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Chile José Antonio Kast, el Bolsonaro chileno que lidera las encuestas presidenciales

La extrema derecha de Chile conquista espacio político gracias a la influencia de Brasil y al auge de los movimientos ultra en todo el mundo.

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José Antonio Kast, candidado en Chile con un discurso cercano a Jair Bolsonaro.

"Tranquilos, no se pongan nerviosos". A través de Twitter, el líder de la extrema derecha chilena, José Antonio Kast, celebraba con este mensaje, acompañado del emoticono que llora de risa, como coletilla, los últimos pronósticos sobre su posición como candidato presidencial. A principios de enero, un sondeo realizado por Criteria Research, una de las firmas más legitimadas, dio a conocer que por primera vez el ultra chileno encabeza la lista de los nombres de políticos más mencionados para llegar a La Moneda en 2022. La encuesta le otorga un 12% de los apoyos, dos puntos más que el segundo posicionado y cuatro por encima del resultado que obtuvo en las elecciones presidenciales de 2017, y para las cuales estimaron un escaso 2%.

Kast, que cumplió 53 años el viernes, no es un personaje político nuevo en Chile: fue concejal de uno de los municipios de la Región Metropolitana durante cuatro años, ejerció de secretario general del partido conservador Unión Democrática Independiente (UDI), que integra el ala más radical de la coalición de derecha que gobierna, y fue diputado durante 16 años.

Su popularidad ha aumentado exponencialmente con la llegada al poder del ex militar Jair Bolsonaro en Brasil y el auge de la ultraderecha a nivel mundial. De hecho, después de la primera vuelta de las elecciones brasileñas, en octubre pasado, el chileno viajó hasta el país vecino para entregar su apoyo al entonces candidato por el Partido Social Liberal (PSL). Después de la cita, aseguró que si Bolsonaro saliera electo como presidente de Brasil, a Chile le iría "muy bien".

Los guiños del presidente brasileño con Chile se han repetido en los últimos meses. El más evidente lo hizo el nuevo ministro de Economía, Paulo Guedes, quien anunció que Bolsonaro inaugurará su agenda internacional con una visita a Chile con el objetivo de formar un frente de gobiernos conservadores en la región. Su otra razón pasa por tomar nota del modelo social y económico chileno, forjado durante la dictadura de Augusto Pinochet por figuras con las que compartió formación en la Universidad de Chicago, cuna del neoliberalismo más duro.

Críticas a la "derecha light"

El eje del discurso de José Antonio Kast –JAK para los medios y redes sociales– gira en torno a temas como la migración, el orden público y la seguridad ciudadana. Una agenda que le permite hacer campaña con un discurso populista contra las minorías.

"Hay tres temas que Kast ha manejado muy bien: el pasado, porque representa una coalición con un porcentaje importante de gente que añora el pasado y tiene una visión menos crítica de la violación de derechos humanos; sabe mantener el voto de la ‘familia militar’ con mucha fuerza; y, finalmente, el desorden. En Chile, hay una ciudadanía con un fuerte apego a la ley y él capitaliza el desorden mezclando temas de delincuencia, migración y sobre el conflicto en La Araucanía [entre el Estado y el pueblo mapuche]", explica la doctora en Ciencias Políticas y experta en seguridad, Lucía Dammert.

Sin embargo, más allá de las tribunas, a Kast le gusta pisar la calle. Desde junio de 2018, ha visitado 145 de los 345 municipios de Chile, mientras en su lista va anotado las que aún le quedan por recorrer. Una aparente cercanía con la gente que es parte de la estrategia de su (pre)campaña presidencial, que decidió empezar desde hace meses, aunque la convocatoria sea para dentro de tres años.

Para Dammert, la fórmula de Kast está "muy bien trabajada" porque se preocupa mucho de las formas: "Es una persona que dice cosas que podrían leerse agresivas, pero él no las dice agresivamente, se cuida mucho en eso", opina. Según ella, se diferencia de Bolsonaro porque es "un poco más de centro" para lo que es el brasileño, a quien califica de "más simple y emocional".

La primera experiencia de Kast como candidato presidencial fue en 2017, cuando se lanzó tras protagonizar una escisión con la UDI. Desde entonces, para él, la coalición liderada por Piñera no es más que una "derecha light". En los últimos meses, ha protagonizado varias polémicas con el presidente Sebastián Piñera, a quien critica por "ceder ante las presiones de la oposición", "falta de carácter" y por ser "ambiguo". En una entrevista reciente llegó a decir que Piñera no debe gobernar "con las banderas de la izquierda". Eso, luego de afirmar, durante la tramitación de la reforma tributaria, que "la política de conversaciones y acuerdos no es la más efectiva".

El mandatario chileno ha tomado distancia del excandidato presidencial desde hace meses. "Kast no es el camino para Chile, no creo en los extremos", dijo a finales del año pasado. Días antes había sido la primera dama, Cecilia Morel, quien se pronunció al respecto: "José Antonio Kast está representando una sensibilidad que no quisiera que siguiera agrandándose", dijo ella.

Defensor del pinochetismo

Kast es un férreo defensor de la dictadura de Pinochet y defiende a los exmilitares condenados por crímenes de lesa humanidad. En su opinión, deberían ser indultados por razones de salud. En campaña presidencial, defendió públicamente a Miguel Krassnoff, brigadier en retiro del Ejército condenado a más de 640 años de cárcel por secuestros y desapariciones de opositores. Después de visitarlo a la cárcel de Punta Peuco, dijo que al momento de los crímenes Krassnoff "sólo estaba cumpliendo órdenes". Luego añadió: "Viéndolo, no creo todas las cosas que dicen de él".

En una entrevista aseguró que si Pinochet estuviera vivo votaría por él

En la misma entrevista, aseguró que si Pinochet estuviera vivo votaría por él y que con el dictador hubo "un salto cualitativo para que alguien como Piñera pudiera desarrollar su programa. Separando el tema de los derechos humanos, el gobierno de Pinochet para el desarrollo del país fue mejor que el de Sebastián Piñera", espetó.

Para Kast el tormentoso pasado de Chile, las exigencias de justicia e impunidad y las revelaciones que puedan llegar a conocerse una vez caduquen los pactos de silencio de las comisiones investigadoras, se resolverían con una ley de Punto Final, para "cerrar el tema y mirar para adelante".

De hecho, el apellido Kast siempre estuvo muy vinculado a la dictadura. Su hermano Miguel fue uno de los discípulos de Jaime Guzmán, artífice de la dictadura, y se convirtió en el primer ministro civil bajo las órdenes de Pinochet. La historia del clan Kast fue recogida por el periodista Javier Rebolledo en el libro A la sombra de los cuervos (2015): "Los Kast Rist odiaban el comunismo, como denominaban a toda forma de pensamiento socialista. Michel [padre de José Antonio] había combatido durante la Segunda Guerra Mundial en el Frente Oriental, en territorio de la Unión Soviética, y luego en Italia, como oficial del Ejército nazi hasta el fin del conflicto", escribe Rebolledo. Según él, decidió partir a Chile "atormentado por la persecución de las nuevas autoridades, que dudaban de su real participación en el conflicto, en un episodio que se parece demasiado al de criminales de guerra que efectuaron similar camino".

La investigación, basada en varias declaraciones judiciales, apunta a la participación de Miguel Kast en asesorías a la policía secreta de la dictadura que operó como una máquina de exterminio, la DINA, mientras fue ministro de Desarrollo y Planificación.

El pasado mayo, se publicó que Kast nombró como coordinador regional de su movimiento, Acción Republicana, a uno de los acusados del llamado ''Caso Quemados'', uno de los crímenes más brutales cometidos bajo las órdenes de Pinochet. Su posición sobre el pasado de Chile es tan descaradamente desacomplejada que, cuando le preguntaron por el nombramiento, salió del paso diciendo que el ex militar "está sometido a proceso" y que "llegó minutos después" de que los militares quemaran a dos jóvenes opositores.

Agenda moral

Padre de nueve hijos, y católico fervoroso, José Antonio Kast pertenece al movimiento de raíz alemana Schöenstatt, de línea similar a la del Opus Dei. Su concepción valórica es uno de los aspectos de su discurso que genera más polémica en su cuenta de Twitter, donde cuenta con 264.000 seguidores, 11 veces menos que los que tiene Bolsonaro y 15 veces más que los de Santiago Abascal.
El líder de extrema derecha no cree en condones ni métodos anticonceptivos, sólo apuesta por el método natural. Es partidario de la prohibición total del derecho al aborto e hizo campaña contra el proyecto que lo despenaliza en tres supuestos básicos (riesgo para la madre, inviabilidad fetal y violación). Vocifera, sin eufemismos, un discurso homófobo y transfóbico: "Uno nace sexuado, nace hombre o mujer, esta cosa de nacer neutro no existe", ha dicho en varias ocasiones.

Una de las controversias más alimentadas se desató después de publicar una columna de opinión en las páginas de La Tercera, uno de los diarios de mayor lectoría del país, sobre la actriz chilena protagonista de la película "Una mujer fantástica", que ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2018. "Daniela Vega es hombre", escribió Kast. "Afirmar que un hombre es hombre, aunque sienta la profunda convicción de que es mujer, no debe ser objeto de reproche, si se hace con respeto y si se aborda con soluciones concretas y no con populismo legislativo", añadió. Unas declaraciones que soltó en pleno debate nacional por el visto bueno del gobierno de aprobar la Ley de Identidad de Género.

"Han construido un candidato presidencial en base a discursos de odio respecto a la raza, etnia o a las minoría sexuales. Han hecho de eso una estrategia para posicionarse comunicacionalmente y mienten descaradamente respecto a los vínculos de los movimientos sociales con partidos políticos, asociando siempre los movimientos sociales con la izquierda, cosa que no es cierta porque tanto la derecha como la izquierda, a nivel mundial, han sido muy homofóbicas", sostiene el líder del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), Rolando Jiménez.

El activista repudia que desde la extrema derecha se haya construido un "caballito de batalla que se llama ideología de género", cuando lo que hace la diversidad sexual es "pelear por los derechos humanos". A su parecer, el discurso de Kast ha penetrado –"sin duda"– en la sociedad chilena. Lo demuestra citando el informe anual publicado por el Instituto de Derechos Humanos (INDH): "En el contexto de las elecciones presidenciales, Kast y algunos candidatos a diputados de grupos evangélicos exacerbaron un discurso de odio contra la diversidad sexual y eso tuvo un correlato práctico en el alza de las agresiones por libertad sexual e identidad de género, que fue de un 47% mayor respecto a 2016", indicó Jiménez.

Con la mirada puesta en 2022, Kast despliega su influencia y, poco a poco, va convenciendo a indecisos y rebotados de tanta promesa incumplida. El verano en el hemisferio sur está poniendo más fáciles las cosas al líder ultra que, a falta de temas en los medios, goza de una atención mediática que habrá que ver si sigue a medida que se acerque el desafío electoral.