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Confederación Europea de Sindicatos Luca Visentini: "Es una emergencia volver a restaurar la negociación colectiva en Europa"

El presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha expuesto su visión sobre los cambios en el mercado laboral que la tecnología está propiciando, además de repasar temas de actualidad como el brexit. 

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El presidente de CES, Luca Visentini./ Manuel Ruiz Rico.

Luca Visentini (Udine, Italia, 1969), sindicalista y poeta, acudió a Washington para participar en la Reunión Anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, donde reclamó mejorar las condiciones de los trabajadores y sus salarios y defendió el papel fundamental de los sindicatos, sobre con herramientas como la negociación colectiva, cada vez más en jaque. Su panel versó sobre los presuntos beneficios de las reformas financieras globales en cuanto a gobernanza, comercio, productos financieros y mercado de trabajo y la dificultad de hacer esas reformas “sin pagar un precio en las elecciones”, según anunciaba el programa del FMI. En el debate tuvo que combatir los comentarios del panelista que colocaron justo a su izquierda, otro italiano, Alberto Alesina, profesor de política económica en Harvard y defensor a ultranza de la austeridad. Visentini fue reelegido el pasado mes de mayo como secretario general de la CES en su 14º Congreso, celebrado en Viena.

En su intervención, ha llamado a cambiar el paradigma macroeconómico y el actual ‘statu quo’, ¿qué quiere decir con ello, qué implicaciones tiene?

Significa que es necesario avanzar dejando atrás la austeridad y las recetas neoliberales y yendo hacia un sistema económico más moderno y sostenible. ¿Cómo? Relanzando la inversión, pública y privada, para crear más puestos de trabajo de calidad. Es la única manera de abordar una transición justa hacia la economía verde pero también hacia la economía digital, dos de los grandes retos actuales. El cambio climático y el cambio digital han destruido muchos trabajos e incluso han puesto en riesgo a muchas compañías. Por eso, es absolutamente necesario poner inversión sobre la mesa, pública y privada, como digo, para que haya recursos suficientes para lidiar con estos desafíos. Las recetas no pueden ser de nuevo austeridad y recortes.

¿Qué reformas reivindica la CES para conseguir eso?

Necesitamos reformar la regulación financiera y los impuestos para introducir un mayor control sobre el sistema financiero y evitar otra burbuja como la que estalló la década pasada. Otro elemento, que tiene que ver con el diseño macroeconómico, son los salarios. A escala global, los salarios han decrecido dramáticamente en los últimos cinco años así que es absolutamente necesario volver a un sistema mucho más justo de redistribución de riqueza. El único método para ello es a través del sistema de salario mínimo, abordar la brecha salarial y otros tipos de discriminación y, por último, es imprescindible reforzar la negociación colectiva para que los actores sociales puedan de forma autónoma gestionar las dinámicas dentro del mercado de trabajo. Si hacemos todo esto, haremos un gran cambio en el modelo económico y haremos el crecimiento económico más sostenible, sin duda.

Luca Visentini durante la entrevista realizada en Washington/ Manuel Ruiz Rico

Una de las consecuencias de las recetas de austeridad impuestas con la pasada crisis fue, precisamente, que la negociación colectiva se dinamitó en muchos países, como España.

Donde está el poder real de los sindicatos es en la negociación colectiva, ésa es la clave para los sindicatos, y en países como España, Portugal, Grecia, Irlanda y todos los países del Este de la Unión Europea, la negociación colectiva o no existe en absoluto o fue prácticamente desmantelada. Es una emergencia volver a restaurar la negociación colectiva.

La nueva presidencia de la UE, que tomará el relevo de ésta en diciembre, según lo previsto, no ha hecho una reivindicación explícita de ese punto, sí de otros como un salario mínimo o un desempleo a escala europea. ¿Cómo lo valora?

"Apoyamos la propuesta de la nueva presidenta de la Comisión Europea sobre una directiva sobre salario mínimo"

Desde el CES apoyamos la propuesta de la nueva presidenta de la Comisión Europea sobre una directiva sobre salario mínimo en toda la UE. Pero esa medida tiene que incluir la reconstrucción a lo largo y ancho de Europa de la negociación colectiva para recuperarla en los países en los que ha sido práctica o completamente desmantelada. Sobre el resto de anuncios de la futura presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyden, es muy difícil valorarlos porque de momento son sólo anuncios y porque Von der Leyen es todavía un enigma incluso en la burbuja de Bruselas. Tampoco es seguro que vaya a tener todo el apoyo político para llevarlas a cabo en el Parlamento Europeo. En principio, los anuncios que ha hecho en cuanto a iniciativas legislativas son brillantes y muestran un nivel de ambición enorme. Nosotros estaremos enfrente dispuestos al diálogo para intentar conformar juntos esas medidas y las apoyaremos en la medida en que vayan en la dirección correcta para nosotros.

¿Qué opina sobre el acuerdo alcanzado esta semana entre la UE y Reino Unido sobre el Brexit?

Es muy positivo el acuerdo alcanzado en lo que tiene que ver con el problema irlandés. Es realmente un paso adelante. Pero en lo que respecta a los derechos de los trabajadores, los derechos sociales y medioambientales, es un dramático paso atrás. Porque antes, en el acuerdo de salida, constaba que ninguna regulación sobre esos temas en Reino Unido iba a destruirse y que incluso podían adaptar ciertas partes de la legislación europea a su marco legal. Ahora, todo eso ha desparecido del acuerdo de salida. De manera que, aún reconocido el paso delante en la cuestión de Irlanda, el acuerdo en sí nosotros lo consideramos malo y nuestra valoración sobre el mismo es muy negativa. Realmente esperamos que el Parlamento Británico lo rechace y también el Parlamento Europeo a fin de poder reemprender de nuevo la negociación.

¿Apoya el CES un segundo referéndum?

Sí, sí, absolutamente.


¿Cómo explica que muchos trabajadores estén votando en estos momentos a partidos de extrema derecha en Europa?

Es una contradicción, pero es una realidad y tenemos que explicarla. La situación es más compleja de lo que parece. En Reino Unido, por ejemplo, las regiones donde los trabajadores han votado a favor del Brexit es donde menos inmigración había y donde más había, los trabajadores han votado por permanecer en la UE. Éstos son los hechos. Pero cuando tienes poblaciones de trabajadores golpeadas por los efectos de la globalización, altos niveles de desempleo y exclusión social, sin una vivienda asequible, con un sistema educativo fallido, ahí muchos han votado por el Brexit porque han creído que la culpa de todo viene de Bruselas, de la Unión Europea o de cualquier otro sitio. Hemos fallado en explicarle a la gente la realidad y proponerles alternativas concretas y creíbles.

La UE se construyó sobre la base de un Estado del bienestar, para lo que fue imprescindible el enfoque socialdemócrata. Las políticas de austeridad y recortes han sido demoledoras para casi todos los partidos socialistas en Europa. En general, son los partidos populistas de derecha o extrema derecha los que están atrapando los votos de todo ese descontento. ¿Necesita Europa de nuevo que la socialdemocracia vuelva a aquellos postulados?

"Lo que ha hecho la UE en los últimos 15 años ha sido seguir la narrativa neoliberal"

Lo que ha hecho la UE en los últimos 15 años, digamos, ha sido seguir la narrativa neoliberal, y especialmente aquí el Partido Socialista, que prácticamente ha desaparecido en Europa. En mi panel estaba Alesina, el economista italiano, defensor de la austeridad y los recortes. Pues bien, fue el economista que preparó el programa económico del Partido Democrático de Renzi, de la socialdemocracia italiana, ¡es un sinsentido! Si los socialistas no se detienen y dejan de apoyar ese tipo de medidas económicas, no volverán a tener un amplio apoyo social y eso lo sufrirá Europa. Los países en los que han vuelto al poder, como Portugal, es porque han rechazado las políticas de austeridad. Antonio Costa no está de acuerdo con la austeridad y lo mismo Stefan Löfven en Suecia. El hecho de que Renzi, en Italia, haya decidido aliarse con el Cinco Estrellas para echar a la extrema derecha del gobierno, abre la puerta a una oportunidad en ese sentido para la socialdemocracia italiana.

¿Necesita Europa que los socialistas dejen de hacerle el juego a la derecha europea y los liberales y rechacen la austeridad?

Por supuesto. Europa se formó sobre la base de la negociación colectiva, el diálogo social y el Estado del bienestar que garantiza una fuerte protección social. Las economías que tienen mejor rendimiento son las que han mantenido esos pilares en sus países y sociedades. No es cierto el relato de que ese modelo social es una carga para la competitividad y el progreso económico; es exactamente al revés. Donde esos tres pilares funcionan mejor, las economías son mejores, con mejores indicadores de formación, de trabajadores cualificados y de productividad. Tenemos que ahondar en ese camino para reforzar la cohesión y la solidaridad interna de Europa y no destruirla. Y una cosa está clara: donde las medidas de austeridad se han impuesto más, las economías no mejoran, no hay más que mirar a Grecia.

Pero, ¿por qué ha sido una narrativa tan poderosa y tan extendida?

Lógicamente se ha insistido mucho en ella puesto que beneficia a los más ricos y los más poderosos. Ellos echaron ahí el resto porque para ellos era mucho mejor para poder seguir especulando, evitando pagar impuestos, aumentando sus fortunas y acumulando riqueza a costa de los trabajadores.

Usted alerta a menudo del reto de la digitalización de la economía para los trabajadores y para los sindicatos. ¿En qué consiste ese reto y cómo tienen que afrontarlo los sindicatos?

"Si los sindicatos no hacemos una renovación, corremos el riesgo de ser percibidos como casta"

Si los sindicatos no hacemos una renovación, corremos el riesgo de ser percibidos como casta. Necesitamos hacer reformas, por supuesto, para tener reconocimiento para la clase trabajadora puesto que somos sus representantes. Sobre la economía digital, el reto son los trabajadores atípicos, que pueden dedicarse incluso a sectores tradicionales, aunque trabajen a través de plataformas digitales o como freelances. El problema es que esos trabajadores tienen obstáculos legales para pertenecer a un sindicato, emprender negociaciones colectivas y tener acuerdos colectivos.

¿En qué consisten esos obstáculos?

Muchas veces son las propias leyes las que les impiden tener la protección que les daría estar bajo un sindicato para hacer ese tipo de negociaciones con la empresa que les paga. Hay que reformar el marco legal para garantizar que esos trabajadores estén protegidos. Porque, incluso esos trabajadores estén bajo un sistema con una protección social altísima, si tu salario al final son 300 euros al mes, ¿qué clase de desempleo vas a tener si al final acabas parado, o qué clase de pensión tendrás al final de tu carrera laboral? La cuestión salarial para estos trabajadores es el punto esencial de salida y sin una negociación colectiva será imposible hacer que se incrementen.