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Lograr gobiernos en mayoría en España, tan complicado como en la política italiana

Ya no existen las mayorías absolutas en España, en un clima donde Madrid está abrazando definitivamente los complicaciones de la política de Roma.

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Pedro Sánchez durante el debate de Pablo Casado en la sesión de investidura. AFP/Óscar del Pozo

Quien más escaños obtiene en unas elecciones generales, formará el Gobierno del país. Ésta había sido la máxima política en España llevada a cabo con normalidad desde la Transición hasta hoy. Con la sofisticación de la representación política con la llegada de Ciudadanos (2015), Podemos (2015) y Vox (2019) en las Cámaras y la diversificación del bipartidismo clásico; vemos cómo, poco a poco, España se está acostumbrando a la inestabilidad política. Y todo ello, no obstante el sistema de distribución de escaños que ofrece la Ley D'Hondt.

Así pues, España, de tener una estabilidad gubernamental propia más bien de Estados Unidos –aun siendo una monarquía parlamentaria y no una república presidencial–, tras la investidura fallida de Pedro Sánchez este jueves y donde ya se habla de septiembre para las próximas conversaciones; Madrid está abrazando definitivamente las complicaciones de la política de Roma. Nadie sabe cuánto tiempo va a ser jefe del Gobierno ni cómo. Lo que para Italia es el prácticamente el día a día, para España está empezando a ser una nueva realidad. Una política imprevisible, para una España a la italiana.

Ya no existen las mayorías absolutas en España. Desde hace 8 años, así pues desde las elecciones generales de 2011 ganadas por el Partido Popular con 186 escaños; que un presidente del Gobierno no gana una cita electoral sabiendo, con certeza, que va a ser el líder del Ejecutivo. El 2016, de hecho, fue un año muy largo para Mariano Rajoy, donde por primera vez en décadas un futuro líder del Consejo de Ministros español tardó meses antes de gobernar, finalmente, con una mayoría simple. En relación a los debates entre el PSOE y Podemos para formar un Ejecutivo de estos días, por ejemplo, no hay que perder de vista que, aunque estarían cerca de lograr una mayoría absoluta conjuntamente, los números de ambos no dan para asegurarse una legislatura intacta como en los viejos tiempos.

La mayoría simple es algo que en Italia ha estado y sigue estando a la orden del día en las últimas siete décadas

La mayoría simple es algo que en Italia ha estado y sigue estando a la orden del día en las últimas siete décadas. Todos los Gobiernos italianos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, de alguna manera, han sido frutos de conversaciones previas con socios de coalición, incluso en las mejores épocas de la hegemónica Democracia Cristiana (DC), que fue protagonista de la vida pública transalpina hasta 1992 tras el fin de lo que se conoce periodísticamente en Italia como primera república.

España está acostumbrándose, por otro lado, a los Gobiernos y a las legislaturas breves. Se celebraron elecciones en diciembre de 2015, pero también en junio de 2016 por falta de acuerdos entre los partidos. Finalmente se formó el Ejecutivo in extremis para no repetir elecciones generales por tercera vez, y Mariano Rajoy permaneció al frente del Gobierno hasta junio de 2018 tras el éxito de la primera moción de censura exitosa de la democracia española a favor de Pedro Sánchez.

Un año después, el líder del PSOE ha tenido que convocar elecciones generales de forma anticipada y, aun siendo la fuerza con más escaños con diferencia en las Cámaras, está teniendo dificultades a la hora de formar su Ejecutivo, al menos, hasta septiembre. Antes o después, habrá que acostumbrarse a la instabilidad política como consecuencia de la fragmentación ideológica en el Parlamento y la falta de experiencia en materia de Gobiernos de coalición.

Si Italia de algo puede hablar como experta es de inestabilidad política. Desde 1946, el país con forma de bota ha tenido 64 Gobiernos en los últimos 76 años, el último de ellos es el que actualmente encabeza Giuseppe Conte, figura intermediaria para la anómala coalición entre el Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio y la Liga de Matteo Salvini. Aunque desde el extranjero se suele tener la sensación de que los italianos estén siempre votando, en realidad desde la instauración de la República Italiana ha habido sólo 18 legislaturas, que obviamente incluyen alguna que otra votación anticipada, como por ejemplo en los años 1994, 1996 y 2008.

Los Ejecutivos más duraderos de la política italiana republicana ha sido los de Silvio Berlusconi (2001–2005 y 2008–2011), Bettino Craxi (1983-1986) y el de Matteo Renzi (2014-2016), con una media aproximada de 1100 días entre estos cuatro Gobiernos. El primer ministro italiano que más ha permanecido en el cargo de forma no consecutiva ha sido Silvio Berlusconi (4 Gobiernos), seguido de Giulio Andreotti (7 Gobiernos), Alcide De Gasperi (7 Gobiernos) y Aldo Moro (5 Gobiernos). Ningún Ejecutivo italiano ha durado los cinco años de legislatura.

España tendrá que acostumbrarse a que ya no volverán los tiempos donde sólo dos protagonistas marcan la vida política

En conclusión, España tendrá que acostumbrarse a que ya no volverán los tiempos donde sólo dos protagonistas marcan la vida política del país. Habrá que estar cada vez más acostumbrados a Gobiernos y legislaturas más breves, es el precio que hay que pagar por la diversificación de las sensibilidades políticas del electorado.

La única respuesta, en pro de la estabilidad institucional, será la de entrar de lleno en la cultura de la coalición, donde los socios de mayoría tendrán que saber compartir el poder con unos aliados que, por su parte, deberán asumir el riesgo de no estar en la comodidad de la oposición. En Italia, cuyos socios de Gobierno no hacen más que pelear a diario amenazando con ir a nuevas elecciones, se suele escuchar, tanto en los medios de comunicación y en la calle, que "de uno u otro color, este país lo que necesita es un Gobierno". España e Italia están cada vez más cerca.