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Elecciones en Turquía "Esta vez sí que vamos a derrotar al dictador Erdogan"

La oposición turca llega a las elecciones presidenciales y legislativas más convencida que nunca de sus posibilidades para poner fin a los 16 años de poder del partido islamista AKP

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Seguidores del Partido Republicano del Pueblo (CHP, según sus siglas en turco), en un mitin de su candidato a la presidencia del país Muharrem Ince, en Estambul. REUTERS/Osman Orsal

La gran afluencia de personas ya se intuía en el metro en dirección al mitin del líder del CHP [Partido Republicano del Pueblo], el socialdemócrata Muharrem Ince. “Es el fin de Erdogan”, señalaba uno de los pasajeros del abarrotado vagón al detenerse en una estación en la que todavía más gente quería subirse.

Esta ha sido la última demostración de fuerza de la oposición al presidente turco Recep Tayyip Erdogan. En ninguna de los numerosas convocatorias electorales producidas durante los últimos años en Turquía se había visto a la oposición más esperanzada que en estos momentos. Los detractores de Erdogan no consiguieron evitar que se aprobara una reforma de la Constitución que creaba una presidencia con amplios poderes ejecutivos. Sin embargo, confían en lograr que el líder islamista no se aproveche de ella.

“Me preocupa mucho el futuro de mi país. Tenemos que echar del poder a este gobierno antes de que empeoren más las cosas”, sostiene Burcu, una diseñadora de mediana edad nacida en Estambul. Ella, así como los cerca de 500.000 asistentes al mitin, está esperanzada por las posibilidades reales de conseguirlo: “Tras 16 años creo que esta vez sí que vamos a derrotar al dictador Erdogan. Los turcos creemos en la democracia, pero este sistema no nos deja hablar, reflexionar o discutir. No somos un país fascista”.

Los sondeos dan al socialdemócrata Ince  un apoyo del 30%, todavía lejos del 50% de Erdogan

Ningún votante del CHP se quería perder el discurso del hombre que puede derrotar a Erdogan. El nombramiento de Ince (un antiguo maestro de física y veterano diputado) como candidato para plantar cara al incombustible mandatario turco supuso una inyección de energía en la oposición, que se disparó en las encuestas. El efecto Ince lo llaman algunos.

Según los sondeos, el candidato opositor se sitúa alrededor del 30%, todavía lejos de Erdogan, quien, no obstante, no conseguiría superar el 50% de los votos, necesario para evitar una segunda vuelta. Y en esa convocatoria, que se celebraría dentro de dos semanas, los diversos partidos opositores han anunciado sus deseos de hacer frente común contra el actual presidente.

El socialdemócrata Muharrem Ince, candidato del Partido Republicano del Pueblo (CHP, según sus siglas en turco), con su esposa Ulku, en un mitin en Ankara. REUTERS/Stoyan Nenov

“Erdogan no se preocupa por la escuela, no le importa la educación. En cambio, Ince es profesor y sí se preocupa por nosotros”, asegura Keram, un joven de 18 años. Este estudiante de instituto es uno de los cerca de millón y medio de turcos que acuden a las urnas por primera vez, y está convencido de que será para cambiar su país. “Creo que sí podemos derrotar a Erdogan. Ince es el candidato perfecto. ha conseguido conectar con los votantes más jóvenes y con todos aquellos que como yo vamos a votar por primera vez”.

El recinto para mítines electorales del barrio estambulita de Maltepe vibraba con los vítores y cánticos de los asistentes al discurso de Ince. Con miles de banderas turcas, muchas de ellas con el rostro del fundador de la República, Mustafa Kemal Ataturk, los seguidores del socialdemócrata respondían entusiasmados a cada uno de los temas que, desde la tribuna, trataba el que quiere ser nuevo presidente del país anatolio. Ince incluso llegó a mostrar una patata y una cebolla atadas a un palo para ilustrar la inflación imparable y el deterioro de la economía que sufren los turcos durante los últimos meses.

A lo largo de una intensa y frenética campaña electoral, Ince ha prometido que convertirá Turquía, de nuevo, en un país con sistema parlamentario. Asimismo, ha hecho guiños al electorado más religioso y de las provincias más conservadoras dejándose fotografiar rezando en una mezquita y asegurando que no tiene intenciones de imponer una prohibición del velo en edificios públicos, como sí sucedía antes de la llegada de Erdogan al poder.

Los partidarios del prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP, según sus siglas en turco) observan a su candidato presidencial Selahattin Demirtas (en prisión desde 2016) en su primera aparición en televisiónen más de alño y medio (está en prisión desde noviembre de 2016), en un mitin en Estambul. REUTERS / Huseyin Aldemir

Además, se ha solidarizado con el candidato del prokurdo HDP [Partido Democrático de los Pueblos], Selahattin Demirtas a quien visitó en la cárcel de Edirne, donde lleva encarcelado desde noviembre de 2016.

"No queremos que vengan más sirios; no trabajan, solo cobran del Estado", dicen los seguidores de Ince

Otras de las propuestas de Ince, sin embargo, no casan tan bien con el término solidaridad. “Si mañana gana Erdogan -clamaba desde la tribuna- seguirán llegando más sirios”. Una idea, la de reducir el número de refugiados sirios en suelo turco, que es muy bien recibido por su electorado.

“La gente está muy cansada de Erdogan. Queremos un cambio. Lo necesitamos. No queremos que vengan más sirios. No trabajan, solo cobran del Estado. Nuestros soldados están muriendo en Siria por nada. Esto tiene que terminar”, esgrime como razón para votar a Ince Sirin Duymaz, empleada en un hotel de Estambul.

Los kurdos pueden ser la clave

En el intento de la oposición turca de derrocar electoralmente a Erdogan el voto kurdo juega un papel clave. El islamista AKP [Partido de la Justicia y el Desarrollo] es el segundo partido que más votos recibe en las regiones kurdas de Turquía; el primero es el HDP.

“Estas elecciones no son justas. Nuestro candidato está en la cárcel", protestan los seguidores del partido prokurdo

“Estas elecciones no son justas. Nuestro candidato está en la cárcel, y nos estamos encontrando muchas dificultades a la hora de poder hacer campaña”, señala Serif, un joven miembro del partido prokurdo, desde una de las casetas instaladas por la formación en el progresista barrio de Kadikoy. “Aun así nosotros no nos rendimos, seguimos pidiendo justicia y libertad. Estamos comprometidos con la democracia”, añade.

La importancia del voto kurdo en estas elecciones lo reveló el propio Erdogan. En un vídeo filtrado a las redes sociales de una intervención suya a puerta cerrada, se le ve y oye asegurar que sería muy beneficioso para su partido que el HDP no superase el umbral del 10% necesario para poder tener representación en el Congreso.

Carteles electorales del presidente turco Recep Tayyip Erdogan (que dice "Turquía requiere un líder fuerte"), y del principal partido pro kurdo (HDP), con su candidato encarcelado Selahattin Demirtas (con el elma "Cambia contigo"), en Estambul. REUTERS / Huseyin Aldemir

Durante la jornada electoral también se celebran unas elecciones parlamentarias en las que, según diversas encuestas, el AKP podría perder la mayoría absoluta de la que ahora disfruta. Y el comportamiento de los seguidores del HDP puede volver a ser crucial en una hipotética segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El partido ya ha anunciado que apoyará a cualquiera que sea el contrincante de Erdogan. Y si los votantes responden, el socialdemócrata Ince puede convertirse en el nuevo presidente de Turquía.

“Voto al HDP principalmente porque soy kurdo”, asegura el dueño de una cafetería estambulita que prefiere no dar su nombre. “Pero también porque no quiero un sistema totalitario, no quiero que Turquía pierda su colorido y su diversidad, y eso es precisamente lo que está haciendo este Gobierno”, añade. ¿Y estaría dispuesto a votar a Ince para derrotar a Erdogan?, le preguntan desde el otro lado de la mesa. “No es que esté dispuesto, es que lo voy a hacer. El CHP no podría haber elegido un candidato mejor para ganarse el voto de lo kurdos”.