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Los chinos seguirán pagando multa por tener un segundo hijo

El ministro chino de Población desmiente que se vaya a permitir a los chinos tener más de un descendiente

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Los millonarios chinos tendrán que seguir pagando multas si desean tener más de un hijo. El ministro de Población y Planificación Familiar, Zhang Weiqing, dijo ayer al diario oficial China Daily que la política de hijo único seguirá vigente por lo menos diez años más.

Sus palabras acabaron con las esperanzas de miles de ciudadanos que gozan de un mayor bienestar económico y desean tener más de un vástago, motivados por un entorno cultural que da prestigio a las familias numerosas.

La política de hijo único fue impuesta en 1979 para controlar el crecimiento de la población en el país más poblado del mundo y asegurar el equilibrio de recursos naturales entre sus 1.300 millones de habitantes.

La ley impide tener más de un hijo en las zonas urbanas, que representan el 36% de la población, pero es más permisiva con las minorías étnicas y en el campo, donde las parejas pueden tener un segundo hijo si el primogénito nace mujer o discapacitado.

En las últimas semanas, responsables del ministerio de Planificación Familiar anunciaron la posibilidad de que la ley se derogara durante el pleno anual de la Asamblea Nacional Popular, el parlamento, que se celebra estos días. Todo se quedó en especulaciones.'Si abandonamos la política de hijo único, podrían producirse importantes fluctuaciones en el crecimiento de la población', dijo Zhang. El ministerio calcula que en los próximos diez años, 200 millones de personas entraran en fase de tener hijos.

La sugerencia de eliminar la ley era contradictoria a algunas medidas adoptadas a principios de este año por el gobierno con la intención de castigar a los infractores. Las autoridades del Partido Comunista chino (PCCh) en la provincia de Hubei expulsaron en enero a 500 militantes de sus filas por violar la política de hijo único.

'El número de miembros del PCCh, celebridades y gente rica que han violado la política de hijo único ha aumentado en los últimos años, perjudicando la igualdad social', dijo en su momento Yang Youwang, responsable de planificación familiar de Hubei.

La decisión, difundida ampliamente por los medios, sirvió para dar una lección 'moral' a las nuevas clases acomodadas del país. Animadas por un mayor nivel de bienestar y conscientes del status social que proyecta ser familia numerosa, prefieren pagar las multas por tener un hijo 'adicional', que cumplir con la ley. Pero ser expulsado del PCCh implica perder guanxi , relaciones sociales, imprescindibles para tener éxito en China.

¿Por qué el gobierno quiere mantener entonces una ley que molesta a las clases más influyentes? Pekín estima que aunque sólo se ampliara a dos el número de hijos permitidos, el aumento de la población supondría el desbordamiento de escuelas, hospitales y otros servicios públicos, actualmente deficientes. Algunos creen que la decisión podría suponer una gran humillación para las madres que han sufrido abortos o esterilizaciones forzadas: un aspecto que hay que tener en cuenta en una sociedad obsesionada con el mianzi, el miedo a 'perder la cara'.

La política de hijo único cuenta con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), financiado principalmente por países europeos. La administración Bush decidió en 2002 retener los fondos de EEUU -195 millones de dólares (alrededor de 132.000 millones de euros) -, aludiendo a una enmienda que prohíbe destinar fondos estatales a organizaciones que 'apoyen o participen en la gestión de programas de aborto coercitivo o esterilización involuntaria'.

La asociación 'Americans for UNFPA' cree que los fondos retenidos por EEUU podrían prevenir 244.000 muertes maternales y permitir el retraso del primer embarazo a 68 millones de mujeres en China.

Los defensores de eliminar la política de hijo único creen que el cambio es necesario para compensar los desajustes entre la población masculina y femenina en una sociedad con predilección por los varones como la china. El ratio de nacimientos es de 118 niños por cada 100 niñas.

También creen que la ley acelerará el envejecimiento creciente de la sociedad y provocará escasez de mano de obra en el futuro, poniendo en peligro la competitividad de la economía china, basada en la abundancia de recursos laborales. Según un estudio de la Universidad de California citado por The Wall Street Journal, el número de nuevos entrantes al mercado laboral chino caerá en un 25% en diez años; y la población mayor de 60 años en el año 2050 se doblará.