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El Consejo de Seguridad se reúne sin lograr un acuerdo sobre Libia

Francia y Reino Unido presionan para que la ONU apruebe una zona de exclusión aérea

I. PIQUER / A PÉREZ

Tres días después de que la Liga Árabe haya pedido a la ONU el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre Libia para frenar los bombardeos de la aviación de Muamar Gadafi contra los insurgentes, la comunidad internacional avanza a paso de tortuga sobre la cuestión.

Al entrar ayer en la reunión, el embajador francés, Gerard Araud, aseguró que su país hará todo lo posible por convencer al resto de los miembros del Consejo. "Esperamos que el respaldo de la Liga Arabe ayude a cambiar el equilibrio" a favor de la exclusión aérea.

Las reticencias de Rusia y EEUU evitan un acuerdo en la primera reunión

Francia, junto con ReinoUnido, es el principal promotor de imponer esta medida muy controvertida que ya cuenta con el visto bueno de la OTAN. El ministro de Exteriores británico, William Hague, incluso ayer fue un paso más allá al proponer que la comunidad internacional podría suministrar armas a los insurgentes que están cada vez más acorraladas por el asalto de las tropas de Gadafi.

En Nueva York, el Consejo de Seguridad celebró ayer su primera reunión sobre la zona de exclusión aérea en Libia sin llegar a ninguna conclusión. Francia y Reino Unido luchaban contra las dudas de Rusia, Estados Unidos y Alemania, que temen que la iniciativa resulte insuficiente y a la larga arriesgada.

El embajador libanés ante la ONU, Nawaf Salam, informó ayer oficialmente al Consejo de la petición de la Liga Árabe de imponer la exclusión. El representante dijo sentirse optimista sobre una posible resolución y agradeció la "rapidez" con la que el Consejo había acordado reunirse. Recordó la urgencia del asunto y anticipó un largo debate.

El ministro de Exteriores británico propone armar a los insurgentes

"Esta es la primera reunión y no será la última, a lo mejor la segunda tampoco es suficiente para alcanzar una decisión, pero el Consejo va en la buena dirección", comentó. Pero la ONU tampoco tiene mucho tiempo "porque la situación sobre el terreno se deteriora". La Liga Árabe, manifestó Salam, quiere que el Consejo "actúe lo más rápidamente posible".

"Todas las preguntas son legítimas porque en este momento no hay respuesta", declaró el embajador libanés. "¿Será suficiente para parar a Gadafi o se requerirá una intervención militar?", resumió al recordar que la zona de "no vuelo" impuesta en Bosnia "no evitó las matanzas".

Sarkozy recibe a Clinton al margen de un encuentro del G-8 en París

París tomó nota ayer de las reticencias y de la oposición que ha suscitado su posición partidaria, con apoyo británico, de avanzar rápidamente hacia la autorización de ataques aéreos contra las bases de Gadafi y la instauración de una zona de exclusión aérea.

Con ocasión de la reunión de ministros de Exteriores del G-8, el grupo de los países más industrializados más Rusia, en la capital francesa, el Quai d'Orsay diluyó un poco su posición. Ahora sigue queriendo ir a la ONU con un proyecto de resolución "lo más amplio posible" en su formulación, que no estuviera centrado tanto en la zona de prohibición de vuelos. París, que preside el G-8 este año, insistió en que lo que hay que conseguir es "el objetivo de protección de la población civil en Libia y de respeto del derecho internacional humanitario".

"En esa perspectiva, no se descarta ninguna opción", afirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, sin dar ninguna precisión sobre un eventual cambio en las reticencias norteamericanas y en la oposición rusa a las posiciones de París y Londres.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, se reunió anoche con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, antes de verse con Mahmoud Jibril, encargado de asuntos internacionales del Consejo Nacional de Transición, el órgano de los insurgentes libios. Clinton salió del Elíseo sin hacer ninguna declaración. El presidente francés organizó luego una cena de trabajo con todos los ministros de Exteriores del G-8, inicialmente no prevista en la agenda.

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