Público
Público
Únete a nosotros

Elecciones en Israel Benny Gantz, el enigmático líder de Resiliencia de Israel, rival de Netanyahu

El candidato a la presidencia del gobierno de Israel se sitúa ligeramente por delante de Netanyahu en los sondeos a poco más de un mes para las elecciones. Durante la campaña en curso, Gantz se esfuerza por nadar y guardar la ropa cargando con ambigüedad cada una de sus apariciones públicas para no molestar a sus posibles votantes de derecha y de centro.

Publicidad
Media: 3.67
Votos: 3

Benny Gantz, jefe del partido de Resiliencia, en Israel. / Reuters

Hace unos días un vídeo publicitario de Benny Gantz mostraba el barrio al Shuyaiya de Gaza completamente arrasado por las bombas, acompañado del texto “Solo el fuerte gana”. Gantz era en 2014 el jefe del estado mayor del ejército. El vídeo añadía que el ejército había matado a 1.364 “terroristas”, un dato que contradice la investigación de las Naciones Unidas que habla de más de 2.200 palestinos muertos, la mayoría civiles, incluidos cientos de niños.

Para combatir con Benjamín Netanyahu, el líder de la coalición Azul y Blanco tiene que mostrarse al mismo tiempo de la derecha y de centro, y el vídeo refleja una posición de extrema derecha. Pero las ideas de Gantz son tan confusas que incluso su hermana, cuando fue preguntada por el diario Haaretz, respondió que las desconocía, que no sabía qué era lo que pensaba el exgeneral en materia política.

Durante la campaña para las elecciones del 9 de abril, se le ha acusado de dos cosas principalmente: de falta de experiencia política y de carecer de un programa político claro. Es probable que se trate de una vaguedad deliberada, de una opacidad que prácticamente no promete nada en concreto y promete todo en general, o de una vaguedad genuina.

A poco más de un mes para las elecciones en Israel, los sondeos sitúan al líder de Resiliencia ligeramente por delante de Netanyahu 

Una de las pocas veces que Gantz ha abierto la boca para decir algo concreto, en una visita al Golán ocupado por Israel en la guerra de 1967, dijo que él nunca se retirará de esa zona de Siria anexionada por Israel unilateralmente, aunque la comunidad internacional no reconoce dicha ocupación. La identidad de esta afirmación con la política de Netanyahu es completa una vez más.

Naturalmente, Netanyahu está aprovechando las debilidades de Gantz en cada ocasión que se presenta. Argumenta que el exmilitar es una amenaza para el futuro del estado judío, que sería un experimento que es mejor no probar porque entrañaría demasiados peligros.

Las campañas electorales nunca han sido pacíficas en Israel. Siempre que algún partido ha podido remover las aguas del partido rival lo ha hecho. En esta campaña los trapos sucios están jugando un papel central, también en el caso de Gantz. La semana pasada una mujer israelí que reside en Estados Unidos acusó a Gantz de abusar de ella sexualmente cuando los dos estaban en la escuela secundaria. El exmilitar tenía entonces 17 años y ella 14.

Poco después se supo que una ministra del Likud, el partido de Netanyahu, puso en contacto a la denunciante con medios de comunicación hebreos que ventilaron el asunto todo lo que pudieron. Gantz sostiene que está ante una calumnia impulsada por el Likud a la vista de que los sondeos no le son favorables, y ha presentado una denuncia contra la mujer.

Gantz junto a Yair Lapid, Moshe Yaalon y Gaby Ashkenazy tras anunciar la formación de su partido conjunto, después de una alianza entre sus partidos, en Tel Aviv. / Reuters

En realidad, las encuestas que se han publicado no son muy reveladoras pero dan una ligera ventaja a Gantz. Otra cosa muy distinta es que Gantz sea capaz de formar una coalición suficiente si llega el primero a la meta del 9 de abril, algo que parece virtualmente imposible. Todavía queda más de un mes de campaña y pueden pasar muchas cosas, pero en las últimas elecciones los sondeos daban ventaja a la coalición de centro y el recuento de papeletas proclamó todo lo contrario. Seguramente hay muchos votantes de Netanyahu que se muestran reacios a revelar en los sondeos cuál es su intención de voto.

Benny Gantz, de 59 años, acusa a Netanyahu, de 69 años, a su esposa Sara y a su hijo de comportarse como una “familia real” y promete que eso no pasará con él en el caso de gane las elecciones. También acusa al actual primer ministro de utilizar el cargo en su provecho personal y de estar salpicado por tres casos de corrupción.

La presunta corrupción de Netanyahu no está jugando un papel significativo en los sondeos. Las últimas encuestas indican que el primer ministro está recuperándose del impacto inicial que sufrió la semana pasada cuando el abogado del estado Avichai Mandelblit presentó una batería de acusaciones por fraude, soborno y abuso de confianza. Da la impresión de que los votantes no están haciendo demasiado caso a esas acusaciones.

La cuestión de fondo, diferenciar a Gantz de Netanyahu puede representar un gran esfuerzo para el israelí medio. Discernir a uno de otro es complicado, como en el mencionado caso del Golán. Y esta ambigüedad de Gantz es probablemente deliberada, aunque también puede ser natural en una persona que quizás por su condición de militar nunca ha tenido necesidad de expresarse con claridad sobre asuntos que escapan al dominio castrense.

Gantz confía en convertirse en el tercer primer ministro de origen militar

En este sentido, Netanyahu es justo lo contrario. Es cierto que a veces no alardea de las cosas que hace, pero siempre los hechos y las decisiones que toma van en una línea clara. Así ha sido en los últimos diez años y cualquier votante lo tendrá en cuenta cuando acuda a las urnas, tanto sus seguidores como sus detractores. Los hechos de Netanyahu se pueden contrastar mientras que los dichos de Gantz no.

Un mensaje claro que Netanyahu ha enviado a la derecha ha sido la alianza que ha establecido con Fuerza Judía, un grupo de extrema derecha heredero del difunto rabino Meir Kahane, un extremista que fue apartado de la política por el Tribunal Supremo de Israel y que los estadounidenses pusieron en su lista de terroristas. Más claridad que la de esta alianza no se le puede pedir a Netanyahu.

Una de las pocas cosas que juegan a favor de Gantz es su procedencia militar. El Instituto Democracia en Israel muestra que el 78 por ciento ciudadanos confían en el ejército mientras que solo un 30 por ciento confían en el gobierno. Los militares se llevan generalmente la parte del león en los programas informativos de la televisión y prácticamente nadie les hace la menor crítica.

Hasta ahora doce jefes del estado mayor han entrado en la política. Los más destacados fueron Yitzhak Rabin y Ehud Barak, que llegaron a la presidencia del gobierno con el partido laborista. Gantz confía en convertirse en el tercer primer ministro de origen militar.