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Duro golpe a los islamistas: Qatar cede a las presiones saudíes y egipcias

El proceso de reconciliación entre Egipto y Qatar abre nuevos horizontes para la región de Oriente Próximo. El presidente Abdel Fattah al Sisi se consolida como árbitro principal en la zona de la mano de Arabia Saudí y asesta un golpe contundente a los Hermanos Musulmanes, que tenían en Qatar su principal y casi único valedor.

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El presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi. / EFE

JERUSALÉN.- El fin de año ha traído un hecho que tendrá importantes consecuencias para el futuro de Oriente Próximo: la reconciliación entre Egipto y Qatar. Dieciocho meses después del golpe de Estado que llevó al poder al general Abdel Fattah al Sisi, estos dos países han decidido pasar página y consolidar sus relaciones bilaterales a costa de los Hermanos Musulmanes y del islam político en general.

La reconciliación ha sido posible gracias a la mediación de Arabia Saudí, el principal aliado de Sisi, y se anunció a mediados de diciembre de una manera progresiva pero rápida. El acuerdo incorpora a Qatar a lo que en Egipto se ha dado en llamar “el consenso” entre los países árabes de la región y que Occidente define como los países “moderados”.

En resumen, Qatar cede a prácticamente a todas las demandas de Egipto y de los demás países “moderados” y “hermanos”, y renuncia a conducir una política regional propia y distinta a la de esos países, algo que había suscitado muchos resentimientos y quebraderos de cabeza principalmente en lo tocante a Egipto.

La primera consecuencia de este acercamiento ha sido un cambio en la política informativa de Qatar. El canal Al Yazira Mubashir Misr que los qataríes emitían desde Doha por satélite a Egipto exclusivamente y donde se recogían las voces discrepantes de la oposición de los Hermanos Musulmanes ha cerrado definitivamente.

Qatar, que un día tras otro calificó a Sisi de “golpista”, ha tenido que tragarse su orgullo. Un alto funcionario qatarí acaba de declarar al amparo de los nuevos vientos que soplan que “la seguridad de Egipto es muy importante para la seguridad del país”.

Además, el lenguaje de otros poderosos canales qataríes se ha modificado sustancialmente. Si hasta mediados de diciembre esos canales se referían a Sisi como “qaid al inqilab al askari fi Misr” (jefe del golpe militar en Egipto), ahora se refieren a la misma persona como “al rais al muntahabbaada al inqilab” (El presidente elegido después del golpe).

El responsable de los servicios secretos qataríes ya ha visitado El Cairo, lo que ha causado una honda preocupación entre los Hermanos Musulmanes, y se espera que en las próximas semanas tenga lugar una reunión entre los máximos mandatarios de los dos países “si es que Qatar cumple sus compromisos”, según fuentes diplomáticas egipcias.

Una cuestión de la que todo el mundo está pendiente tiene que ver con el gran número de exiliados egipcios que ha acogido Qatar y que ahora ven en peligro su residencia allí. Egipto tiene interés en que los más destacados sean repatriados para ser juzgados por su participación en el movimiento de los Hermanos Musulmanes.
El caso más conocido es el de Yusef al Qaradawi, presidente de la Unión Mundial de Científicos Musulmanes, quien utiliza las plataformas televisivas de Qatar para criticar el régimen de Sisi y para apoyar a los Hermanos Musulmanes. Los egipcios le acusan de instigar la violencia y sus tribunales quieren procesarlo.

Qardawi, que pese a sus 88 años tiene una gran influencia en Egipto, es también ciudadano qatarí, y será el primer nombre que figure en la lista de extradiciones que Egipto presentará. Este asunto se sigue con mucha atención en toda la región. Según Isam al Istambuli, experto en derecho internacional, “lo más probable es que Qatar no lo extradite. Lo hará callar o lo enviará al Reino Unido o Turquía”.

La reconciliación entre Qatar y Egipto va a dejar a Turquía en una situación más aislada. Aunque la política regional de Ankara no es estable y eso preocupa a los países occidentales, el presidente RecepTayyip Erdogan coincidía con Qatar en que el presidente Sisi era ilegítimo, pero ahora se queda solo en la región.

Por la puerta egipcia, Qatar entra en el concierto general de los países árabes de Oriente Próximosolo un mes después de que en noviembre último normalizara las relaciones con Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros, tras ocho meses de fuertes tensiones que llevaron a los países “hermanos” a retirar sus embajadores de Doha.

Qatar renuncia a una política regional propia y distinta a la de los países "moderados", algo que había suscitado muchos resentimientos y quebraderos de cabeza, sobre todo en lo tocante a Egipto

El principal beneficiario de la nueva situación es sin duda Egipto, pero el acuerdo también es muy rentable para Arabia Saudí, que de esta manera da otro golpe al llamado ‘islam político’, un concepto que temen los países del Golfo más que cualquier otra cosa.

Arabia Saudí ha abierto el grifo de las ayudas generosamente desde la caída del presidente islamista Mohammed Mursi, regando la economía egipcia con miles de millones de dólares. Esta primavera se celebrará una conferencia internacional justamente para aumentar las ayudas a Egipto con el objetivo de apuntalar al presidente Sisi.

Además, la reconciliación entre Qatar y Egipto es una nueva puntilla a lo que en Occidente se denominó alegremente “primaveras árabes”, pero que el cardenal maronita Bishara al Rai ha llamado con mayor propiedad “inviernos árabes”.
Así se entierra definitivamente el proceso aparentemente democrático de Egipto que permitió el acceso al poder de los Hermanos Musulmanes en el marco de la concepción neoconservadora americana –avalada por los europeos– de que las urnas están por encima de todo y con votar ya se tiene democracia y se ha conseguido el objetivo democrático.

Qatar, que un día tras otro calificó a Sisi de “golpista”, ha tenido que tragarse su orgullo. Un alto funcionario qatarí acaba de declarar al amparo de los nuevos vientos que soplan que “la seguridad de Egipto es muy importante para la seguridad de Qatar”.

Fuentes egipcias han indicado que el acuerdo también contempla que Qatar dejará de ayudar a las fuerzas de la oposición libias que El Cairo ve como una amenaza para sus intereses.