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Alemania impondrá controles sorpresa a sus pilotos, tras la tragedia de Germanwings

Similar a las pruebas antidopaje, el objetivo será detectar si ingieren alcohol, drogas o antidepresivos, como el copiloto que estrelló un avión en los Alpes, accidente donde fallecieron 150 personas el pasado marzo

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Algunas personas depositan flores en el extrerior de la Catedral de Colonia (Alemania), el pasado día 17 de abril, durante el funeral por las 150 víctimas del vuelo 4U 9525 de Germanwings. REUTERS/Wolfgang Rattay

BERLÍN.- El Gobierno alemán implantará controles por sorpresa sobre consumo de drogas, alcohol o medicamentos a los pilotos para evitar casos como la catástrofe aérea de Germanwings, con 150 víctimas y presuntamente provocada por la depresión y tendencias suicidas del copiloto del aparato.

La gran coalición que lidera la canciller Angela Merkel ha acordado la introducción de la correspondiente nueva normativa para las compañías aéreas, informa el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

De acuerdo con este rotativo, que se remite a documentos internos del Gobierno, las aerolíneas deberán asegurarse de que su personal de cabina sea "competente y esté en condiciones" de "garantizar un vuelos seguro".

Para ello deberán hacer controles por sorpresa a su personal a fin de comprobar si están "bajo la influencia de medicamentos, alcohol u otras substancias psicoactivas".

El detonante de la medida es la catástrofe aérea ocurrida el 24 de marzo de 2015 en el avión de Germanwings, filial de bajo coste de Lufthansa, que cubría el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf con 150 personas a bordo.

Según las investigaciones de las fiscalías francesa y alemana, el copiloto, Andreas Lubitz, de 27 años, se encerró en un momento en que estaba solo en la cabina y estrelló el aparato de forma deliberada contra los Alpes franceses.

Historial de problemas psíquicos

El responsable de la tragedia tenía antecedentes médicos por problemas psíquicos y había recurrido a distintos médicos y terapias para tratar de superar sus transtornos. Las informaciones apuntan a que había visitado 41 médicos en los últimos cinco años.

El día de la catástrofe tenía una baja médica, que no comunicó a sus superiores.