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China admite haber disparado a los manifestantes en el Tíbet

Pekín envía más militares para reforzar la seguridad antes de los Juegos

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El Gobierno chino ha admitido que los policías dispararon contra los manifestantes tibetanos 'en defensa propia' e hirieron a cuatro de ellos en los disturbios ocurridos la semana pasada. También ha reconocido que las protestas se extendieron a otras provincias vecinas como Gansú, Sichuan y Qinghai, en las que hay una numerosa población tibetana.

Pese a los cambios en la versión oficial, dados con cuentagotas, ésta dista mucho de la ofrecida por el Gobierno tibetano en el exilio. Los tibetanos denuncian que entre 20 y 100 personas murieron el pasado viernes en enfrentamientos con la Policía y centenares de personas, muchas de ellas monjes budistas, han sido arrestadas.

Las autoridades chinas, en cambio, admiten sólo la muerte de trece civiles y el arresto de 24 personas por 'poner en peligro la seguridad nacional, golpear, destrozar, saquear y otros crímenes graves' pero insisten en que la normalidad ha vuelto a Lhasa, la capital tibetana. Según el diario oficial Tibet Daily, además de los arrestados, 170 implicados en las protestas se han entregado voluntariamente a la Policía.

Pese al aparente cese de enfrentamientos, la ciudad sigue bajo una ley marcial de facto y miles de policías patrullan sus calles día y noche. Pekín ha enviado a militares para reforzar la seguridad en la provincia, en algunos casos en vehículos camuflados y sin distintivos oficiales.

La antorcha pasará por Tíbet

El Gobierno presidido por Hu Jintao quiere estabilizar la región lo antes posible y evitar más críticas y peticiones de boicot a los Juegos Olímpicos por parte de la comunidad internacional.

Tras las últimas grandes manifestaciones en Tíbet, registradas en 1989, China impuso durante un año la ley marcial. Ahora no puede recurrir a ella sin enfrentarse a una condena generalizada.

Si todo sigue según el plan previsto, la antorcha olímpica pasará por Lhasa el 20 de junio en su recorrido hacia Pekín. Modificar el itinerario evitando el Tíbet sería embarazoso para las autoridades chinas, que han asegurado que no se alterará. Pero, de mantenerlo, deberán permitir el acceso -ahora prohibido- a los medios de comunicación, asumiendo el riesgo de que se produzcan nuevos actos de protesta.

De cara a los Juegos Olímpicos, China quiere contener también al movimiento separatista uighur en la provincia de Xinjiang, fronteriza con la Región Autónoma de Tíbet.

Hace dos semanas, Pekín acusó a los independentistas uighures de estar detrás de un intento fallido de atentado aéreo. El jueves, fuentes anónimas del equipo investigador, contradijeron la versión oficial y declararon a Reuters que los cerebros del ataque eran paquistaníes. Las organizaciones de derechos humanos denuncian que Pekín usa el argumento terrorista para reprimir la disidencia en esta región.