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Elecciones en Israel Los israelíes dan un empate técnico a Netanyahu y la oposición

Aunque no se puede descartar que lo consiga, los resultados todavía provisionales de las elecciones israelíes celebradas ayer dificultan considerablemente que Benjamín Netanyahu, del Likud, forme una coalición de gobierno. Si en las próximas semanas el primer ministro no obtiene los pactos requeridos, los israelíes pronto volverán a las urnas.

El candidato a primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu
El candidato a primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, votando en un colegio electoral de Jerusalen. Ronen Zvulun / REUTERS

Con el recuento de las papeletas por encima del 90 por ciento, la aritmética de las elecciones israelíes ofrece un empate técnico entre el bloque pro Benjamín Netanyahu (59 escaños) y el bloque anti Netanyahu (61 escaños), unos datos que dificultarán enormemente la formación de gobierno y fácilmente podrían conducir a las quintas elecciones consecutivas en el país.

Después de una agitada noche en la que las encuestas y los recuentos provisionales otorgaban una ajustada mayoría al bloque pro Netanyahu, a las 8 de la mañana de hoy el colegio electoral anunció que el partido islamista Raam logró superar el umbral del 3,25 por ciento de los votos requeridos para entrar en la Kneset y tendrá cinco escaños.

Con estos resultados en la mano, y a falta del recuento de unos 400.000 votos emitidos por soldados o por correo, Netanyahu tendrá difícil, aunque no imposible, la formación de un gobierno. Para ello, deberá atraer a varios tránsfugas de la oposición o bien hacer concesiones a la población árabe para contar con el apoyo de Raam.

Las posibilidades de que la oposición forme una coalición de gobierno son extremadamente remotas, en la práctica nulas, dado que las diferencias ideológicas entre algunos partidos contrarios a Netanyahu son irreconciliables.

Netanyahu tendrá difícil, aunque no imposible, la formación de un gobierno

El líder del partido islamista, Mansour Abbas, ha reiterado esta mañana su disposición a colaborar con Netanyahu si este se compromete a mejorar las condiciones de vida de la población árabe, que representa el 20 por ciento de los israelíes. Entre otras cosas Raam exige mejoras económicas y que la policía intervenga para curvar el alarmante nivel de delincuencia que reina en su comunidad, abandonada por las autoridades durante muchos años.

Durante la campaña, Netanyahu, de 71 años, prometió una coalición "totalmente de derechas" con partidos reconocidos por su racismo, en un país donde la izquierda casi ha desaparecido y su presencia es simbólica. Esta coalición "totalmente de derechas" sería la más extremista en la historia del país, sin partidos como Kulanu o Azul y Blanco, dos formaciones de centro que en los últimos años moderaron muchas políticas de Netanyahu.

Los analistas dudan, aunque todavía no se puede descartar completamente, de que con estos resultados Netanyahu tenga capacidad para paralizar en los tribunales su procesamiento por corrupción. Si logra formar gobierno, dará un vuelco al sistema judicial en su conjunto que tendrá múltiples repercusiones en la política y la sociedad del país.

 Netanyahu podría no tener la capacidad para paralizar en los tribunales su procesamiento por corrupción

El resultado más impactante fue el de Sionismo Religioso, una formación particularmente ultranacionalista y ultrarreligiosa que no oculta su racismo y que logra 6 diputados. Impulsado abiertamente por Netanyahu, Sionismo Religioso ha prometido introducir en la Kneset una ley que impida el procesamiento del primer ministro.

La participación estuvo varios puntos por debajo de las últimas elecciones, lo que benefició a las formaciones pequeñas. La abstención fue particularmente alta entre los árabes. Los analistas explicaron que esa comunidad ha llegado a la conclusión de sus votos no sirven para nada y que pase lo que pase no podrán cambiar las cosas.

A media tarde, las milicias palestinas de la Franja de Gaza lanzaron un cohete que cayó en Bersheba sin causar daños, coincidiendo, no por casualidad, con una visita de Netanyahu a esa ciudad. El primer ministro fue desalojado por sus guardaespaldas del restaurante donde se encontraba. Fue una queja aislada con la que las milicias recordaron la penosa situación de los palestinos. Justamente ayer, un informe de Médicos Sin Fronteras expuso la dramática situación de los hospitales en los territorios palestinos.

En el momento de votar, Netanyahu llamó a la jornada de ayer un "festival de la democracia". En realidad, fue un festival del nacionalismo, que junto con el religionismo son las corrientes dominantes en Israel y contradicen los valores democráticos, como ocurre en todos los lugares donde dominan estas tendencias.

Benjamin Netayanhu y su mujer votan este martes en un colegio electoral de Jerusalén. Ronen Zvulum / EFE | EPA

El Canal 13 reveló el lunes por la noche que la policía detuvo a un joven israelí cuando llegó desde el extranjero al aeropuerto de Tel Aviv para votar en las elecciones. El joven había amenazado de muerte al líder de la oposición, Yair Lapid, en las redes sociales. El incidente es un indicador de los niveles a que está llegando la polarización política.

El mismo Lapid en el momento de votar advirtió que el país está bajo la amenaza de un "gobierno oscuro" que será "racista y homófobo", y expresó su intención de ceder el cargo de primer ministro a otro líder de la oposición, aunque Hay un Futuro sea el partido más votado de la oposición, para facilitar una coalición que desaloje a Netanyahu.

El nivel de polarización forzó a la policía a elaborar un plan de contingencia de defensa de la Kneset e impedir una posible irrupción de seguidores de Netanyahu similar a la que se produjo el 6 de enero en el Capitolio de Washington, en el caso de que Netanyahu perdiera las elecciones, informaron distintos medios locales.

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