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Duelo verbal entre Barroso y Putin en la cumbre europea con Rusia

Las diferencias sobre derechos humanos y energía marcan la reunión de Moscú que debe dar respuestas a la crisis económica

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No siempre la buena voluntad de avanzar hacia el futuro puede salvar los socavones del pasado. La UE y Rusia se volvieron a enfrentar abiertamente en su campo de batalla más frecuentado: el respeto a las libertades fundamentales y el Estado de Derecho.

La Comisión Europea desplazó este viernes hasta Moscú una destacada delegación de nueve comisarios, encabezada por su propio presidente José Manuel Durao Barroso, para intentar restaurar la confianza y preparar juntos respuestas a la crisis económica. Pero los rescoldos del conflicto de Georgia, el corte de gas a Ucrania y el reciente asesinato de dos activistas en la capital rusa dejaron las llamadas a la colaboración en pura retórica.

'Los derechos humanos y el Estado de Derecho son más importantes que la diplomacia entre los países', defendió Barroso, para quien la relación 'madura' que mantienen Bruselas y Moscú les permite tratar todos los temas, también 'los más sensibles'.

El ahora primer ministro del Gobierno ruso, Vladimir Putin, respondió que están dispuestos a discutir 'cualquier tema, cualquier problema' pero que se deben incluir los que también salpican a Europa. 'Las reglas deben ser las mismas para todos', y recordó los problemas de las minorías de habla rusa en las repúblicas bálticas, la independencia de Kosovo o la necesidad de negociar una nueva carta de la energía 'más justa'.

Barroso se encargó de poner voz a la 'preocupación de la opinión pública europea' por acontecimientos recientes, como la muerte del abogado activista de derechos humanos Stanislav Markelov y la periodista Anastasia Baburova a cargo de un pistolero a plena luz del día en el centro de Moscú. Este tema ya había sido tratado con el presidente Dmitri Medvédev, pero, en ausencia del líder del Kremlin, Putin aprovechó para dejar clara con firmeza la postura rusa .El jefe del colegio de comisarios intentó rebajar un poco el tonoseñalando a Rusia como 'el vecino más importante de la UE'.

Pero estas buenas palabras no ocultaron las discrepancias. Éstas incluyen también los elevados aranceles rusos a algunos productos europeos, como el acero o los automóviles. Más sonora es la guerra de los gaseoductos, que enfrenta a Nabucco, el proyecto apoyado por la Comisión para reducir la dependencia de Rusia, con las otras dos rutas que intenta abrir Moscú para atar más al viejo continente.