Público
Público
Únete a nosotros

Brexit Viaje a Essex, la tierra donde arrasó el sí al brexit. ¿Qué piensan ahora?

En todos los distritos del condado de Essex se impuso el sí a abandonar la Unión Europea en 2016. Si se celebrara un segundo referéndum, volvería a ocurrir lo mismo pero ni los anti-brexit quieren oír hablar de otra votación. Todos insisten en que hay que aceptar el resultado y recurren al famoso “carry on” (seguir adelante).

Publicidad
Media: 3.33
Votos: 6

La ciudad de Castle Point, una de las localidades donde más apoyo registró el 'sí' al Brexit.- CRISTINA CASERO

Cuando el 24 de junio de 2013 a las 4:39 minutos de la madrugada el mítico presentador de la BBC David Dimbleby, el hombre que ha estado al frente de todas las noches electorales de la cadena británica desde 1979, miró a cámara y dijo aquello de: “El pueblo británico ha votado y estamos fuera”, Essex se volvió una fiesta. En todos los distritos electorales (14) de este condado de Inglaterra se impuso el sí a abandonar la Unión Europea de manera rotunda. Uno de ellos, Castle Point, incluso saltó a las noticias como el tercer municipio con el mayor porcentaje de votos por ‘Leave’ de todo Reino Unido: un 72.7%.

Situada a 60 kilómetros al este de la capital británica, esta zona donde el Támesis viene a morir es el ejemplo perfecto del perfil del votante pro-brexit según el análisis realizado por el profesor de Ciencias políticas de la Universidad de Ken, Matthew Goodwin y el profesor Oliver Heath de la Universidad de de Londres: el voto conservador es casi una tradición, la mayoría de la población es de clase trabajadora, la media de edad ronda los 45 años, no hay casi inmigrantes, y escasean la población con estudios universitarios y las oportunidades.

“Hay muchos europeos que vienen y se quedan con nuestros empleos porque trabajan más barato”, dice un vecino

Dos años y medio después comprobamos que, independientemente de lo que votaron entonces, aquí todos coinciden en su opinión sobre la situación actual y la posibilidad de un nuevo referéndum.

En uno de sus restaurante de Fish n’ Chips encontramos a Joyce y Raymon Bates, una pareja de jubilados a punto de hincarle el diente a una de estas especialidades de la cocina británica. Llevan viviendo en la zona 40 años y lo primero que dicen cuando se les menciona la palabra “brexit” es que “no hay quien entienda lo que está pasando”.

Ellos votaron por abandonar la UE. Entonces pensaron que es lo mejor para el país y lo siguen pensando. Y son tan rotundos en ello como en que no debería haber otra votación: “Tendrían que haber explicado mejor las cosas antes del referéndum porque nadie dijo lo que iba a pasar; pero sí, todavía estamos convencidos de que hay que irse”.

Mientras espera junto a su perro a que su mujer termine de hacer unas compras en una carnicería repleta de banderas de Inglaterra, Colin nos cuenta que él votó por abandonar la UE porque “hay muchos europeos que vienen y se quedan con nuestros empleos porque trabajan más barato”. Y coincide en que él tampoco es partidario de un nuevo referéndum: “Tenemos que quedarnos con lo que decidimos”. Piensa igual su mujer, que también votó pro-brexit y acaba de aparecer: “Es verdad que estaría bien que pudieran votar los jóvenes que entonces no pudieron hacerlo pero esto es lo que hay”.

Pamela, vecina de Castle Point, una de las localidades donde más apoyo registró el 'sí' al Brexit.- CRISTINA CASERO

A sus 71 años Michael, un bibliotecario jubilado, también reconoce que votó brexit por los inmigrantes: “Sé que parecerá que soy racista pero no lo soy, sólo estoy mirando por mi familia y por mi gente.” Y sin tener que preguntarle por ello, añade: “No puede ser que haya otro referéndum. La democracia es así y no pueden tirar el resultado a la basura.”

En un artículo en The Washigton Post,  los profesores Coltono y Stanni de la Universidad de Bocconi reflejaban cómo en las áreas que reciben mayor número de inmigrantes el voto predominante fue el de quedarse mientras que el voto por abandonar la UE fue mayoritario en las zonas donde hay menos inmigración. Es lo que se llama “el voto del miedo al inmigrante” como algo desconocido. En Castle Point el 95% de población es de raza blanca y sólo el 4% de sus habitantes procedente de otros países.

Felix es parte de esa cifra. Llegó desde Portugal hace 16 años siguiendo a su novia, que es de aquí. Él es quien les ha servido el Fish n’ Chips a los Bates en el restaurante en el que trabaja y desde el otro lado del mostrador nos confiesa que siente ese miedo a diario: “Lo vivo cada día en situaciones comunes. Votaron brexit porque no les gustan los inmigrantes y quieren cerrar las fronteras porque dicen que nos quedamos con sus trabajos.”

Michael, vecino de Castle Point, una de las localidades donde más apoyo registró el 'sí' al Brexit.- CRISTINA CASERO

De camino a la frutería los Mr. y Mrs. Davies nos cuentan que ellos votaron por permanecer en la UE. Esta pareja de jubilados que llegó aquí hace 22 años cansada de la vida en el Este de Londres tampoco quiere otro referéndum: “Ya hubo uno, ¿cuántos más vamos a hacer? ¿dos? ¿tres? ¿cuatro?… No creemos que fuera a haber ningún cambio, y menos en Essex. Además, es lo que hay y tenemos que seguir adelante con lo que votamos.” Pero a sólo unos metros de allí, Pamela, ama de casa, se irrita aún más con el tema: “¿Por qué no escuchan lo que dijo la gente? ¿Para qué nos dicen que votemos si luego no lo van a respetar? Ya votamos una vez, ¿por que tenemos que votar otra?.”

Marie es trabajadora social, se reconoce laborista y también votó por quedarse. Su opción perdió en el referéndum pero no tiene dudas: “Me parecería ridículo volver a hacerlo. Tenemos que aceptarlo y nuestros políticos deberían hacer lo mismo. Pero son unos irresponsables y no han hecho nada durante estos dos años”.

A unos pasos de allí está Therry, que también votó por quedarse y no entiende a quienes lo hicieron por irse, “están locos, vamos a perder mucho”, nos asegura. Pero él tampoco cree en otro referéndum: “Ya votamos una vez y la democracia es esto. Aunque espero que nos vayamos con un acuerdo mejor que el que hay ahora”.

Tampoco a Lay, que votó por abandonar la UE, le convence el plan de Theresa May: “No creo que tenga que haber otro referéndum sólo porque ella haya presentado un mal acuerdo”. Pero si finalmente lo hubiera, volvería a votar lo mismo “porque no quiero que nos gobiernen desde Bruselas; no quiero que ellos gestionen nuestro dinero”. Y concluye mientras se despide: “Reino Unido no necesita a la UE”.