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Entrevista a Xulio Ríos "EEUU dice que China no es una economía de mercado porque está administrado por el Partido Comunista"

Xulio Ríos, el ensayista especializado en China y autor de casi una decena de libros sobre la potencia asiática, habla con 'Público' sobre su último ensayo ‘La China de Xi Pinjing: de la amarga decadencia a la modernización soñada’

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Los inversores miran los monitores que muestran información sobre acciones en una firma de brokers en Shanghai (China). REUTERS / Aly Song

“El Partido Comunista de China está lejos de tomar rumbo a la liberalización esperada en Occidente”, opina Xulio Ríos en su nuevo libro: La China de Xi Pinjing (Asiateca). El ensayista gallego y especializado en el país oriental, ha escrito un nuevo libro sobre el pasado, el presente y el futuro del PCCh y su líder actual.

En este nuevo ejemplar, el escritor, que colabora con varios medios, entre ellos Público, bucea entre la continuidad y el cambio de esta generación política, la que se rige por el Xiísmo. Analiza esta corriente que ahora preside la República Popular China, ofreciendo además la indispensable contextualización para comprender la China actual.

Ríos, director del Observatorio de la Política China y autor de casi una decena de libros sobre la potencia asiática, escribe ahora para entender la nueva estructura y funcionamiento del Partido Comunista y analizar cómo el Gobierno ha pasado “de la amarga decadencia a la modernización soñada”, califica su libro.

¿Cómo definiría usted esa “nueva era”, de la que habla en su ensayo?

Lo que Xi Jinping pretende es sentar las bases de la transformación definitiva de China como un país moderno y desarrollado. El xiísmo es una propuesta de ajuste estructural que abre un tercer tiempo  en el periodo histórico que se inicia en 1949 (maoísmo) y que tiene en 1978 (denguismo) otro punto de inflexión relevante. Lo que Xi plantea ahora son dos grandes zancadas en términos de desarrollo (hasta 2035 y 2050) para culminar la modernización dando paso a un nuevo modelo de crecimiento que sitúe a China en el epicentro del sistema global no sólo en orden económico sino también político y estratégico.

"Xi quiere reforzar y ampliar el papel del Partido Comunista y no desmantelarlo"

Y quiere hacerlo transitando por una vía propia, lo cual supone un revés para quienes imaginaban que una China moderna sería también, por lógica, liberal. Por el contrario, Xi, al tiempo que abunda en la llamada mejora de la gobernanza mediante la ley, quiere reforzar y ampliar el papel del Partido Comunista y no desmantelarlo. Ese, al menos, es el guión trazado.

¿Mejorará realmente China, segunda fuerza económica mundial, en aspectos pendientes como corrupción, género o medio ambiente?

Desde su llegada al poder, la lucha contra la corrupción o en materia de medio ambiente ha experimentado cambios sustanciales. En el primer caso, siempre nos queda la duda de si es una acción neutral o tiene el añadido de reducir a unas u otras facciones rivales, pero la presión contra la corrupción en China ha aumentado exponencialmente. Unos 1.500 funcionarios de nivel significado fueron enviados a prisión y decenas de miles han sido expedientados. Basta ver el aumento de suicidios entre los cuadros funcionarios. Entre 2009 y 2016 la cifra llegó a 243. Solo en 2014 sumaron 59, el más elevado de los años estudiados. La creación de la Comisión Nacional de Supervisión es otro dato relevante que apunta a una mayor significación en la estructura institucional y el desarrollo normativo para crear la “jaula de regulaciones” añade un factor que alivia la subjetividad.

Xulio Ríos.  MIGUEL MUÑIZ

En materia de medio ambiente, el cambio es radical y los dirigentes son conscientes de que no queda otro remedio que afrontarlo dada su extrema gravedad. La sensibilidad y la disponibilidad de recursos han aumentado. La variable ambiental como la tecnológica son claves en la modernización del país.

En materia de género, por el contrario, queda mucho más por hacer. Aun diferenciando entre el campo y la ciudad, hay una revolución pendiente que sin duda también llegará en virtud del impulso ciudadano. Temas como el acoso o la violencia doméstica están en sus inicios y provocan tensiones de todo tipo, incluso generacionales, pero aunque su notoriedad hoy es menor, China no podrá sustraerse a esa asignatura.

¿Cómo calificaría la relación entre China y España?

Existe una Alianza Estratégica Integral que hoy define el marco general de las relaciones España-China. En la Unión Europea, España ejerce como uno de los países más cercanos a China.

Portada del libro de Xulio Ríos.

La elevada sintonía política no ha servido de mucho para profundizar los intercambios económicos y comerciales, si bien han mejorado en los últimos años a pesar de persistir un déficit crónico. El mutuo desconocimiento se va disipando a la par que se afianzan las relaciones educativas y culturales.

Con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, España y China tienen la oportunidad de iniciar una nueva era en su relación bilateral. La próxima visita de Xi Jinping acaso pudiera servir para llenar de más contenido la relación bilateral. Si España ansía formar parte del grupo de cabeza de países europeos con relaciones preferenciales con China debe afinar su estrategia, dotarla de realismo y pasar página de asuntos como la triangulación. Ni China ni América Latina nos quieren en medio.

Dado que el vínculo de China y EEUU siguen estando en crisis, ¿cree que las relaciones internacionales del Gobierno chino con Trump se destensarán en un futuro?

A corto plazo, no lo creo. Hemos visto que la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump identifica a China como el mayor rival estratégico de EEUU. La guerra comercial es apenas un episodio de una confrontación más amplia en la que EEUU tratará de preservar su hegemonía a toda costa, también en lo tecnológico, financiero y militar. Incluso en lo económico, la corrección del déficit es apenas una fracción de un problema mayor que es la liquidación del modelo chino, sustentado en una defensa de la planificación y de la subsistencia de un sector público poderoso y ubicado en sectores estratégicos, una concepción que en Occidente suena a herejía. EEUU dice que China no es una economía de mercado porque su mercado está administrado por el PCCh. Y acaba de firmar un TLC con México y Canadá  que pone reparos a los acuerdos que las partes pudieran firmar con “economías de no mercado” como China. Y quiere generalizar la fórmula estableciendo una especie de cordón sanitario frente a China.

“EEUU puede soportar que China sea un gigante económico pero no que se obstine en preservar un nivel de soberanía similar al suyo”

Hace unos días en Varsovia, el teniente general retirado Ben Hodges vaticinaba una guerra entre ambos países en 15 años, a más tardar. Y la excusa podría ser Taiwán o la “libertad de navegación” en el Mar de China meridional. Las declaraciones recientes del vicepresidente Mike Pence en el Hudson Institute apuntan a acentuar el enfrentamiento. EEUU puede soportar que China sea un gigante económico pero no que se obstine en preservar un nivel de soberanía similar al suyo.

El presidente chino, Xi Jinping en la Plaza de Tiananmen de Pekín en los actos previos al Día Nacional con motivo del 69 aniversario de la fundación de la República Popular China. 2018. REUTERS / Jason Lee

Después de las rencillas con el presidente estadounidense, China se ha acercado a Putin y al líder de Japón, ¿son las alianzas adecuadas para Xi Jinping?

Las relaciones con Rusia son siempre un asunto complejo pero entre Beijing y Moscú se ha establecido una entente importante en el nuevo siglo. Sus economías son muy complementarias. China encuentra en Rusia el suministro energético y militar que puede precisar y ambos tienen una visión del orden internacional con muchos puntos en común.

"Con Rusia, las diferencias territoriales de China se han resuelto; con Japón, no"

El caso de Japón es diferente. Los altibajos son más pronunciados. Los diferendos históricos no son cosa menor. Con Rusia, las diferencias territoriales se han resuelto; con Japón, no. La reciente visita de Shinzo Abe a Beijing facilitará un nuevo deshielo, en buena medida gracias a que Trump les ha acercado. El pragmatismo y el desarrollo son componentes claves de las relaciones internacionales de China. Los aspectos ideológicos están en segundo plano. Los países menos desarrollados de África, América Latina u otras regiones están en el punto de mira de China.