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Una diana en mitad del hotel de la prensa

Permanece la incógnita sobre lo que sabían los soldados que dispararon sobre el Hotel Palestina de Bagdad 

ÍÑIGO SÁENZ DE UGARTE

El día anterior al ataque al hotel Palestina los periodistas tuvieron desde sus balcones la primera imagen de las tropas norteamericanas que estaban a punto de tomar Bagdad. Al otro lado del río Tigris, a unos escasos 300 o 400 metros vieron varios blindados que circulaban por la carretera que bordeaba la zona sur del Palacio Republicano, donde estaba el palacio de Sadam y la élite del poder iraquí.

Observaron cómo unos soldados salían de un tanque M1 Abrams y tomaban posiciones apuntando al interior de esa zona. El tanque giró su torreta para cubrirles las espaldas y apuntó con su cañón a los edificios más altos de las inmediaciones, los hoteles Palestina y Sheraton.

Además de dar por hecho que la guerra estaba a unos días de su finalización, la prensa internacional se consideró descubierta. La tripulación del tanque tenía que haberles visto. Decenas de fotógrafos y cámaras de televisión estaban en los balcones tomando las imágenes que enviarían muy pronto a sus redacciones. Ni siquiera necesitaban unos prismáticos para descubrirlos.

El tanque tenía que pertenecer a la III División de Infantería, aunque es improbable que fuera del mismo batallón del que formaba parte la compañía que disparó al día siguiente contra el hotel.

La información sobre lo que esos soldados encontraron al otro lado del Tigris tuvo que llegar hasta la inteligencia militar para que la valorara y le diera la distribución apropiada. Su función consiste precisamente en eso: en dar a los combatientes la mayor cantidad posible de información sobre las características del campo de batalla y del enemigo que las tropas afrontarán horas o días después.

Eso incluye una descripción del escenario y sobre todo de los lugares que por sus características (por ejemplo, la altura de un edificio) pueden suponer una amenaza.

Uno de los enigmas que ha permanecido desde el día del ataque, y que el Ejército norteamericano no ha querido resolver, es qué datos había entregado la inteligencia militar al batallón que se presentó en el puente Al Jumuriyah en la mañana del 8 de abril.

Los militares sostienen que no sabían que había periodistas en el hotel Palestina. Resulta difícil de creer que inteligencia militar no les contara qué se iban a encontrar al otro lado del río y a qué edificios (mezquitas, hospitales, etc.) no debían disparar a menos que les atacaran directamente desde ellos.

Todo sería muy distinto si se confirmara la denuncia que hace la ex sargento Adrienne Kinne que dice haber visto documentos antes de la guerra que definían al hotel como un objetivo militar legítimo. No habría ausencia de información clave, sino todo lo contrario.

De ser así, llegaríamos a la conclusión de que el Palestina siempre estuvo en peligro. Hubo militares que sabían que había periodistas en su interior y aún así le pusieron una diana.

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