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Brexit El Parlamento europeo responde a Johnson que su propuesta "no es ni remotamente aceptable"

El Gobierno irlandés sostiene que "no puede" apoyar estas propuestas y tampoco a la oposición en Westminster le convencen. Eso sí, gana adeptos entre los probrexit más radicales.

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Una captura de la grabación del debate de este jueves en el Parlamento británico, en la que aparece Boris Johnson. EFE

El ambiente en general, el tono de los debates… Todo en torno al brexit lleva meses bastante caldeado, aunque a ratos da la impresión de que al gobierno británico no le parece suficiente y se empeña en echar más leña al fuego. Uno no termina de tener claro si es parte de la estrategia o torpeza porque, claramente, no es una actitud que beneficie en ningún tipo de negociación. Sólo unas horas después de que Boris Johnson enviara su propuesta para alcanzar un acuerdo de salida a los responsables de la Unión Europea, el jueves por la mañana el secretario para el brexit, Steve Barclay, sostenía que ahora el balón está en el tejado de la UE. Y el comentario no ha gustado nada en Bruselas.

Por boca de una de sus portavoces, la Comisión Europea ha sido rotunda: “Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para garantizar que la salida sea ordenada y estamos dispuestos a participar de manera constructiva con nuestras contrapartes pero no vamos a ser los que se queden sosteniendo la bolsa, la pelota o cualquier otro tipo de objeto”. Y aclaraba: "Les recordamos que es el Reino Unido el que abandona la UE y no la UE la que abandona el Reino Unido”.

De momento, las reacciones que llegan desde Bruselas no presagian un final feliz. Guy Verhofstadt, eurodiputado y presidente del comité del brexit en el parlamento europeo, ha dicho que la propuesta de Johnson "se trata principalmente de reempaquetar las malas ideas que ya se han presentado en el pasado” y que con ellas será "casi imposible" que ambas partes alcancen un acuerdo.

"Les recordamos que es el Reino Unido el que abandona la UE y no la UE la que abandona el Reino Unido"

Está "en manos del señor Johnson" que se logre o no un acuerdo ya que todo dependerá de si el primer ministro presenta "propuestas serias", ha dicho Verhofstadt, que se ha mostrado molesto por el contenido de un documento del ejecutivo de Johnson que se ha filtrado y en el que se pide a los diputados conservadores que califiquen de “loca” a la UE si finalmente rechaza la propuesta de Johnson. ”Si hay un documento que dice que tienen que culpar a la Unión Europea, entonces es obvio que ese es el propósito”.

En la misma línea se ha mostrado el Gobierno irlandés, cuya opinión es fundamental en este asunto. Su viceprimer ministro, Simon Coveney, ha asegurado que para ellos el plan de Johnson “no es algo que podamos apoyar como parte de un acuerdo final” porque “no es consistente con los Acuerdo de Viernes Santo”.

Esa es también la cuestión clave para los partidos de la oposición. A la misma hora que llegaban las reacciones desde Bruselas e Irlanda, el primer ministro británico exponía sus planes en el parlamento británico. Luciendo un tono inusualmente moderado en él, Johnson ha defendido que “el gobierno ha hecho un esfuerzo extraordinario” y ha mostrado una ”gran flexibilidad” para alcanzar una acuerdo que “honre el resultado del referéndum”.

Pero también ha insistido en que si la UE no responde con la misma flexibilidad, Reino Unido tendrá que abandonar la alianza el 31 de octubre sin un acuerdo. Y sacando a pasear su tono amenazante, ha remarcado que ello supondría “un fracaso de la política" en todos los sentidos.

"Si el primer ministro se hubiera molestado en ir a la frontera con Irlanda del Norte, sabría del temor genuino que la gente siente ante sus propuestas"

Desde la bancada de enfrente, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn ha dejado claro que “ningún diputado laborista podría apoyar una propuesta tan imprudente”. El líder de los laboristas ha definido el texto como “un intento cínico por parte del primer ministro de echar la culpa (a otros) por no haber cumplido él mismo”. Corbyn creo que el único objetivo de Johnson es alcanzar lo que ha definido como “un Trump Brexit” que “colapsará nuestra economía”.

También desde el Partido Nacional de Escocia (SNP) le han dicho que nunca logrará su consentimiento, que su plan es inaceptable y está diseñado para fracasar. Ni el del Partido Liberal Demócrata. Todos ellos coinciden en que los planes de Johnson para la frontera en Irlanda del Norte van en contra de los Acuerdos de Paz de Viernes Santo. "Si el primer ministro se hubiera molestado en ir a la frontera con Irlanda del Norte, sabría del temor genuino que la gente siente ante sus propuestas”, le ha dicho la líder liberaldemócrata Jo Swinson a Johnson. No se creen al primer ministro cuando asegura que no habrá controles físicos “ni en la frontera, ni cerca, ni en ningún otro lugar”.

Durante su cara a cara, Corbyn aventuraba a Jonson que su plan será rechazado por los Comunes, por Bruselas y por todo el país. Pero lo cierto es que en las últimas horas parece que ha ganado algunos adeptos en los Comunes, entre las filas de los conservadores más radiales –los conocidos como espartanos– que en su momento votaron contra el plan de Theresa May y han comenzado a mostrarse partidarios de la propuesta del actual primer ministro.

Una de ellas, la diputada tori Victoria Prentiss apuntaba esperanzada que en la Cámara hay una “sensación de alivio colectivo” al pensar que “éste podría ser el principio del fin”. Y también algunos de los tories rebeldes que fueron expulsado del partido pero mantienen su escaño estarían dispuestos a respaldarlo.

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