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Clinton atribuye la matanza de Arizona a los extremistas

La secretaria de Estado arremete contra "las voces locas de algunos en televisión". El director del FBI alerta contra "discursos basados en el odio" tras la agresión contra la demócrata Giffords en Arizona

ANTONIO LAFUENTE

Una joven que asistió a un servicio religioso por la matanza en Tucson empezó a gritar: "¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?". Esa es la pregunta que muchos se hacen hoy en Estados Unidos, pero muchos políticos, comentaristas e incluso el director del FBI tienen claro que la radicalización y el discurso agresivo de la derecha política y mediática han propiciado el ambiente para el tipo de ataques como el de Arizona contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords, que costó la vida a seis personas.

Es cierto que las carnicerías aleatorias de pistoleros desequilibrados son algo recurrente en EEUU y que cada año suele haber una o dos matanzas de ese tipo. Pero no lo es tanto que tengan un ángulo político.

Políticos y algunos medios culpan al discurso marcial del Tea Party

El autor de la tragedia en el aparcamiento de un supermercado de Tucson, Jared Lee Loughner, tenía un móvil político. Fue a un mitin y tenía como objetivo a Giffords, conocida por sus posiciones a favor de la reforma sanitaria y contra la ley de inmigración de Arizona. Había planeado la acción según consta en unos papeles que encontró la policía en la casa del asesino.

Hillary Clinton no dudó ayer en calificar como "extremista" al asesino. "Tenemos extremistas en mi país. Una maravillosa y valiente congresista acaba de ser tiroteada por un extremista", dijo la secretaria de Estado ayer durante una visita a Abu Dhabi. Sin tapujos, ante el público árabe, Clinton hizo una analogía entre los extremistas en Oriente Próximo y en su propio país. "Los extremistas y sus voces, las voces locas que escuchamos de algunos en la televisión, no representan lo que somos", dijo.

Más allá del estado psicológico de Loughner, el director de la policía federal (FBI), Robert Mueller, parece haber hallado una de las causas de su terrible acción: "Los discursos basados en el odio y otras soflamas incitantes". Para Mueller, ese tipo de discursos tienen un impacto, sobre todo cuando se trata de "lobos solitarios" que actúan por su cuenta.

El equipo de Sarah Palin rechaza las acusaciones de la izquierda

Mueller coincide así con Clarence Dupnik, el sheriff del condado de Pima donde se cometió el tiroteo. Para el sheriff, que ha pedido a los norteamericanos "hacer un examen de conciencia", uno de los motivos de la tragedia es la "virulencia retórica" de políticos y medios de comunicación; una retórica que se ha enardecido especialmente desde la campaña a la presidencia de 2008,la que convirtió a Barack Obamaen el primer hombre negro que accedía a ese cargo.

"Ahora mismo, nos encontramos en un momento oscuro en este país y las condiciones atmosféricas son tóxicas", comentó el congresista demócrata Emanuel Cleaver. Y para el columnista de The New York Times, Paul Krugman, "la retórica basada en eliminar el enemigo está detrás del aumento de la violencia".

Muchos dedos apuntan al movimiento ultraderechista Tea Party y en especial a su líder Sarah Palin como responsables de haber enrarecido el clima político y social en EEUU con su discurso belicista contra el Gobierno de Obama. La propia Giffords había advertido que ese lenguaje tiene consecuencias cuando en marzo pasado reprochó a Palin haber colocado en un mapa una diana encima de su distrito electoral. La congresista demócrata había sufrido el asalto de sus oficinas tras haber votado a favor de la reforma sanitaria.

El ex parlamentario demócrata de Pensilvania, Chris Carney, exigió ayer una disculpa a Palin. "Sería muy útil que dijera algo y, si bien no quiere pedir disculpas, debería decir que fue un error colocar las dianas en el mapa", escribió en un diario local.

Palin, de momento, se ha limitado a mostrar sus condolencias a las familias de las víctimas y a retirar el polémico mapa con las dianas de su página web. Pero desde su equipo rechazan las acusaciones de la izquierda. "No entiendo cómo alguien pueda ser responsable por una persona con tal desequilibrio mental", dijo un asesor de Palin en una radio, citado por The New York Times.

Además del debate sobre la retórica política, la matanza de Loughner ha destapado otras controversias que suelen salir a la luz cuando se producen este tipo de masacres, como la venta libre de armas. Loughner había comprado una pistola semiautomática marca Glock el pasado 30 de noviembre en una tienda de deportes de caza y pesca, y había pasado sin problemas las pruebas del FBI para obtener la licencia. Por tanto, el arma estabaen su poder de forma legal.

El mismo sheriff Dupnik consideró que las leyes en Arizona son muy relajadas en el control de armas y calificó ese estado como "una lápida" debido a esa facilidad para comprar pistolas, rifles y otras armas de fuego.

La matanza de Arizona también ha disparado las alarmas en cuanto a la seguridad de los cargos públicos y para el miércoles está previsto una reunión del FBI y otras agencias especializadas para informar a los miembros del Congreso sobre la situación. De momento, no se han tomado nuevas medidas, salvo la de reforzar la protección de los jueces federales en Arizona.

"En los próximos días tendremos mucho tiempo para reflexionar", avisó ayer Obamaen tono conciliador.

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