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#Brillanteada "Hay un nivel de saña en México que no cesa y va desde ancianas a niñas"

Lucía Isabel Rosas Pérez, directora de la organización feminista mexicana L'Escola AC cuenta el porqué de la fuerza de #Brillanteada, el movimiento de furia de las mujeres contra la violencia de género.

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Foto de una manifestación del movimiento feminista Brillanteada

Las mexicanas han dicho basta al bozal de silencio impuesto por una sociedad que históricamente las ha mandado callar su dolor y su desigualdad. Frente al mutismo orquestado desde una cultura patriarcal amparada por los distintos gobiernos, desde hace semanas han unido fuerzas para alzar la voz y gritar en plural, en nombre de todas, que están más que hartas. 

"Es la furia por todas las que ya no están y por las que estamos. Es la voz lanzada desde todas las calles de un país al que le decimos que ni podemos con tanto dolor ni vamos a permitir que nos lo sigan haciendo. Es un enorme ¡basta ya tan grande como nuestro padecimiento!", tal y como explica Lucía Isabel Rosas Pérez, directora de la L'Escola AC en México. 

Y es que, aunque el hartazgo no es nada nuevo para ellas, "viene de siglos atrás", tal y como recalca la activista, "ha habido un punto de inflexión por la violación de la menor por parte de los policías y la impunidad que han tenido. Sin planificación, encabezadas por las más jóvenes, nos hemos unido después todas las demás", confirma Rosas.  

Lucía Rosas, directora de la organización feminista mexicana L'Escola AC.

Una unión que ha dejado ver dónde se produce todo. "Las violencias contra nosotras se desatan en las calles donde no nos sentimos seguras, pero también en las casas. La inseguridad no respeta a ninguna y por eso tenemos que defendernos y protegernos entre nosotras y no seguir luchando solo por sobrevivir a tanto agravio del patriarcado", añade.

"Estamos hartas de no poder subir a un bus sin pensar que nos van a meter mano. Hartas de saber que nuestras hijas no pueden estar en casa sin que las violen. Queremos caminar, respirar, vivir seguras en los metros, los barcos, las veredas, los caminos, los hogares…", añade. 

Ni bebés, ni ancianas

La misoginia en México es tal que duele escribir lo que acontece a lo largo y ancho del país. "Hay un nivel de saña que no cesa y va desde ancianas violadas en grupo hasta niñas de menos de un año apuñaladas antes de ser violadas. El maltrato en los ámbitos más cercanos de las mujeres es permanente en todas las etapas de su vida. Es espantoso ver el nivel de daño que nos hacen los hombres porque siempre encuentran las maneras de violentarnos y de aliarse entre ellos", explica.

Una saña que se da independientemente de la clase social o del lugar en el que se viva. "Pasa igual con mujeres de alta clase que con indígenas". Y es que tal y como Rosas relata, "hay municipios donde se vende a una niña o se intercambia por un burro, por cervezas, sigue habiendo prácticas desde muy pequeñas", subraya. 

Por eso Brillanteada, la explosión feminista de purpurina rosada que está tiñiendo México de igualdad, no va a parar. "Nos encontramos ante una situación de emergencia, de tanta violencia que no podemos permitir ni una mujer más dañada. Esto no va a parar. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias. El hartazgo nos impulsa a la movilización. Hemos estado sometidas, calladas, resistiendo desde los espacios de cada una. ¡Ahora hay quienes hemos podido empoderarnos para ahora decir que queremos justicia para las mujeres no vamos a parar!", recalca la directora de Léscola AC. 

Foto del movimiento feminista Brillanteada

Y su lucha está teniendo resultados. No solo por la sororidad que está produciendo entre las mexicanas sino porque el estado patriarcal que ha permitido y permite la impunidad de la violencia da todas las señales de sentirse amenazado. Y lo hace como sabe: atacando y metiendo miedo. "Estamos en diálogos, en conversatorios con el gobierno y las instituciones para poner nuestras demandas sobre la mesa y solicitar que nuestra seguridad esté por encima de todo. Esto está provocando que se hayan despertado amenazas contra nosotras. Han comenzado a aparecer en distintas Facultades, como la de Ingeniería, pintadas en los baños donde se llama a violar y a matar a las mujeres", describe Rosas. 

"Estamos en un nivel de confrontación en el que nos estamos defendido de muchos hombres machistas a los que esta situación no les viene bien y no aceptan que tengamos tantos espacios. La paridad ha despertado más violencia en ellos llegando a asesinar a compañeras en las elecciones o a presidentas municipales como la del estado de Guajaca. Todas las víctimas son una de las nuestras. No importa el partido. Lo único que queremos es justicia y ser escuchadas", añade Rosas. 

Imagen de un acto reivindicativo durante una manifestación del movimiento feminista Brillanteada

Declaratoria de alerta en violencia de género

La llamada del movimiento feminista mexicano a que las mujeres sean tratadas "como personas de primer nivel y no de segunda categoría", tiene más fuerza aún porque se expresa en el tremendo dolor de las cifras oficiales y oficiosas. "Nos encontramos en una situación de mucha violencia que ahora podemos contar y mostrar. Ahora tenemos, gracias al movimiento feminista que lo ha logrado, estadísticas e información desagregada. Tenemos datos de los feminicidios y esos son avances que nos han permitido mostrar la condición por la que pasamos las mexicanas. Nos ha matado, violado, torturado en nuestras casas. Ha dado igual que seamos niñas o ancianas, no hay diferencia. Estamos viviendo en una situación que no podemos soportar. Por eso tenemos que despertar a la sociedad para que deje de normalizar la violencia contra nosotras", reconoce. 

Entre las reivindicaciones de Brillanteada está que se ponga en marcha de una vez por todas la Declaratoria de alerta en violencia de género en Ciudad de México: "Esta es una herramienta, una figura que existe y no se ha aprobado. La ventaja de la Declaratoria es que permitiría que haya acciones coordinadas y con grupos de seguimiento que pongan una lupa en las acciones institucionales y lo que pasa en los territorios para que se atienda la situación tan grave por la que pasamos. Sin embargo, nos estamos encontrando con que algunas personas no quieren esto. Todos los gobiernos han sido sordos hasta ahora a la misma. Incluso el de ahora, el gobierno que se dice de la cuarta transformación y que pensábamos que iba a beneficiar a las mujeres, irónicamente ha dado uno de los mayores retrocesos de las últimas décadas, quitando las ayudas que había para las mujeres", expresa triste dicha activista. 

Desde L´Escola, su directora hace un llamamiento para que Europa y España se contagien del acto político que es cambiar el mundo a través del feminismo. "Ya que ha llegado el momento de nombrar la violencia contra las mexicanas necesitamos que nuestras hermanas de allá no nos dejen solas, necesitamos su apoyo, que se solidaricen con nosotras, que cuenten lo que nos está pasando. Nosotras como mujeres vamos a cambiar el mundo. ¡Basta ya de invisibilizarnos y de una cultura misógina! Mientras a nuestras niñas le enseñamos autodefensa, entre todas tenemos que defendernos. Esta necesidad nos convoca a todas las mujeres, a que nos acompañen desde cualquier lugar para que levantemos la voz. Que la diamantina rosa pinte todo el mundo para decir basta a tanto dolor", finaliza. ¡Que así sea hermanas!