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La cumbre reconcilia a Venezuela con EEUU

Hugo Chávez vuelve a nombrar embajador en Washington e invita a EEUU a "hacer lo propio" en Caracas. Obama pide a Cuba que haga un gesto liberando a los presos políticos

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'De todas las cumbres a las que he asistido en esta década, esta es, sin duda, la más exitosa, la que ha abierto los portones a una nueva era de razonamiento entre todos los países'. El presidente venezolano Hugo Chávez no sólo se prodigó en encendidas declaraciones para describir el 'éxito' que ha supuesto la V Cumbre de las Américas que se clausuró ayer enTrinidad y Tobago también pasó a los hechos.

Ayer mismo nombró a un nuevo embajador en Washington, decisión con la que firma el acta de defunción del frío glacial que durante los ocho años de la era Bush dominó las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos.

El elegido para este puesto ha sido el ex canciller venezolano Roy Chaderton, que en la actualidad representa a Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA).

En un tono radicalmente distinto a sus declaraciones del pasado sobre Estados Unidos, Chávez anunció el nombre de su candidato y expresó su 'esperanza' de que Washington 'dé su plácet' a este veterano diplomático. También abrió la puerta a que el Gobierno de Barack Obama 'haga lo propio y designe embajador en Caracas; estoy seguro de que pronto se cumplirán los trámites correspondientes para ello'.

Venezuela y Estados Unidos suspendieron sus relaciones diplomáticas en septiembre de 2008 a raíz de la decisión de Chávez de expulsar al embajador en Caracas, Patrick Duddy. El presidente venezolano tomó esta decisión 'en solidaridad' con su amigo y homólogo boliviano, Evo Morales, que acababa de expulsar al representante diplomáticoestadounidense en La Paz.

Washington respondió a su vez instando a que abandonara el país al embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Álvarez.

El anuncio de este paso para la total normalización diplomática entre Caracas y Washington se produjo cuando no habían transcurrido ni doce horas desde la tercera y cordial conversación en menos de dos días entre Chávez y Barack Obama.

El presidente venezolano se había levantado de la reunión que Obama mantenía con los países suramericanos el sábado para entregarle frente a las cámaras Las venas abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano, Obama agradeció ayer el detalle: 'Fue un bonito gesto regalarme un libro. Me encanta leer'. Lo que no explicó es cómo leerá este libro escrito en español, un idioma que desconoce.

Este regalo escenificó la nueva era de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, sobre todo con países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, bestias negras para la Administración Bush. Un panorama que ha cambiado radicalmente gracias a lo que el diario argentino La Nación defínía ayer como el 'bálsamo' del efecto Obama'.

Un Obama 'astuto', proseguía el diario, 'que buscó especialmente el vínculo informal con aquellos gobernantes que suelen ser más críticos con Washington'.

Ayer, en el almuerzo previo a la clausura, el presidente norteamericano compartió mesa con el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa. También 'saludó con cortesía a los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Nicaragua, Daniel Ortega', señala La Nación.

Venezuela, Bolivia y Nicaragua, miembros de la Alternativa Bolivariana para América (ALBA), más otros países como Ecuador y Paraguay, fueron precisamente los Estados que, ya antes de la Cumbre, anunciaron su decisión de no firmar la declaración final por encontrarla demasiado afín a las tesis liberales. Esta negativa y el descontento y las críticas de estos países por la ausencia de Cuba han sido los principales escollos que Obama ha tenido que salvar.

No fue pues una sorpresa que la declaración final de la reunión se cerrara ayer sin unanimidad. Ello no impidió que, incluso a ojos del anfitrión, el primer ministro trinitense, Patrick Manning, la cumbre fuera un éxito a pesar de esta falta de acuerdo.

Manning explicó esta aparente contradicción señalando que 'nunca antes se había alcanzado tal espíritu de cooperación' y recalcó que estaba 'hablando por todos'.

El presidente mexicano Felipe Calderón, por ejemplo, calificó la cumbre de 'histórica' y aclaró que 'se han tomado medidas dirigidas a afrontar retos derivados de la crisis económica, el cambio climático, la cooperación energética y el desarrollo, interacción en materia de seguridad pública y gobernabilidad'.

Frente al entusiasmo bastante generalizado, el presidente de EEUU se mostró satisfecho pero cauto. En una rueda de prensa tras la clausura, Obama afirmó que en esta reunión se ha lanzado una 'nueva era de alianza' pero subrayó que 'la prueba para todos nosotros no serán sólo las palabras, sino también los hechos'.

'Aprovechar esta oportunidad no será siempre fácil. Habrá desacuerdos, pero vamos a trabajar con nuestros respectivos equipos para alentar la puesta en marcha' de esta nueva relación y todo lo que conlleva, explicó el mandatario, que sí reconoció 'las señales potenciales positivas en el cambio de la relación entre EEUU y Cuba y Venezuela'.

Con respecto a Cuba, el asunto más espinoso de la cumbre, Obama alabó la 'señal de progreso' que representa el hecho de que el presidente Raúl Castro haya incluido los derechos humanos en los temas de los que está dispuesto a debatir con EEUU. Sin embargo, 'son necesarios hechos como la puesta en libertad de los presos políticos'.

'Creo que no cambiaremos de la noche a la mañana' la política de la relación entre los dos países, dijo.

En un nuevo gesto de respeto hacia regímenes denostados por su predecesor, Obama condenó cualquier intento de golpe de Estado o magnicidio en el continente y no dejó de citar el que ha denunciado el presidente de Bolivia, Evo Morales.

'Estoy absolutamente en contra y condeno cualquier intento de deponer a un Gobierno democráticamente elegido', aseguró Obama, que volvió a Washington sin tiempo para retratarse en la foto de familia final.

¿Qué son las Cumbres de las Américas?
Son un foro de consultas y seguimiento de temas de 34 países de las Américas, con la excepción de Cuba, vetado como socio de la Organización de Estados Americanos (OEA). La primera fue en Miami en 1994 y la última en Mar del Plata en 2005, con un clima muy tenso a causa del ex presidente Bush.

¿Por qué cobró protagonismo Cuba en el encuentro?
El lema original de la cumbre de Trinidad y Tobago se centraba en “la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental”. Sin embargo, el cambio de presidentes en Estados Unidos y Cuba, así como las presiones de Latinoamérica y sus nuevos gobiernos, favorecieron que se revisara el vínculo entre la isla y la OEA. “Creo que si la próxima cumbre es dentro de tres años, sería razonable esperar que Cuba estuviera presente”, dijo el sábado el secretario general de la organización, José Miguel Insulza.

¿Cuáles fueron las señales previas de deshielo?
Barack Obama levantó las restricciones a los viajes y el envío de dinero a Cuba hace una semana y pocos días después Raúl Castro aceptó dialogar con Washington sobre “todo lo que quieran”. Un mes antes, el líder cubano cambió a dos históricos del gabinete y puso al frente de la Cancillería al reformista Bruno Rodríguez. Tras estas señales, el presidente estadounidense ha reconocido por primera vez en 47 años de bloqueo que esta política “no ha funcionado” y está dispuesto a buscar otras soluciones. La mayoría de países latinoamericanos reclama el fin del embargo y ha celebrado estas declaraciones.

¿Qué otros temas se trataron?
El tema estrella ha sido el acercamiento entre EEUU y Venezuela tras ocho años de relaciones envenenadas. Como resultado, Chávez anunció ayer el nombramiento de un nuevo embajador venezolano en Washington. Además, los participantes se comprometieron a reducir la pobreza a la mitad para 2015 y a erradicar el trabajo infantil en 2020. También confían en aumentar el gasto público hasta un 5% durante la próxima década.

¿Por qué no hubo consenso?
Los países del ALBA no firmaron la declaración final en solidaridad con Cuba, que no aparece mencionada en la declaración final y también por críticas a los biocombustibles. Pese a la falta de consenso, tanto Obama como los líderes latinoamericanos calificaron de “éxito” la cumbre.