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Un chico de la 'banlieue' convertido en muyahidín solitario

Mohamed Merah estuvo en Afganistán y Pakistán formándose con las milicias talibán antes de organizar sus ataques en Toulouse

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La mayor parte de los testimonios de los vecinos de Mohamed Merah recogidos por los medios franceses durante las últimas horas lo describían como una persona normal. Pero a sus 24 años, este joven francés de origen argelino, carrocero de profesión, tenía un historial a sus espaldas que lo convierten en todo, menos en alguien ordinario.

Entre 2004 y 2007 comete una serie de delitos que lo llevan a pasar varias temporadas en prisión. Su perfil, en ese momento, podría concordar con el de un gamin de quartier, con el de los miles y miles de jóvenes de las estigmatizadas banlieues francesas: robos, peleas, agresiones, delitos de circulación que, en en cualquier caso, no podían avanzar en ningún momento lo que pasaría después. En septiembre de 2007 fue condenado a 18 meses de cárcel por un robo con violencia y a partir de ahí cambiaría todo. 

Mientras él pasaba los días en el centro de Seysses, su hermano mayor, Abdelkader, detenido ayer por posesión de explosivos y acusado de reclutar yihadistas para luchar en Irak, había comenzado a hacer viajes a Egipto para estudiar el corán. La influencia de Abdelkader sobre Mohamed será decisiva. Cuando sale de la cárcel, sus compañeros del taller donde realizaba sus prácticas como carrocero, se dieron cuenta -como resumen los medios hoy- de que de pronto se había convertido en una persona demasiado religiosa.

Ambos habían pasado a formar parte de un grupo salafista radical que, si bien ayer el ministro de Interior, Claude Guéant, afirmó que no había dado nunca muestras de estar preparando cualquier tipo de acción violenta, sirvió de hilo conductor para la transformación de Merah.

En 2010 -después de haber intentado alistarse en la legión extranjera como confirmó esta mañana el Ministerio de Defensa- Mohamed viajó por primera vez a Afganistán. A las puertas de Kandahar, fue detenido por casualidad en un punto de control.

Pese a su nacionalidad extranjera, los policías afganos le dejaron continuar con su caminos, pero señalaron su presencia a los servicios de inteligencia, que a su vez contactaron con los servicios occidentales.

Merah viajó por primera vez a Afganistán en 2010 y se entrenó con el grupo Tahrik e Taliban Según explicaron ayer las autoridades francesas, transmitiendo las historias que les había contado el propio Merah, el joven había estado en un campo de entrenamiento de las milicias Tahrik e Taliban en la frontera con Pakistán, vinculadas a Al Qaeda.

El fiscal de París, François Molins, aseguró que Mohamed les había dicho a los negociadores durante su asedio al piso en el que estuvo atrincherado durante 32 horas, que había formado parte de las operaciones de los talibanes en Waziristán del sur contra las fuerzas de la OTAN.

Mohamed pasó una segunda temporada, esta vez en Pakistán, entre agosto y octubre de 2011. Volvió a Francia tras contraer la hepatitis A. Los medios franceses aseguran que contó con ayuda para volver a Francia a través de Irán.

A su vuelta Merah fue interrogado por el motivo de su viaje pero el joven aseguraría que se trató solo de una visita turística. 

Desde entonces Merah prometió fidelidad a Al Qaeda y aunque se negó -tal y como explicó ayer Guéant- a llevar a cabo atentados suicidas, sí se comprometió a protagonizar una oleada de ataques. Su manera de actuar le ha valido la denominación de 'lobo solitario', es decir, un terrorista no afiliado al terrorismo internacional de manera convencional pero que decide actuar siguiendo sus principios.

El martes por la noche, cuando la Policía cercó su casa, cogió el teléfono y habló con la periodista de France 24 Ebba Kalondo. Le dijo que era un muyahidín de Al Qaeda y que había asesinado a los militares, al rabino y a los niños para vengar la muerte de los niños palestinos. Además aseguró que había filmado todas sus acciones y que pensaba subirlas a internet.

32 horas después los agentes del equipo de intervención rápida de la Policía francesa entraban en su apartamento de la calle Sergent Vigné de Toulouse. Merah estaba escondido en un cuarto de baño. Después de enfrentarse a los policías cayó por la ventana de su casa tras recibir un tiro en la cabeza.

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