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Clare Daly, eurodiputada "Sería una pesadilla volver a tener una fontera en Irlanda"

Londres y Bruselas anunciaron la semana pasada un acuerdo para una frontera flexible en la isla. Pero, ¿han servido para algo tantas semanas de negociaciones? Para Clare Daly, una eurodiputada de la izquierda recién llegada de Dublín, sí. El acuerdo, dice, evitará una frontera controlada por soldados armados.

Un hombre sostiene una pancarta contra el brexit en la localidad de Carrickcarnan, Irlanda.- REUTERS/Clodagh Kilcoyne

Como muchos en Irlanda (y en el resto de Europa), la eurodiputada Clare Daly (Newbridge, 1968) está del brexit hasta arriba. “¿A quién le importa? Estamos todos hartos del tema. Ya vale, que se piren”, dice la europarlamentaria de Independents 4 Change (GUE/NGL) con algún taco entre medias nada más sentarse en una cafetería del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

Pero precisamente ha sido la frontera de su país con su vecino del norte de la isla lo que ha creado más quebraderos de cabeza en Bruselas en los últimos meses. Cambiar el arreglo de la frontera fue la razón principal por la que Boris Johnson quiso renegociar el Acuerdo del brexit nada más llegar al poder.

El nuevo acuerdo de Johnson contiene una frontera flexible, en la que los bienes que viajan de la isla de Gran Bretaña con destino final a Irlanda del Norte se tratan como nacionales y no pagan aranceles. Los bienes que después puedan viajar al sur, a la República de Irlanda, que seguirá en la UE, sí tendrán que pagar. Esto, a grandes rasgos. Aún falta que el acuerdo se ratifique en los respectivos parlamentos británico y europeo (lo cual, como se está viendo estos días, está lejos de estar hecho).

Pero, ¿por qué hemos estado a vueltas con la frontera de Irlanda durante meses? Había mucho en juego. Muchos, como la propia Clare Daly, no querían ver una frontera dura: con sus soldados o policías, barreras, controles, colas… Temían que eso complicara la economía de una isla de unos 6,5 millones de personas y que reabriera las heridas de tres décadas de conflicto en Irlanda del Norte que terminaron con el Acuerdo de Viernes Santo en 1998.

Clare Daly, eurodiputada de la izquierda, está en contra de los soldados en esa frontera y en cualquier lado. En Irlanda aún la recuerdan por colarse en 2014 en el aeropuerto de Shannon, al oeste del país: quería comprobar si los aviones de Estados Unidos aparcados dentro llevaban armas a bordo, algo que el Gobierno de Irlanda oficialmente no permite porque es un país neutral y no está en la OTAN.

Clare Daly, eurodiputada irlandesa por Independents 4 Change, encuadrado en el grupo de la izquierda unitaria europea.-GUE/NGL

Saltó la valla junto a su entonces colega en el hemiciclo nacional, Mick Wallace, con quien ha compartido escaño desde 2011. Desde julio de este año, ambos se sientan juntos en el Parlamento Europeo. Daly dice (medio) bromeando que ahora que están en Bruselas quieren colarse en el cuartel general de la OTAN.

En el Europarlamento, Daly sigue los mismos temas que le ocupaban en su país: militarización, justicia, policía, protección de datos, cárceles, migración, asilo… Cuenta que su objetivo en la Eurocámara es hacer ruido contra el neoliberalismo, la crisis climática y por un sistema judicial justo: “No hacemos las cosas que los políticos normales hacen. Tratamos de usar las plataformas que tenemos”.

Mucha gente en España se preguntará por qué era tan importante evitar una frontera dura en Irlanda.

Durante años, Irlanda ha estado dividida por una frontera militarizada. Para atravesarla, había que pasar controles con soldados armados. Hubo mucha violencia, muerte y bombas. El Acuerdo de Viernes Santo acabó con eso y desde entonces se puede atravesar la frontera sin ninguna interrupción. Somos una isla muy pequeña de solo 6,5 millones de habitantes: sería una pesadilla volver a tener una frontera. Supondría colas, dificultades para los negocios… hay decenas de miles de personas que la cruzan a diario. Puede incluso que aumentara la posibilidad de que volviera la violencia.

¿En Irlanda están realmente preocupados con la vuelta de la violencia?

Sí, pero no creo que el miedo sea realista. Se ha exagerado: no existe apoyo para volver a eso aunque sí hay una pequeña minoría de disidentes republicanos [partidarios de la unificación de Irlanda]. Durante mi trabajo en la comisión parlamentaria de justicia los visité en la cárcel.

En cualquier caso, en una situación económica en la que los hombres jóvenes se pueden ver alienados por no tener trabajo, la situación podría cambiar, aunque no sería de la noche a la mañana. Lo más probable es que no pasara nada. Pero cuando vienen los problemas, eso nunca está demasiado lejos. En otros países esto se refleja en un aumento del racismo; en Irlanda, del sectarismo.

¿Está satisfecha con el acuerdo actual?

Creo que en Irlanda todo el mundo está muy feliz de que el asunto se haya resuelto. Pero hay que asumirlo: entiendo por qué la gente del Reino Unido votó por irse. Tenían muchas razones. Una parte de la clase dominante quería salir solo por su propio beneficio, pero hay mucha gente común y corriente que votó en contra porque están alienados: les han dejado atrás. Así que para ellos los argumentos del Brexit Party eran totalmente ciertos en cuanto al despilfarro de dinero de la burocracia europea y la falta de democracia. Hay gente en Irlanda y en toda Europa que también se identificaría con ese sentimiento.

"Si la UE no acaba con esta dirección neoliberal, habrá muchos más brexits"

Creo que más adelante algunos se han vuelto muy nacionalistas y racistas, pero no creo que sea verdad que todos los que votaron para salir sean fanáticos o racistas. La manera en que se ha enmarcado la narrativa ha hecho que muchas personas que tienen críticas muy válidas a la Unión Europea tengan la tentación de quedarse callados porque tienen miedo a que los califiquen de eso.

Para nosotros, la respuesta de la Unión Europea ha sido del todo errónea. Si no acaban con esta dirección neoliberal que llevan, habrá muchos más brexits. Y seguro que tendremos muchos más diputados de la ultraderecha y se fragmentará la UE.

Irlanda es la primera en todas esas encuestas sobre quién quiere más a Europa, ¿es verdad que a Irlanda le encante la UE?

No, ni siquiera yo la conocía bien antes de que me eligieran como eurodiputada. Para ellos significa viajar libremente, les gusta ir de vacaciones y no tener que cambiar dinero, que sus hijos puedan estudiar en otros país...

¿Qué puede hacer Bruselas para evitar que más países quieran salir de la Unión Europea?

Tienen que empezar por cortar con su dirección neoliberal. Tienen que dejar de arrodillarse ante los lobistas de las grandes empresas que dominan en el Parlamento Europeo. Nada va a cambiar con la gente que predomina aquí. Como siempre, el cambio tiene que venir de fuera, de la gente que se moviliza contra el cambio climático, de Extinction Rebellion... Los políticos no lideran los cambios, responden a ellos. Solo actúan si ven que sus intereses están amenazados, así que los movimientos de este tipo son necesarios. Es todo parte de la misma lucha: salvar el medio ambiente, pelear contra el militarismo, por la justicia fiscal...

¿Usted haría campaña por que Irlanda salga de la UE?

"No creo que para Irlanda salir de la UE sea una solución mágica"

Ponerlo así es demasiado simplista. Estoy en contra de los tratados, que recogen la doctrina neoliberal, pero no creo que para Irlanda salir de la UE sea una solución mágica que acabe con todos sus problemas. No creo que se trate de si estás dentro o fuera, sino del tipo de políticas que se llevan a cabo.

¿La gente en Irlanda está preocupada o ya ha desconectado del tema?

Creo que el pasado fin de semana supuso un cambio [cuando la UE y el Reino Unido llegaron a un nuevo acuerdo]. La gente está hartísima del tema. Les han aterrorizado con que el Brexit sería el fin del mundo tal y como lo conocemos. Y sabemos que eso es una exageración porque llegaremos a un acuerdo.

La colaboración entre Irlanda y el Reino Unido viene de mucho antes de la Unión Europea y seguirá existiendo. Son nuestros vecinos más cercanos. Aun así, los irlandeses, sobre todo los del norte, habrían preferido que los británicos se quedaran.

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