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Fráncfort La ultraderecha alemana aviva la xenofobia con un crimen que conmociona el país

La líder de extrema derecha, Alice Weidel, utilizó la muerte de un niño de ocho años en la estación de Fráncfort para criticar a migrantes y oposición. Sin embargo, los últimos informes del Ministerio del Interior avalan un descenso del crimen en el país y contradicen el alarmismo con el que su partido, Alternativa para Alemania, acapara el foco mediático. 

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Un hombre empujó a una mujer y su hijo de ocho años a las vías en la estación de Fráncfort el pasado lunes. El niño falleció horas más tarde del suceso. / Reuters

Alemania quedaba sobrecogida este lunes por un trágico episodio de violencia. En la estación de Fráncfort, un niño de ocho años y su madre, de 40, esperaban en el andén cuando un hombre de 40 años empujó a ambos a las vías mientras pasaba un tren de alta velocidad. La madre logró escapar del impacto a tiempo, pero el niño murió poco después por las heridas sufridas en el accidente.

La conmoción era generalizada en un país que lloraba la reciente pérdida de su joven compatriota. Aun así, con este clima y sin apenas tiempo para el duelo, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) sacó el dedo acusador para empezar a señalar culpables. Todo ello, con su líder y copresidenta, Alice Weidel, a la cabeza, avivando un alarmismo en torno al crimen relacionado con los migrantes.

Sin embargo, según los últimos informes del Ministerio del Interior, esta alarma no se corresponde con la realidad. Desde la institución avalaron que Alemania alcanzó en 2017 mínimos en los índices de criminalidad inéditos desde 1992.

Alice Weidel y Alexander Gauland, líderes del partido ultraderechista AfD. | REUTERS

La política ultraderechista comenzó a acumular reacciones en Twitter apenas unas horas después del suceso. En un primer momento, una vez conocido que el sospechoso era originario de Eritrea, exigió un mayor control migratorio. “¿Qué más tiene que pasar? Protejan a los ciudadanos de nuestro país, en lugar de la política ilimitada de acogida”, sentenciaba mientras en un tuit posterior criticaba la política migratoria de Merkel.

Weidel calificó la política migratoria alemana de "cultura ilimitada de bienvenida"

Como era previsible, la impaciencia de Weidel para intentar sacar un rédito político de la situación y cargar contra sus adversarios le hizo precipitarse, pues poco a poco se fueron conociendo más datos sobre el sospechoso. Cuando trascendió que el hombre no era un refugiado, sino un residente en Suiza desde 2006, la líder de AfD, lejos de recular, volvió a cargar contra la migración, calificando la política alemana de “cultura ilimitada de bienvenida”.

Tribuna en los medios para Weidel

Para encender el debate sobre la migración a raíz de un suceso criminal aislado, Weidel encontró en un primer momento a la red social Twitter como principal altavoz. Sin embargo, ayer dispuso en el diario Junge Freiheit de un lugar donde poder explayarse y exponer sus polémicas tesis más allá de los 140 caracteres. En un artículo publicado por ella misma titulado Cuatro lecciones del asesinato de Frankfurt’ criticaba duramente a Suiza por la residencia y ciudadanía concedida a los eritreos.

En dicho texto, llegaba a asegurar que Suiza no los deporta porque “Eritrea no los quiere de vuelta”, añadiendo además que viven de las ayudas estatales porque “ningún otro grupo de migrantes encaja menos, aprende menos el idioma y tiene menos preocupación por encontrar trabajo”.

"Es extraño que los delincuentes de las comunidades de migrantes a menudo sufran trastornos mentales", Weidel 

Más adelante, se lanzaba a cuestionar las informaciones que apuntaban a un posible problema mental previo del sospechoso. “Es extraño que los delincuentes de las comunidades de migrantes a menudo sufran trastornos mentales”, sentenciaba.

En esta línea, lanzando conspiraciones y dudas sin dato o contraste alguno, su sentencia más grave llegaba en el tercer punto expuesto en dicho artículo. En él, aseguraba que la solución no pasaba por hacer más seguras las estaciones de tren, sino todo el país, ya que los “alemanes fueron apuñalados frente al supermercado” o las mujeres “violadas en el parque”.

Las cifras de criminalidad no avalan a Weidel

Estas últimas líneas de su artículo dejaban patente que no se trata de la única vez en la que Weidel y el AfD han utilizado el crimen como una herramienta política con la que cargar contra migrantes y opositores. Desde la apertura de las fronteras alemanas a los refugiados, se han sucedido los ejemplos en los que la formación ultraderechista aprovechaba este tipo de sucesos para posicionarse captar la atención mediática.

En junio del año pasado, una joven de 14 años fue asesinada en las afueras de Wiesbaden. Cuando las investigaciones policiales posicionaron como sospechoso a un refugiado iraquí cuya petición de asilo había sido rechazada por Alemania, Weidel volvió a salir a la carga. De nuevo en Twitter, aseguró que la joven era “una víctima más de la hipócrita y egoísta política de bienvenida a los refugiados llevada a cabo por la canciller".

Según el Ministerio del Interior, el crimen alcanzó mínimos de 1992 en 2017

Con este y otros tantos ejemplos similares, el AfD ha logrado mantener candente un debate en el ideario alemán: ¿Ha provocado la llegada de los inmigrantes un aumento del crimen? Pues bien, el último informe publicado el año pasado por el Ministerio del Interior de Alemania revela que, lejos de confirmar las tesis de Weidel, hubo un descenso del 5,1% en los delitos penales entre 2017 y 2016, últimos años datados. Con ello, el país lograba los índices criminales más bajos desde 1992.

Por el contrario, el mismo informe se destaca un aumento del 2,5% de los delitos antisemitas, estando vinculados el 94% del total a ideologías de derecha. Por lo tanto, los últimos datos oficiales de su país no avalan a Weidel y su partido, pese al alarmismo con el que aprovechan estos trágicos sucesos para convertirse en el centro de atención en Alemania.