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FORO MUNDIAL HOLOCAUSTO Israel acoge la memoria de Auschwitz, pero ignora su mancha en Oriente Próximo

Cuarenta mandatarios de todo el mundo asisten al Foro Mundial del Holocausto que el jueves tiene lugar en Jerusalén para recordar el 75 aniversario de la liberación de Auschwitz. Mientras la memoria del Holocausto está cada día más presente en la vida de los occidentales, sus mandatarios prefieren ignorar el caos que impulsa Israel en Oriente Próximo.

El Centro Mundial de Recuerdo del Holcausto Yad Vashem, ubicado en Jerusalén. / Reuters
El Centro Mundial de Recuerdo del Holcausto Yad Vashem, ubicado en Jerusalén. / Reuters

eugenio garcía gascón

El sufrimiento causado en el Holocausto fue enorme y ha pasado a convertirse en un referente central de la vida contemporánea en Occidente. Cada vez son más los museos, las películas, los documentales y los actos de todo tipo que lo recuerdan en los cuatro puntos cardinales. Si después de la Segunda Guerra Mundial apenas se hablaba de él, hoy no existe un día en que no se asome a los medios de comunicación.

En los medios hebreos no lo dudan ni un instante: Benjamín Netanyahu es quien capitaliza políticamente el Foro Mundial del Holocausto, y lo capitaliza por todo lo grande. Pero el primer ministro israelí es quien más ha contribuido a la desestabilización de Oriente Próximo durante la pasada década, y sigue haciéndolo, aunque esto no parece importar en absoluto a los mandatarios que acuden al evento.

A solo unas decenas de kilómetros de Jerusalén se encuentra la Franja de Gaza, un lugar que Netanyahu ha convertido en un infierno humanitario con un asedio brutal que sufren cada día, cada hora y cada minuto, dos millones de palestinos. Esto tampoco parece importarles a los mandatarios.

En los últimos años Israel solamente ha autorizado un 2% de las solicitudes de construcción realizadas por la población palestina

Datos oficiales del ejército israelí indican que en los últimos años Israel solamente ha autorizado un 2% de las solicitudes de construcción realizadas por la población palestina en el Área C de la Cisjordania ocupada, otro dato que no importa a los invitados al foro. En el mismo periodo, Israel ha multiplicado exponencialmente la construcción de viviendas para colonos judíos vulnerando la ley internacional. Tampoco esto parece preocuparles.

Se podría seguir con esta retahíla mucho tiempo, pero baste decir que la última acción polémica de Netanyahu, este martes, fue comprometerse públicamente a anexionar a Israel el Valle del Jordán, que constituye aproximadamente el 30 por ciento del territorio de Cisjordania. Ciertamente esto ya lo ha dicho más de una vez, pero repetirlo cuando están llegando los silenciosos mandatarios occidentales tiene un punto adicional de morbo.

El miércoles Netanyahu se reunió con Emmanuel Macron, un político que representa muy bien la posición de una Europa que se lava las manos no solo sobre los palestinos sino sobre todo lo que ocurre en Oriente Próximo, con la excepción de los asépticos comentarios a los que Bruselas nos tiene acostumbrados. Desgraciadamente, la actitud de Macron no es única en un continente cada día más anestesiado a nivel político.

Hace algún tiempo, un destacado político europeo explicó que ellos saben perfectamente lo que tienen que hacer, pero no saben cómo ganarían las elecciones si lo hacen, unas palabras que reflejan acertadamente el cinismo que reina entre los mandatarios de Francia, Alemania y el resto de países de Europa, y que explican también por qué solo se preocupan por el resultado de las elecciones en su propio terruño.

Netanyahu declaró que él y Macron habían decidido tras su encuentro establecer un "diálogo estratégico" sobre los "intereses comunes"

Al término de su encuentro con Macron, Netanyahu declaró que ambos habían decidido establecer un "diálogo estratégico" sobre los "intereses comunes". Es fácil imaginarse cuáles son y cuáles no son los "intereses comunes" y qué significa un "diálogo estratégico" viendo lo que está sucediendo en Oriente Próximo. Que los europeos se presten de esa manera al peculiar "juego democrático" que promueve Israel lo dice todo.

Quizás un "interés común" de Israel y Francia sea suministrar armas a Arabia Saudí para bombardear Yemen. Ciertamente, Francia no es el único país europeo implicado en esta clase de negocios, pero es uno de ellos, y todos saben las consecuencias que está teniendo para Oriente Próximo. Está claro que Netanyahu persigue un objetivo consistente en desestabilizar la región todo lo posible, pero resulta difícil imaginarse qué saca en limpio Macron, más allá de unos cuantos millones de euros.

Netanyahu también ha exigido a Macron que imponga sanciones a Irán. Al primer ministro israelí no le basta con la parálisis europea con respecto a Teherán, sino que quiere que los europeos den un paso más y asfixien la maltrecha economía iraní sin importarles lo más mínimo las condiciones de vida de decenas de millones de personas que sufren un castigo totalmente injusto.

Los medios hebreos afirman que Netanyahu pide a sus interlocutores que ataquen sin miramientos la Corte Penal Internacional. La última fase de la operación de acoso y derribo contra ese tribunal se inició hace unas semanas, cuando la CPI decidió investigar si Israel ha cometido crímenes de guerra en los territorios palestinos, algo que es evidente para cualquier observador imparcial. Israel está atacando a la fiscal y, como no basta con ello, está desacreditando al tribunal con el apoyo explícito e implícito de los mandatarios que han acudido a Jerusalén a recordar el Holocausto.

El periodista de Haaretz Zvi Barel ha publicado este miércoles un irónico artículo titulado "Gracias, queridos líderes, por mencionar el Holocausto". Denuncia que no puede haber una mayor muestra de apoyo a las políticas de Netanyahu que el cónclave de Jerusalén. También denuncia la brutal ocupación de los palestinos que ejerce Netanyahu, así como otros desaguisados de la región.

Recordar continuamente el Holocausto sin duda es necesario, pero lo que está ocurriendo hoy en Oriente Próximo también debe afrontarse con medidas urgentes, desde la situación de los palestinos a la guerra de Yemen, y no se está haciendo. Los mismos mandatarios que estos días visitan Jerusalén son en gran parte, en una inmensa parte, responsables directos de tantas calamidades.