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Bruselas aprueba más interconexiones de gas España-Francia pero guarda silencio sobre el gasoducto MidCat

La Comisión Europea quiere que ambos países desarrollen los proyectos eléctricos en curso y creen nuevas infraestructuras para aprovechar las terminales de gas natural licuado de la Península Ibérica, que en el futuro servirían también para transportar hidrógeno.

Instalaciones de una planta de tratamiento de gas en Austria.
Instalaciones de una planta de tratamiento de gas en Austria. Uwe Lein / dpa / europa press

La Comisión Europea (CE) quiere que se refuercen las interconexiones energéticas entre Francia y España, desarrollando los proyectos eléctricos en curso y creando también nuevas infraestructuras para aprovechar las terminales de gas natural licuado (GLN) de la península ibérica, que en el futuro servirían también para transportar hidrógeno verde.

"Seguiremos apoyando y animando a las autoridades españolas y francesas a acelerar la ejecución de los tres proyectos existentes de interés común (...) con el objetivo de aumentar la capacidad de interconexión entre la península ibérica y Francia", dijo a hoy Efe un portavoz de la Comisión Europea.

La misma fuente añadió que "las inversiones adicionales para conectar las terminales de importación de GNL en la península ibérica y la red de la UE a través de una infraestructura lista para el hidrógeno pueden contribuir aún más a diversificar el suministro de gas en el mercado interno y ayudar a aprovechar el potencial a largo plazo del hidrógeno renovable".

La Comisión desvincula su posición de las declaraciones del canciller de Alemania, Olaf Scholz, quien este jueves se pronunció a favor de un gasoducto que transporte gas desde Portugal hacia el resto de Europa a través de España y Francia que, en la parte española podría estar operativo en "ocho o nueve meses", según ha dicho este viernes en una entrevista en TVE la vicepresidenta y ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

La postura del Ejecutivo comunitario quedó reflejada en el plan "Repower EU" presentado el pasado 18 de mayo para reducir drásticamente la dependencia gasística de la UE con Rusia.

Además de acelerar las conexiones eléctricas entre la península y el resto de la UE, Bruselas señalaba entonces como "esencial" construir entre España y Francia una nueva infraestructura de gas que en el futuro sirva para transportar hidrógeno limpio desde la península y desde África hacia de Europa, que junto con la electricidad renovable es la gran apuesta energética de la Comisión.

¿Qué capacidad de bombeo tiene España?

Además de dos gasoductos con Argelia, la península Ibérica dispone del el 33% de las terminales de gas natural licuado de la UE, pero apenas dispone de infraestructura para que ese gas se envíe después al resto Europa, una carencia de la que advertía también la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E) en su informe anual publicado el pasado 27 de julio.

En 2021, la UE importó de Rusia el 43,5% del gas que consumió

Actualmente, España tiene capacidad para bombear unos 7.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas al año hacia el norte de Europa por las conexiones de Navarra (5,2 bcm) y País Vasco (1,8 bcm).

El gasoducto MidCat para conectar Francia y España por el Pirineo catalán, que en el pasado formó parte de la lista de proyectos de interés común de la Comisión Europea hasta que París y Madrid renunciaron al proyecto en 2019, añadiría alrededor de 7,5 bcm, para una capacidad total de exportación de unos 15.000 millones de metros cúbicos.

España quiere impulsar esa infraestructura y que cuente con financiación europea, que contribuiría a reemplazar parte del gas que hasta ahora se compraba en Moscú, cuyo principal cliente era Alemania (46 bcm en 2021).

El pasado año, antes de la invasión de Ucrania, la Unión Europea importó de Rusia el 43,5% del gas que utilizó el bloque comunitario, un hidrocarburo que representa el 21,5% del consumo primario de energía de la UE y que nutre al 40% de sus hogares.

Debate abierto en Bruselas

"Si queremos tener éxito en crear un mercado de gas natural licuado, tenemos que aprovechar todo el potencial de las terminales de GNL en la península Ibérica. Y para eso, este gas tiene que encontrar su camino hacia el resto de Europa", dijo en mayo el vicepresidente de la Comisión para el Pacto Verde, Frans Timemrmans, en la presentación del plan Repower EU.

Se trata de un debate abierto, incluso en Bruselas, pues sólo unos días antes y en una comparecencia parlamentaria, la comisaria de Energía, Kadri Simson, había enfriado la posibilidad de resucitar el MidCat porque hay "muchísimas" terminales de GNL y gasoductos "que se están construyendo ya" y que "entrarán en el mercado en los próximos dos años".

Más allá de la tubería pirenaica, el plan Repower EU de la Comisión también apunta hacia la posibilidad de construir una nueva tubería de 700 kilómetros desde Barcelona (España) a Livorno (Italia) por el Mediterráneo, que serviría para transportar gas natural y, más adelante, hidrógeno.

El operador español Enagás y el italiano Snam estudian ya esa posible conexión sobre la que han tratado al máximo nivel España e Italia.

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