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Emergencia sanitaria El desdén de Trump hacia el coronavirus culmina con un positivo que sacude Estados Unidos a un mes de las elecciones

El presidente de Estados Unidos y buena parte de sus colaboradores son víctimas de su propio orgullo. Se cree que muchos de ellos se pudieron contagiar en un acto celebrado el pasado día 26 de septiembre en un acto en la Casa Blanca en el que se pudo ver a muchas personas juntas y sin mascarillas.

Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (EFE)

Público | Agencias

En medio de una gran confusión por el verdadero estado de salud del presidente de Estados Unido, el positivo por coronavirus de Donald Trump, la primera dama Melania Trump y otros miembros de su equipo ha sacudido la política estadounidense y ha desencadenado entre la prensa una especie de fiebre por saber a quién ha contagiado el presidente estadounidense.

Varios altos cargos de la Casa Blanca están contagiados, pero hay otros que pese a entrar en contacto con el presidente Trump en los últimos días han dado negativo en los test. Tal es el caso del vicepresidente Mike Pence, del secretario del Tesoro Steve Mnuchin, del el jefe de gabinete Mark Meadows, del secretario de Estado Mike Pompeo, así como de los asesores principales Jared Kushner e Ivanka Trump.

Tampoco ha contraído el coronavirus el candidato demócrata a las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, Joe Biden, quien esta semana coincidió con Trump en el primer debate electoral. 

Entre los contagiados destacan el senador republicano por Utah Mike Lee, un gran apoyo para Trump. Hope Hicks, Ronna McDaniel, el reverendo John Jenkins, el senador Tom Tillis, Kellyanne Conway, Bill Stepien, todos miembros del círculo más próximo a Trump, también han dado positivo en los test PCR.

En Washington circula la fuerte sospecha de que la mayoría de ellos, incluido el presidente, se contagiaron el pasado 26 de septiembre cuando Trump presentó en los jardines de la Casa Blanca la nominación al Tribunal Supremo de la juez Barret. Ese día se congregaron en la Casa Blanca cientos de personas. Allí no había distanciamiento social ni apenas mascarillas.

El del día 26 fue un ejemplo más –quizás el último después de lo que ha pasado–del desdén mostrado por Trump y su equipo hacia la pandemia del coronavirus que sólo en Estados Unidos ha dejado más de 7,2 millones de casos y 207.000 fallecidos. 

Con el positivo por coronavirus, Trump se suma a la lista de líderes internacionales que han contraído la enfermedad después de mostrarse tibios o directamente desdeñar los riesgos de la pandemia.

Trump ha sido uno de los líderes más incrédulos con los voraces efectos de lo que él siempre ha denominado como el "virus chino", en alusión a su origen en la ciudad de Wuhan. Lo ha utilizado también como arma política contra Pekín y contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que le suspendió la financiación como represalia.

A nivel interno, el presidente no ha dudado en criticar a los alcaldes y gobernadores que en los primeros compases de la pandemia se apresuraron en adoptar restricciones. Trump daba por hecho que el virus en algún momento "desaparecería" y advertía de los efectos económicos que acarrearían los cierres, en un momento precisamente en el que pretendía vender la economía como su gran bandera para la reelección en noviembre.

También ha puesto en cuestión las recomendaciones de higiene y salud pública más básicas, como el uso de mascarilla. Inicialmente descartó completamente su uso, para posteriormente apoyarlo –a finales de julio– aunque con matices, ya que solo se ha la puesto en actos públicos en contadas ocasiones e incluso esta misma semana se burló de su rival demócrata, Joe Biden, por llevarla todo el tiempo.

Tampoco ha guardado las distancias con otras personas –según la Casa Blanca todo su entorno se hacía pruebas frecuentes de coronavirus– y apenas ha variado sus actos públicos en campaña. Al contrario que Biden, el presidente ha seguido organizando grandes mítines donde era frecuente ver a personas juntas y sin mascarillas.

Trump también habría incumplido las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevencíón de Enfermedades (CDC) este mismo jueves, ya que su asesora Hope Hicks, con la que había mantenido contacto durante días, dio positivo por la mañana y el presidente aún asistió a un evento de recaudación de fondos, según NBC News.

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