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Elecciones en Grecia Grandilocuentes promesas para reconquistar al electorado griego

Los conservadores de Nueva Democracia lideran las encuestas y Syriza pierde cada vez más puntos en la carrera hacia los comicios generales de este domingo. Como en 2015, el elevado índice de paro, los impuestos a la clase media y los recortes en pensiones fruto de las políticas de austeridad configuran la campaña. 

Los partidarios de Syriza miran una pantalla que muestra al líder del partido conservador de Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis | Reuters

Flor Ragucci

Este domingo el pueblo griego expresará en las urnas si sigue confiando en el proyecto del centro-izquierda Alexis Tsipras o si se inclina, como vaticinan las encuestas, por el modelo de corte aún más neoliberal liderado por el ex banquero Kyriakos Mitsotakis.

El adelanto de los comicios generales al 7 de julio —cuando estaban previstos para octubre— llegó tras la debacle electoral sufrida por la formación de gobierno, Syriza, que quedó 9 puntos detrás de Nueva Democracia (ND) en las elecciones europeas del 26 de mayo y que, en las regionales, perdió 12 de las 13 comunidades autónomas.

El adelanto de los comicios generales al 7 de julio se debe al debacle electoral de Syriza

El mensaje de rechazo hacia las políticas de austeridad que el Ejecutivo heleno siguió llevando a cabo pese a haber asumido en 2015 con la promesa de hacer precisamente lo contrario fue contundente y Tsipras, de inmediato, asumió el final precipitado de su legislatura.

Sin embargo, el primer ministro no ha perdido el optimismo y, desde el primer día de campaña, defiende que nada tienen que ver los comicios europeos con los nacionales y que, por consiguiente, el alto porcentaje de abstención que también caracterizó a aquellos se volcará en su favor el domingo.

“Nosotros podemos revertir la diferencia de 500 mil votos que tuvimos con ND si realmente entendemos a esos votantes que pese a reconocer nuestros esfuerzos para sacar a Grecia de los memorándum, esperaban que fuera todo más rápido y menos doloroso”, expresó Alexis Tsipras en una entrevista televisiva posterior a la segunda vuelta de las elecciones municipales y autonómicas que confirmaron su derrota.

La salida en agosto del año pasado del tercer rescate otorgado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI es la principal carta con la que juega Syriza para intentar convencer a contrarreloj al electorado, pero la ciudadanía no parece olvidar que la “Troika” seguirá supervisando de cerca a un país cuya deuda pública todavía es del 185 % del PIB.

Los objetivos económicos pactados con Europa por el actual gobierno heleno —un superávit primario del 3,5% hasta 2022 y del 2% hasta 2060— son considerados por la oposición (de izquierda y de derecha) como algo asumible solo a costa de nuevos recortes en el, ya de por sí exiguo, gasto público. Sin embargo Tsipras sostiene que, de seguir en el poder, no son los ajustes lo que marcarán el futuro de Grecia sino la senda de crecimiento que durante sus casi cuatro años de mandato asegura haber conseguido.

En efecto, la economía registró en 2018 un incremento del 1,4% debido, sobre todo, al repunte de las exportaciones y el turismo, y el paro descendió al 18,3 % pero, si bien este ha quedado lejos del alarmante 27% que se alcanzó durante el peor momento de la crisis, aún es el más alto de la Unión Europea y entre los jóvenes llega todavía al 40%.

La creación de empleo: uno de los ejes de campaña

La creación de empleo ha sido, por tanto, uno de los ejes de la campaña: Syriza promete, por ejemplo, medio millón de puestos de trabajo para los próximos cuatro años y ha aprobado, durante su última semana de legislatura, la incorporación masiva de 10 mil profesores en la educación básica, una medida tachada por la oposición como puramente electoralista, tras casi una década de congelamiento en las contrataciones del sector público.

La más perjudicada durante estos diez años de profunda recesión ha sido la clase media, habiendo cargado con buena parte del peso de las políticas de austeridad, a través de impuestos a la renta y contribuciones a la Seguridad Social cada vez más elevados. A ella es entonces a quien apelan, en este último tramo de carrera hacia Syntagma, todos los candidatos, y de izquierda a derecha llueven promesas de reducción de tasas, otro de los puntos centrales de la campaña.

“Nuestros rivales aclaman que son capaces de proveer alivio fiscal a los grandes negocios, lo cual sería perfecto si fuera posible sin ajustar los ingresos de las clases media y baja”, advirtió Alexis Tsipras en referencia a uno de los pilares del programa de Nueva Democracia. “Lo que ellos proponen como grandes medidas de disminución de impuestos se corresponde, en realidad, con recortes en sueldos, pensiones y educación”, afirmó el líder de Syriza en una entrevista concedida a la cadena griega Alfa.

Ante la queja extendida entre los trabajadores sobre la gran desproporción entre sus aportes a la Seguridad Social, el tributo del IRPF y sus salarios, el primer ministro defiende que el 83% de los impuestos cargados a la clase media fue introducido por los gobiernos anteriores. “Nosotros solo añadimos el 17 % pero a veces la gota que colma el vaso cuesta cara”, admitía Tsipras.

Kyriakos Mitsotakis es a quien las últimas encuestas apuntan como vencedor

Kyriakos Mitsotakis —secretario general del partido que precedió a Syriza en el poder, Nueva Democracia, y que firmó el segundo de los rescates en 2012— es a quien las últimas encuestas apuntan como vencedor por un promedio de 10 puntos, margen que le permitiría incluso gobernar en solitario.

Miembro de una de las familias políticas más poderosas de Grecia —hijo del ex primer ministro Kostas Mitsotakis, hermano de la ex alcaldesa de Atenas y tío del recién electo alcalde de la capital, Kostas Bakoyannis— el número uno de ND apoya su discurso en la estabilidad económica y la atracción de inversiones extranjeras, a la vez que asegura una drástica reducción de impuestos a sociedades, personas físicas, propiedad e IVA (del 24% en estos momentos para la mayoría de los productos).

En declaraciones a la radio Skai, Mitsotakis dijo que lograría los objetivos fiscales sin medidas extraordinarias, en respuesta a las acusaciones de Syriza que asegura que ND pretende recortar y privatizar las pensiones.

"Los jubilados solo tienen que beneficiarse del sólido crecimiento de la economía", aseguró el candidato apadrinado por el establishment y añadió que rápidamente reconstruiría la credibilidad en la economía griega para luego acudir a la Comisión Europea y exigir la reducción del superávit primario que demandan para los próximos años.

Es esta partida de ping-pong entre Syriza y ND lo que ha acaparado el curso de la campaña electoral, a falta del único debate a cinco que estaba planeado y que se canceló a último momento por falta de acuerdo entre los partidos acerca de su horario y formato.

Los recortes en el sector público, la sobrecarga de impuestos a la clase media, el acuerdo sobre el nombre de Macedonia del Norte —firmado por Alexis Tsipras y duramente criticado tanto por Mitsotakis como por la extrema derecha— los refugiados y el trágico incendio que acabó con más de cien muertos el verano pasado fueron los temas más discutidos durante estas dos semanas de campaña maratónica.

En paralelo, el resto de formaciones continúa firme en la lucha por el tercer puesto para inclinar hacia su lado la aritmética parlamentaria. Kinal, la alianza que incluye a los socialistas de Pasok (quienes hasta 2012 fueron el otro gran partido mayoritario de Grecia, junto a ND) tiene como principal objetivo evitar que Syriza siga “usurpando” su antigua posición hegemónica de la centro-izquierda.

Para ello, el resultado en las elecciones europeas le ha infundido ciertas esperanzas a Fofi Gennimata, secretaria general de Kinal, ya que obtuvo el tercer lugar y remontó la caída abrupta sufrida por los socialistas en 2012, cuando pasaron a ser la sexta fuerza política del país.

Yanis Varoufakis también lucha con su formación Mera25 por concentrar el mayor número de votantes de izquierdas

Por su parte, el popular ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis también lucha con su formación Mera25 por concentrar el mayor número de votantes de izquierdas. Después de haberse quedado a tan solo un decimal de entrar en el parlamento europeo en los comicios de mayo, ese 2,99 por ciento obtenido le da muchas posibilidades de formar parte del legislativo heleno, a donde se ingresa con un 3 % del sufragio.

Varoufakis no abandona el rechazo frontal a las políticas de austeridad que lo llevaron en 2015 a la ruptura con Syriza y asegura que, si bien el “Grexit” no es ya su propuesta, tampoco le teme a la salida del euro si fuera necesaria.

Las encuestas sitúan a Mera25, de todos modos, a la cola de la lista de partidos con posibilidades de escaños, siendo los socialistas quienes obtendrían la tercera posición, el Partido Comunista (KKE) la cuarta con, aproximadamente, un 5 % de los votos y la formación neonazi Amanecer Dorado en quinto lugar, que entraría también al hemiciclo con un 4 % del sufragio.

Por otra parte, la elevada abstención del 40% que se registró en los comicios de hace un mes tiene también muchas papeletas estimadas para el domingo, en unas elecciones que no han logrado despertar gran interés en una población que desde 2015 no cree en promesas.

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