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La defensa de Breivik sostiene que debe ir a prisión

Los abogados del ultra defienden su causa extremista e inciden en que está "sano" para evitar que sea ingresado en un psiquiátrico

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Anders Behring Breivik quiere ir a la cárcel. El ultraderechista quiere ser condenado, ser penalmente responsable, por los atentados de Noruega de julio de 2011. Él mismo lo ha repetido durante las diez semanas de juicio y, hoy, su defensa ha hecho la petición formal para que sea declarado 'sano' y evitar que sea ingresado en un centro psiquiátrico como ha pedido la Fiscalía.

El fiscal del caso, Svein Holden, declaró ante el tribunal que 'es peor enviar a una persona psicótica a la cárcel que poner a una persona no psicótica bajo vigilancia médica obligatoria'. No obstante, tras varios informes psiquiátricos contradictorios sobre la salud de Breivik, el Ministerio Público ha admitido que sigue teniendo 'dudas'. 'No estamos seguros de que Breivik pueda ser declarado legalmente como un enfermo', apuntó Holden.  

El abogado principal del ultraderechista, Geir Lippestad, se opuso a la petición de la Fiscalía y alegó que su defendido mató por razones ideológicas, por lo que debería recibir una pena de cárcel. 'Si atendemos a los derechos humanos básicos y tenemos en cuenta que el acusado tenía un proyecto político, estimar estos actos como una expresión de enfermedad es privarle de un derecho humano básico, el derecho a asumir la responsabilidad por cada uno de sus actos', añadió.

En una presentación con un final confuso, retransmitida por el canal noruego NRK, Lippestad aclaró que a modo de formalidad se pide inicialmente la absolución para Breivik, ya que éste apela a que actuó en estado de 'necesidad' en defensa de la supervivencia del pueblo noruego, amenazada por la 'invasión islámica'. Pero la defensa da por supuesto que no va a ser absuelto, de ahí que centrase su intervención en intentar demostrar que éste es responsable penal de los actos y que debe ser condenado a prisión.

Los motivos de Breivik corresponden con sus ideas 'extremas'

Apoyándose en el segundo de los estudios mentales a que ha sido sometido el acusado y que le consideraba sano a efectos legales, Lippestad se esforzó en resaltar la importancia de encuadrar los hechos y a Breivik en un contexto de ultraderecha, algo que los expertos que redactaron el primer informe obviaron.

Lippestad intentó desacreditar los puntos que según esos psiquiatras constituyen la base de la supuesta paranoia de Breivik. Así, rechazó hablar de 'glorificación de la violencia' en alguien que ni antes ni después del 22 de julio ha protagonizado episodios de ese tipo, y aunque éstos fueron 'un infierno de violencia', su motivación y los objetivos se corresponden con sus ideas 'extremas'.

La defensa no considera probado que a partir de 2006 sufriese una disfunción acusada, ya que trabajó en su manifiesto político, siguió realizando actividades sociales aunque de forma más reducida y fue capaz de preparar dos atentados de grandes dimensiones.

La publicación del veredicto está prevista para el 24 de agosto

Aparte de las críticas al primer informe por los métodos usados, Lippestad recordó que ni los expertos de la cárcel de Ila, donde Breivik permanece desde su detención, ni los que lo examinaron durante tres semanas en marzo han encontrado síntomas de psicosis. Lippestad apeló también al 'sentido común de justicia' que dicta que alguien 'debe ser tan psicótico que todos puedan verlo'.

Breivik ha confesado ser el autor de la explosión de un coche bomba que causó el 22 de julio de 2011 la muerte de ocho personas en Oslo y de una matanza que provocó horas después 69 víctimas mortales en un campamento que las juventudes laboristas habían organizado en la isla de Utoya. El juicio concluye este viernes con los argumentos finales de la defensa, tras los cuales comenzará un proceso de deliberaciones. La publicación del veredicto está prevista para el próximo 24 de agosto.