquier gesto podría suponer la perdida de confianza de cualquiera de las facciones en las que está quedando dividido su partido.

Captura de vídeo tomada de la señal de la unidad de grabación del Parlamento británico que muestra al líder laborista, Jeremy Corbyn, mientras comparece ante la primera ministra, Theresa May. - EFE

Entre los laboristas están los que defienden una nueva votación popular; los que mantienen que hay que respetar el resultado del referéndum de 2016 y consideran que deben de ser los parlamentarios quienes actué en consecuencia; y los más anti-brexit, que creen que cualquier opción que implique hablar de una posible salida no debe ni contemplarse.

¿Qué se dice en Europa?

Desde Europa ejercen de espectadores atónitos ante todo este espectáculo, mientras les toca desmentir constantemente a Theresa May cada vez que asegura que va a conseguir nuevas concesiones de Bruselas. Más aún después de ver que en su “plan B” insistía en hacer promesas que ella no puede garantizar. El ambiente está ya tan quemado que desde el gobierno alemán han llegado a sugerir que lo mejor sería que Reino Unido aprobara un segundo referéndum. “Eso podría traer un poco de paz a la situación actual”, ha declarado la ministra de Justicia, Katarina Barley.

¿Cómo sería un segundo referéndum?

La pregunta no es sencilla, pero allá vamos. Lo mas inmediato sería suspender el famoso Artículo 50 ─el que recoge la salida de la UE─ porque es imposible que el segundo referéndum se pueda celebrar antes del 29 de marzo, la fecha prevista de salida. Pero éste es el menor de los problemas porque el Tribunal de Justicia Europeo permite a Reino Unido hacerlo unilateralmente.

Una vez que el Parlamento haya votado a favor de un nuevo referéndum, hay que aprobar la legislación que permita su celebración, en la que se contemplarían cuestiones como la fecha, quién puede votar y lo más importe: qué se pregunta.
Sobre la fecha, la experiencia del referéndum de 2016 establece que como mínimo harían falta 22 semanas, incluyendo en ellas la campaña electoral. Como estimación, ahora mismo eso nos colocaría a finales de junio.

A la hora de elegir qué preguntar es cuando de verdad se complica la cosa. Las opciones ahora mismo serían cuatro: si acepta abandonar la UE con el acuerdo de Theresa May; si acepta abandonar la UE pero buscando otro acuerdo; si acepta abandonar la UE sin acuerdo; o si no quiere abandonar la UE. Cómo combinarlas o qué descartar es la cuestión más peliaguda, hasta el punto de que hay quien plantea que debería ser un referéndum en dos rondas y eliminar por descarte. Sin olvidar que si ganara “abandonar la UE con otro acuerdo” supondría volver a la casilla de salida de hace dos años.

Y a todo ello hay que sumar que a finales de mayo hay elecciones al Parlamento Europeo y Reino Unido tendría que decir con antelación qué papel juega en ellas. Resumen: si esto ya era poco lío, toma dos tazas.