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Emergencia por el coronavirus Giuseppe Conte afianza su popularidad en Italia en plena crisis del coronavirus

El 'premier' italiano goza, con amplia mayoría, del apoyo de los ciudadanos. El 75% apoya sus medidas para frenar las consecuencias de la Covid-19. Ante el difícil escenario de emergencia sanitaria, Conte ha optado por una receta de gradualidad y equilibrio.

Giuseppe Conte
Giuseppe Conte, primer ministro de Italia, durante una cumbre de la UE en Bruselas. (JULIEN WRANAND | EFE)

Con muchas regiones en contra, con algunos partidos en contra, con el soberanista Salvini en contra. En medio de la crisis sanitaria del coronavirus, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, consolida su popularidad como líder del país, aprobando en todo tipo de encuestas, tanto desde un punto de vista cuantitativo, como cualitativo.

Hasta la fecha, Italia es el país de Europa más afectado por la Covid-19. La gestión de Conte, desde el comienzo de la crisis sanitaria, hace ya un mes y medio, tuvo altibajos: muchos pensaban que estaba actuando demasiado duramente, porque las primeras grandes restricciones afectarían a la economía; y muchos otros defendían exactamente lo contrario, así pues, que una cuarentena demasiado suave implicaría mayores casos de contagios en toda Italia.

El presidente del Gobierno italiano, finalmente, optó por el equilibrio, que a la larga ha contentado a todos. Al principio las medidas fueron muy incisivas, ya que el primer foco del contagio al sur de Milán que acordonado enseguida; pero mantuvo abierto el resto del país, dado que todavía no se estaban dando muchos casos positivos en el resto del territorio italiano. Con el pasar de los días, el Gobierno transalpino decretó el progresivo cierre del Norte de Italia, hasta finalmente imponer la cuarentena generalizada en todo el país.

¿Cómo se han tomado los italianos el cierre del país? La receta del premier se ha centrado en la gradualidad de las medidas, de modo que para los transalpinos no ha sido un shock la aprobación, por decreto ley, del confinamiento doméstico a nivel nacional. Giuseppe Conte apostó, desde el principio, por dicha gradualidad porque, de otro modo, tal como él mismo sigue defendiendo en la actualidad, habría sido imposible asumir "la limitación de las libertades individuales a las que los italianos están acostumbrados".

Las instituciones trasalpinas, en todo momento, han apostado por la "transparencia" informativa, aunque los datos de contagiados y fallecidos no fueran agradables. El resultado, seis semanas después del arranque de la crisis de la Covid-19, parece ser que los ciudadanos italianos están aprobando, con amplia mayoría, la solvencia del primer ministro en el actual momento de emergencia sanitaria.

Giuseppe Conte es, como consecuencia, el líder más valorado. Hace unos días, una encuesta publicada por el conocido diario italiano Corriere della Sera afirmaba que la apreciación del premier transalpino alcanza una cuota del 60%, unos 13 puntos más que justo al comienzo de la actual crisis sanitaria por coronavirus. Atendiendo a otro sondeo realizado para la cadena pública Rai 1, utilizando otros criterios, para el 43% de los italianos Giuseppe Conte es el mejor político, por delante de los soberanistas Giorgia Meloni y Matteo Salvini, ambos con una apreciación del 36%.

Según un reciente estudio elaborado en el país, más del 75% de los ciudadanos comparte las medidas del Gobierno del premier Giuseppe Conte, en relación al contraste del coronavirus en Italia. El 15%, sin embargo, considera que el método del Ejecutivo para frenar el Covid-19 están siendo demasiado duro; mientras que, por otro lado, un 7% preferiría una actitud aún más contundente contra la pandemia en el país con forma de bota. Tal como informa el diario digital italiano Fanpage, el 35% de los entrevistados confirma su apoyo al Gobierno transalpino, mientras que sólo el 4% querría elecciones adelantadas.

La paradoja de Giuseppe Conte: enorme popularidad en la calle, pero no en el Parlamento. Según se aprendió en los últimos días, los partidos italianos estarían meditando que el ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, sea dentro de unos meses el sucesor de Conte en cuanto "italiano con más autoridad del mundo" para que ejerza su influencia a la hora de guiar a Italia ante una posible nueva crisis económica en el país tras los efectos del coronavirus.

El primer derrotado por el éxito de Conte en términos de popularidad es el soberanista líder de la Liga, Matteo Salvini; quien presume de tener el aprecio de un tercio de los italianos en las encuestas, aunque por el momento esté destinado, a medio plazo, a seguir todavía en la oposición. Por eso, con tal de alejar a Conte de su cargo, incluso los leguistas de Salvini apoyarían a Draghi como nuevo primer ministro.

Atendiendo a la última media de encuestas publicada en el país, la Liga de Matteo Salvini sigue como el primer partido de Italia, con algo más del 29% de las preferencias ante unas hipotéticas elecciones generales. A unos 8 puntos de diferencia se encuentra el socialista Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti y con casi el 15% el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo experimenta una ligera mejoría tras meses de constante debacle. El soberanista Hermanos de Italia (HDI) de Giorgia Meloni obtendría hoy el 13% de las preferencias, frente al 6% de Forza Italia, el partido del ex premier Silvio Berlusconi. La alianza derechista que une Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia rozaría la mayoría absoluta, casi 10 puntos por encima de la actual coalición de Gobierno.

El jefe del Ejecutivo italiano, Giuseppe Conte, volvió a repetir en su cargo el pasado septiembre con un nuevo Gobierno, radicalmente distinto. Hasta entonces, durante 14 meses, estuvo al frente del primer Consejo de Ministros transalpino de corte anti establishment, resultado de una coalición entre los grillinos del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y los soberanistas de la Liga, capitaneada por Matteo Salvini. Pero en verano de 2019 el líder leguista quiso desafiar a Conte, pensando que al hacer caer su Gobierno, el país iría a unas elecciones anticipadas. Fue entonces cuando los grillinos y los socialistas del Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti, con el objetivo de impedir a Salvini arrasar en las urnas, apostaron por un segundo Ejecutivo de Giuseppe Conte, marcado por la prioridad de recolocar a Italia en el escenario europeo.

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