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Elecciones Europeas El enroque europeo del Movimiento 5 Estrellas

Mientras el partido italiano hace frente a la subida de la Liga Norte en las encuestas de intención de voto, los grillini buscan compensar las pérdidas impulsando un grupo en el Parlamento Europeo con otras formaciones de corte populista.

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El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ofrece un discurso en un evento del Movimiento 5 Estrellas, este martes en Roma, Italia. EFE/Angelo Carconi

Póngale una cara al gobierno italiano y seguramente la primera que le venga a la mente es la de su ministro de Interior, Matteo Salvini. La indiscutible habilidad del secretario federal de la Liga Norte para arrebatarle el protagonismo político al Movimiento 5 Estrellas (M5S) preocupa al partido fundado por Beppe Grillo: las encuestas de intención de voto señalan desde hace meses a la Liga de Salvini como ganadora de las próximas elecciones europeas a una considerable distancia respecto a su socio de gobierno. Según uno de los últimos sondeos, el realizado por SWG entre el 9 y el 14 de enero, el partido de Salvini obtendría un 32% y el M5S un 26%, más de 6 puntos de diferencia con respecto a los resultados obtenidos por la formación en las pasadas elecciones generales de 2018.

Lo que el MS5 pierde en Italia lo busca recuperar a nivel europeo. El partido de Luigi di Maio anunció recientemente sus planes de formar un nuevo grupo en el Parlamento Europeo. El MS5 forma actualmente parte del Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD) liderado por el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP).

Este grupo probablemente desaparezca en la próxima legislatura cuando los 22 eurodiputados de UKIP dejen de estar representados en la cámara. También cuando Alternativa para Alemania (AfD) como los Demócratas de Suecia (SD), que también forman parte de este grupo, pasen con toda probabilidad al Grupo Europa de las Naciones y la Libertad (ENF), del que forman parte la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen, el Partido de la Libertad (PVV) holandés, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) y la Liga Norte, entre otros, o incluso a un grupo más amplio que el líder de esta última formación negocia desde hace meses con otras fuerzas a la derecha del Partido Popular Europeo (EPP), como el polaco Ley y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski.

El PiS forma actualmente parte de la Alianza de los Conservadores y Reformistas en Europa (ACRE), pero como en el caso del grupo euroescéptico, podría desaparecer tras las elecciones de mayo cuando el Partido Conservador de Reino Unido, que aporta 20 eurodiputados, deje de tener representación en la cámara. Según una proyección de votos de Europe Elects, la suma de los tres grupos a la derecha del EPP daría 161 eurodiputados, quedándose tan a sólo 17 escaños de convertirse en el mayor grupo del próximo Parlamento Europeo. "Polonia e Italia serán parte de la nueva primavera de Europa, del renacimiento de los valores europeos", declaró un triunfal Salvini en una rueda de prensa conjunta con el ministro del Interior polaco, Joachim Brudzinski, a comienzos de enero.

"La Europa que tomará forma en junio", continuó, "nos conducirá a una muy diferente a la que hoy existe y está dirigida por burócratas". La estrategia del M5S es intentar igualar a la Liga por el flanco. Lo haría reuniendo bajo la bandera del populismo difuso que la ha caracterizado a siete partidos con los que obtendría, según algunas proyecciones, hasta 25 eurodiputados, repartidos entre el M5S (23 diputados), el polaco Kukiz’15 (4 diputados), el croata Muro Humano (2 diputados) y, quizá, el finlandés Liike Nyt.

Todos estos partidos son una categoría en sí mismos: Kukiz’15 fue fundado por el músico Pawel Kukiz en 2015 y abandera posiciones conservadoras y euroescépticas; el Muro Humano se creó a partir del movimiento contra los desahucios en Croacia, contra los cuales se organizaban el tipo de protestas que le dan nombre y que también la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha realizado en España; Liike Nyt (“movimiento ahora”) es una escisión de la Coalición Nacional, de orientación conservadora. El débil lazo que une a todos ellos es su condición de partidos-movimiento, anti-establishment y partidarios de otorgar más espacio a los procesos de democracia directa. El M5S también podría reclutar para la causa a algún eurodiputado independiente. En cualquier caso, el manifiesto para la constitución del nuevo grupo, que consistirá en 10 puntos programáticos, se presentará a mediados de febrero. Los grillini esperan que para entonces Likke Nyt suba en las encuestas, pero no sólo. Luigi Di Maio también ha apoyado públicamente a los ‘chalecos amarillos’ en Francia, lo que le ha llevado a chocar con el Elíseo.

El viceprimer ministro italiano ha llegado a ofrecer a los chalecos amarillos el llamado ‘sistema Rousseau’ –una plataforma digital de participación– para mejorar su organización y los ha animado a redactar un programa electoral y constituirse en partido. La esperanza del líder del MS5 es que los chalecos amarillos se conviertan en una formación política, lo que elevaría hasta 36 el número de eurodiputados en el grupo que el M5S está negociando en estos momentos. De transformarse en partido, los chalecos amarillos podrían conseguir entre un 7% y un 13% de los votos en las elecciones europeas, la mayoría, cabe suponer, procedentes tanto de la AN de Le Pen como de la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.

Matrimonio de conveniencia

Según un análisis de votewatch.eu, entre julio de 2014 y marzo de 2015, UKIP y el M5S coincidieron en sólo 147 de 541 votaciones en el Parlamento Europeo, o un 27%.

El porcentaje era todavía inferior si se comparaba el sentido del voto de los dos co-presidentes del grupo, Nigel Farage (UKIP) y David Borrelli (M5S): un 25%. La pertenencia del difícilmente clasificable M5S al EFDD puede definirse sin problemas como un matrimonio de conveniencia. No es que éste fuera el mejor plan de la cúpula del M5S, cuyo entonces líder, Beppe Grillo, anunció su interés por abandonar el EFDD e integrarse en el Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas de Europa (ALDE), incluso si su presidente, el belga Guy Verhofstadt, se encuentra en las antípodas de casi todo lo que defiende el partido italiano. La ironía de toda esta historia es que los cinco eurodiputados del M5S coincidieron en sus votaciones más con el Grupo de la Izquierda Unitaria / Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL) que con ALDE: en concreto en la mitad de ocasiones hasta enero de 2017, de acuerdo a un análisis también de votewatch.eu.

La fusión con ALDE acabó siendo olvidada, Los Verdes rechazaron incluir al M5S en su grupo y la opción del GUE-NGL ni siquiera se planteó, aunque ateniéndose a muchas de las informaciones publicadas sobre el partido italiano todo parece indicar que hubiera sido una de las preferidas por su propio electorado. El M5S ha preferido seguir su propio camino e innovar. Lo que las elecciones europeas del próximo mes de mayo deparan a este ornitorrinco político es una incógnita en un escenario tan cambiante como el actual. La primera pista de la forma que podría adoptar ese grupo político, o antipolítico, capitaneado por el M5S será en febrero. Lo que a día de hoy parece seguro es que será tan idiosincrático, mutante y proteico como el propio partido que lo impulsa.