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Clinton vuelve a estar al borde del precipicio en Texas y Ohio

Si no gana con claridad hoy, muchos en el partido le pedirán que admita su derrota ante Obama

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Un nuevo supermartes. Un nuevo cara o cruz en las primarias demócratas. Texas, Ohio, Rhode Island y Vermont eligen hoy su candidato. Con más de 300 delegados en juego, Barack Obama espera consolidar su ventaja frente a Hillary Clinton pero las variables son tantas que la cita podría acabar en otro empate.

'Martes es el Día D', dijo el gobernador de Nuevo México y ex candidato, Bill Richardson, 'necesitamos tener una campaña positiva. El que consiga más delegados y tenga una clara ventaja, debería, a mi juicio, ser el nominado'. No es tan sencillo. Obama aventaja a Clinton en número de delegados: 1.369 contra 1.267, según las cifras de la CNN. Hacen falta 2.025 para ganar la nominación. Por mucho que ganen, ninguno conseguirá en esta cita un margen suficiente para llevarse el puesto.

Las encuestas hablaban ayer de empate técnico, uno más. Según el Houston Chronicle, Obama obtenía el 47,2% de los votos frente al 43,8% para Clinton. Ohio se inclinaba a favor de la ex primera dama: 49% frente a 45%, en el sondeo de la Universidad de Quinnipiac.

Clinton no se da por vencida. Si gana Ohio y pierde Texas por un escaso margen, ya ha anunciado que seguirá en la carrera hasta la próxima cita importante, Pensilvania, el 22 de abril. 'Unas primarias muy competitivas son parte de la tradición política en Estados Unidos', dijo ayer la candidata en Toledo (Ohio). Si pierde en ambos estados le será difícil resistir la presión del partido para que abandone.

Distinto a lo que se presagiaba

Clinton empezó en Texas con un amplio margen a su favor. Parecía imbatible en un estado que conocía bien. Había trabajado de voluntaria en la campaña presidencial de George McGovern en 1972 y visitaba Texas con frecuencia como primera dama de Arkansas.

Una gran población latina (25% del electorado) parecía asegurarle un colchón de votos confortable. La primera dama ha cortejado activamente el voto hispano, no sólo en la zona fronteriza sino también en los grandes centros urbanos de Dallas y Houston. Y no lo ha hecho sola. Todos los responsables latinos que la han respaldado han hablado en sus mítines.

El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, el senador por New Jersey, Bob Menéndez,y la histórica militante Dolores Huerta han vendido los méritos de la candidata en un batiburrillo bilingüe.

El mensaje ha calado, poco a poco, aunque a veces con sorprendentes matices. 'Voy a votar a Hillary porque me da miedo votar a un afroamericano. Creo que le puede pasar lo mismo que a Martin Luther King, que lo maten', opinaba Gloria DeLuna, gerente de una tienda en Laredo, en la frontera con México.

'Las encuestas se equivocaron en New Hampshire y en Nevada (donde Hillary ganó)', decía Villaraigosa a Público en un mitin en San Antonio, donde se juntaron unas 4.000 personas, 'todo depende de lo que mucho que podamos movilizar el voto'.

Pero aun así será difícil. Texas, 23 millones de personas, 16 millones de cabezas de ganado, una superficie comparable a la de España, Portugal e Irlanda juntos, es además de grande, complicado. El proceso electoral de las primarias demócratas (los republicanos tienen un sistema más sencillo) mezcla votación clásica (primarias) y votación en asamblea (caucus), y privilegia las zonas con mayor tradición participativa en el reparto de sus delegados: un barrio predominantemente negro, de clase media de Houston, tendrá másdelegados que un suburbio parecido, latino, del sur de Texas, porque en las elecciones de 2000 y 2004 los afroamericanos se movilizaron más que los hispanos.

Votos y delegados

Esto tiene repercusiones concretas y enrevesadas. Una victoria de Clinton entre los latinos se traducirá en menos delegados que un triunfo de Obama con los afroamericanos. Podría incluso ocurrir, como ya pasó en Nevada, que un candidato gane el voto popular y el otro consiga más delegados. En ese caso ¿quién ha ganado? De ahí a que ambas campañas insistan en todos sus mítines en los 'dos pasos' del tortuoso sistema texano para favorecer la participación.

Ohio pinta mejor. El voto obrero, preocupado por la recesión, ha seguido fiel a Clinton. De hecho la candidata pasará ahí su noche electoral, en Columbus, mientras que Obama celebrará un megaevento en San Antonio. Dice bastante sobre sus respectivos pronósticos de victoria.