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Diez muertos en Nicaragua en las protestas contra la reforma de la Seguridad Social

Tras cuatro días de protestas, el Ejecutivo ha dicho estar dispuesto a enmendar las reformas a la seguridad social que desataron las manifestaciones y ha aceptado retomar el dialogo con el sector privado para discutir las nuevas medidas

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Manifestantes queman decenas de objetos en una calle de Managua. - EFE

La violencia desatada en Nicaragua en las protestas contra las reformas a la seguridad social aprobadas por el Gobierno se han cobrado la vida de al menos diez personas y han dejado cerca de cien heridos.

Tras cuatro días de manifestaciones y disturbios, el Ejecutivo ha dicho estar dispuesto a enmendar las reformas a la seguridad social que desataron protestas callejeras y ha aceptado retomar el dialogo con el sector privado para discutir sobre las nuevas medidas. "Si en la mesa (de diálogo con los empresarios) se encuentra una mejor forma de aplicar ese ajuste", se puede reformar ese decreto o anularlo y hacer uno nuevo, dijo el presidente, Daniel Ortega, en un mensaje a la nación transmitido por cadena obligada de radio y televisión.

Nicaragua amaneció este sábado con militares desplegados en varias ciudades, tras una noche de enfrentamientos y vandalismo. Efectivos del Ejército fueron destacados esta madrugada en las inmediaciones de la Alcaldía de Managua para proteger esas dependencias, según medios oficiales. Los militares también fueron desplegados en la ciudad de Estelí, a 149 kilómetros al norte de Managua, donde custodian instituciones públicas.

El Gobierno de Nicaragua denunció la víspera la destrucción parcial o total de edificios estatales o del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), supuestamente provocados por manifestantes que se oponen al mandato de Daniel Ortega. Los opositores, por su parte, responsabilizaron a grupos afines al Gobierno de provocar esos daños para justificar la salida del Ejército a las calles, con ánimo intimidatorio.

El detonante de esta crisis son las nuevas medidas sobre seguridad social, que aumentan la cuota patronal y laboral y establecen una cotización del 5 % para los jubilados de por vida.

Aunque esas reformas fueron el desencadenante de las manifestaciones, el malestar contra el Gobierno de Ortega ya era patente en los últimos meses, como demostró la escasa participación en los comicios presidenciales de 2016 que dieron la reelección al mandatario con su esposa como vicepresidenta.

También están detrás de las manifestaciones el alza del coste de la vida, los actos de corrupción y acciones contra la libertad de expresión en Nicaragua, entre otros.