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Bruselas La UE celebra una cumbre extraordinaria con el fantasma de un retraso en el fondo anticrisis

La condicionalidad vinculada al Estado de Derecho es uno de los principales obstáculos en las negociaciones.

El primer ministro holandés Mark Rutte y el presidente francés Emmanuel Macron llegando a la cumbre extraordinaria de la UE. / REUTERS
El primer ministro holandés Mark Rutte y el presidente francés Emmanuel Macron llegando a la cumbre extraordinaria de la UE. / REUTERS

Bruselas acoge este jueves a los 27 jefes de Estado y de Gobierno para hablar de relaciones internacionales, mercado único y transición digital. Esta cumbre extraordinaria tiene lugar en un contexto de incertidumbre política, después de que Alemania, país que asume la presidencia rotatoria este semestre, haya puesto encima de la mesa la propuesta de cortar el grifo de los fondos europeos a aquellos socios que no cumplan con el Estado de Derecho y haya despertado el rechazo de algunos Estados.

Esta idea ha recibido el espaldarazo de siete países, aunque por razones muy diferentes, y podría hacer encallar las negociaciones. De hecho, Alemania ha reconocido que las dificultades para cerrar el fondo anticrisis supondrán un retraso inevitable en la llegada de las ayudas y esto acarreará consecuencias en la recuperación económica de los Veintisiete.

Por una parte, Polonia y Hungría temen ser más controlados después de que se les activase el artículo 7 de los Tratados. Este punto es una cláusula sancionadora que podría suspender el derecho a voto en el Consejo Europeo de aquel Estado miembro que incumpla o viole los valores europeos fundamentales.

En el otro extremo, el bloque nórdico formado por Austria, Dinamarca, Suecia y Bélgica, capitaneado por Holanda, considera que la propuesta germana es demasiado suave. Saben que la propuesta del equipo de la canciller Angela Merkel daría luz verde a que Polonia pudiera seguir con zonas libres del colectivo LGTBI, por poner un ejemplo, y exigen que se aplique una norma que garantice el cumplimiento de los valores europeos.

La propuesta, que ha recibido luz verde por parte del resto de países, establece que el Ejecutivo comunitario tenga la competencia de proponer la paralización de las ayudas si considera que un país está violando estos principios europeos. Esta decisión después tendrá que ser aprobada por mayoría cualificada, a diferencia de la propuesta inicial de Bruselas, que pedía que la paralización se aprobase automáticamente, a no ser que una mayoría cualificada se opusiese a ello en un plazo máximo de un mes.

Una fuente diplomática holandesa ha insistido en que la Comisión Europea, como guardiana de los Tratados, "debería de tener la capacidad de empezar un procedimiento de infracción si llega el momento en el que un Estado miembro incumple o pone en peligro el Estado de Derecho". "Limitar su labor o no reconocerlo sería un error", ha añadido.

Es una cuestión compleja y que en la cumbre de julio fue una de las principales piezas del puzle del acuerdo, que mantuvo en vilo a los jefes de Estado y de Gobierno durante cinco días. En el compromiso alcanzado en verano Budapest y Varsovia consiguieron que se pasara de puntillas y la condicionalidad del Estado de Derecho ligada al desembolso de las ayudas europeas del fondo anticrisis fuera lo suficientemente ambigua. Algo que el Parlamento Europeo no iba a dejar pasar, ya que se trata de una de sus principales reclamaciones durante las negociaciones.

Con la propuesta que ha puesto encima de la mesa este miércoles la presidencia alemana se complica un poquito más una negociación de por si ardua. En julio las capitales acordaron dotar al presupuesto comunitario de los próximos siete años con 1,074 billones de euros y la creación de un fondo anticrisis de 750.000 millones de euros, para inyectar adrenalina en las economías europeas tocadas y casi hundidas por las consecuencias de la pandemia del coronavirus.

Un acuerdo que requiere de una aprobación por unanimidad de todos los socios y cuyas diferencias podrían paralizar las negociaciones y retrasar el calendario. Fuentes del Gobierno español han calificado la propuesta alemana de "trabajo fino y bien hilado" y han insistido en que lo importante ahora es que "sea aprobado por el Parlamento Europeo y que el tiempo que corre no vaya en detrimento del buen resultado".

Ante la pregunta de si algunos gobiernos están siendo alarmistas con los tiempos con los que juega la Unión Europea para poner en marcha el programa, una fuente diplomática ha insistido en que "los tiempos en los que nos movemos son una preocupación seria". "Si no hay una decisión sobre los recursos propios en tiempo y forma, la Comisión Europea no puede salir al mercado. Y, si no puede salir al mercado, no llegará la financiación", ha señalado.

Y para ello, una vez que reciba luz verde del Parlamento, deberá de ser ratificado en los Estados miembros. Un proceso que en algunas cámaras como la alemana supone un procedimiento lento, por lo que fuentes diplomáticas esperan que el acuerdo pueda llevarse a las capitales a finales de octubre, a más tardar.

Cumbre extraordinaria

Esta cita no estaba marcada en el calendario del Consejo y busca sustituir la clásica cumbre de primavera que este año no pudo celebrarse a causa de la pandemia. Estaba prevista para la semana pasada, pero el presidente del Consejo, Charles Michel, decidió retrasarla al conocer que una de las personas de su equipo de seguridad había dado positivo en coronavirus.

En primer lugar, este jueves los jefes de Estado y de Gobierno serán informados sobre la reunión que mantuvo Bruselas con Pekín el 22 de junio, así como la reunión de los líderes con el presidente chino el 14 de septiembre. Además de las relaciones con el país asiático, también debatirán otros temas de exteriores, como la situación en Bielorrusia.

Más tarde tendrán una cena de trabajo donde tratarán un tema siempre complejo, las relaciones entre la Unión Europea con Turquía. El peso principal recaerá en la situación en el Mediterráneo Oriental, especialmente con Grecia y Chipre.

El viernes los líderes hablarán sobre mercado único, política industrial y transformación digital. Fuentes diplomáticas españolas insisten en la importancia de conseguir una "soberanía tecnológica europea para no depender de terceros países, lo que acarrea cierta vulnerabilidad". Así, hacen hincapié en desarrollar una "política industrial más inclusiva, con un mayor equilibrio entre potencias, donde no solo jueguen un papel importante Francia y Alemania".

Por último, habrá un punto informativo para explicar los avances en las negociaciones de las relaciones futuras con Reino Unido, aunque no se espera que se extienda mucho, ya que este asunto se tratará en la cumbre de octubre.
El estado de la pandemia en algunos países como España no está en el orden del día, pero podría ser uno de los temas que tratarán los líderes en las reuniones bilaterales, al igual que un acercamiento para intentar limar algunas asperezas y conseguir desbloquear el fondo anticrisis lo antes posible para poder empezar a inyectar adrenalina a las economías más tocadas.

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