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Brown no irá a la apertura de los Juegos Olímpicos

El primer ministro británico, que había prometido asistir a la ceremonia, da marcha atrás

Lourdes Gómez

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha dado marcha atrás en su repetido apoyo a los Juegos Olímpicos de Pekín y se ausentará de la ceremonia oficial de apertura, según anunció la BBC a última hora de ayer.

En un malabarismo dialéctico, la oficina del jefe del Gobierno del Reino Unido confirmó que Brown no acudirá a la apertura de los Juegos pero que tampoco los boicoteará.

De acuerdo con Downing Street, el primer ministro laborista nunca había proyectado viajar a Pekín en la jornada inaugural. En sus planes, al menos hasta anoche, sí se incluye presenciar en directo la ceremonia de clausura de una cita que, cuatro años más tarde, se celebrará en Londres.

Contradicción

La nueva postura de Brown parece contradecir sus recientes declaraciones y estrategia de cara a los polémicos Juegos. Durante la cumbre franco-británica, celebrada en Londres a finales del mes pasado, el primer ministro fue tajante: 'No boicotearemos los Juegos Olímpicos. El Reino Unido asistirá a las ceremonias', resaltó entonces.

Downing Street indicó ayer que Tessa Jowell, ministra responsable de los Juegos del 2012, sustituirá a Brown en la controvertida inauguración. El domingo pasado, la antorcha olímpica recorrió las calles de Londres, incluida Downing Street, en medio de una tremenda bronca popular.

La Policía tuvo que contener el empuje de cientos de manifestantes que intentaron cortar el paso de los atletas y los robóticos guardianes chinos, pero la llama llegó encendida hasta la misma puerta de la residencia del primer ministro. Brown no tocó la antorcha.

Un día después, el primer ministro indicaba a la BBC que nunca fue su intención tocar la antorcha olímpica. 'Estuvo claro desde un principio que la antorcha se pasaría entre atletas, no era una antorcha para que los políticos intentaran posar sus manos sobre ella. Todo el mundo fue antes
informado de que yo no iba a portar la antorcha ni tocarla',
dijo a la BBC.

Hasta el mismo momento en que la llama entró en Downing Street, las televisiones británicas cuestionaban si Brown tocaría la antorcha. Nick Clegg,líder del Partido Liberal Demócrata, fue el único político que pidió el boicot gubernamental del llamado 'viaje de paz y armonía', como el Gobierno chino apodó el itinerario de la llama olímpica.

Ayer, el jefe del tercer partido británico reaccionó con celeridad al cambio de postura del primer ministro. 'Hacelo correcto en el último momento cuando se ve forzado por la opinión pública', criticó
Clegg anoche.
Las protestas londinenses contra las autoridades de Pekín fueron, en cierta forma, bien recibidas por el Gobierno británico.

Pese a los conatos de violencia y las 37 personas detenidas a lo largo del pasado domingo, las manifestaciones fueron una señal muy visible de que el Reino Unido respeta las libertades civiles y los derechos humanos, además de perseguir a los que infringen la ley.

'Fue bueno, no malo para nuestro país, que demostráramos al resto del mundo que la libertad de expresión y el derecho a manifestarse forman parte de la democracia en este país', dijo Jowell.

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