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Francia Francia elige a sus dirigentes regionales con un ojo puesto en la ultraderecha y otro en las elecciones presidenciales de 2022

El partido de Marine Le Pen ganó en la primera vuelta en Provenza-Alpes-Costa Azul, aunque partía como favorito en seis plazas.

La ultraderechista Marine Le Pen y el candidato Jordan Bardella, en un cartel electoral de la Agrupación Nacional en París.
La ultraderechista Marine Le Pen y el candidato Jordan Bardella, en un cartel electoral de la Agrupación Nacional en París. Christophe Petit Tesson (EFE)

Las elecciones regionales francesas celebran este domingo su segunda vuelta como un ensayo de las presidenciales de 2022 en el que el ultraderechista Agrupación Nacional (RN) aspira a hacerse con su primer Ejecutivo local y la derecha y la izquierda quieren asentar su ambición nacional.

El partido de Marine Le Pen, RN, partía como favorito en seis de las trece circunscripciones metropolitanas, pero solo se situó en cabeza en Provenza-Alpes-Costa Azul, región conocida por su acrónimo, PACA, donde Thierry Mariani (36,38 %) adelantó al conservador Renaud Muselier (31,91%).

El mapa político resultante de la primera ronda del pasado domingo mantuvo además a los socialistas en sus cinco regiones y a los nacionalistas en Córcega, mientras que el centroderechista Los Republicanos siguió como líder en seis y disputa al RN la séptima, que todavía está en sus manos.

"Lo que pase será una buena base para el futuro. Queda trabajo por hacer, pero estas elecciones son significativas: demuestran que la derecha de gobierno y la izquierda tradicional aún existen, contrariamente a lo que se nos ha repetido desde hace cuatro años", dice el número dos de la conservadora Valérie Pécresse en la región parisina, Othman Nassrou.

Pécresse superó al ultraderechista Jordan Bardella con porcentajes respectivos del 36,18% y 13,14%, y es una de las figuras con las que el partido con el que Nicolas Sarkozy llegó al poder en 2007 podría tantear su suerte de nuevo.

Lectura nacional

También los socialistas le han dado una lectura nacional. "Se nos ha abocado desde hace años a la fatalidad de un duelo Macron/Le Pen. Las regionales y departamentales han abierto otra posibilidad. Ha nacido una esperanza. Encarnamos una alternativa ecológico-social", dijo esta semana el primer secretario socialista, Olivier Faure.

Una y otra formación llegan a esta segunda vuelta con la voluntad de confirmar la buena dinámica de la primera, en la que el partido del presidente Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM), pagó su falta de implantación territorial y Le Pen no vio asentados los buenos augurios de los sondeos.

"Digo a los franceses que cuento con ellos, que en todas las regiones metropolitanas pueden hacer ganar a la Agrupación Nacional", dijo este viernes la líder ultraderechista, con un llamamiento a su electorado para que no se resigne ni se deje "robar" estos comicios.

La abstención, de hecho, fue la gran protagonista del pasado domingo, con unos máximos históricos del 66,7%. Una cifra tan alta que representantes de institutos demoscópicos citados este sábado por el diario Le Figaro ven difícil que empeore.

A un año de las presidenciales, Macron ha prometido extraer las lecciones de esa caída abismal de la participación, atribuida en parte a la crisis sanitaria, que ha desdibujado la celebración de mítines.

Voto clave en la Provenza

Para el politólogo Vincent Martigny, el aumento de la movilización, aunque tampoco anticipa una "explosión" de la misma, será decisivo, especialmente en PACA, donde a los conservadores se les anticipa ahora el 51% de las intenciones de voto y a la ultraderecha el 49%, según una encuesta de IFOP para los canales TF1 y LCI.

Jean-François Massuet, exalcalde durante catorce años de la pequeña localidad de Méounes Lès Montrieux, y que sigue activo en la política municipal y departamental, cree que, al final, "la idea del rechazo al RN dará la victoria a Muselier".

Aunque el RN se ha introducido poco a poco en zonas rurales de la región donde antes no era activo, usando para ello temas como la inmigración o la inseguridad, que en su opinión, "está muy exagerados por los medios".

La propia figura de Thierry Mariani puede haber sido un factor en la abstención ultraderechista. Exministro de la derecha tradicional con la presidencia de Sarkozy (2007-2012) y tránsfuga después al RN, fue escogido par pescar votos conservadores, pero los fieles ultraderechistas pueden verlo como demasiado blando.

Muselier, por su parte, tiene una historia familiar atrayente: sus padres resistieron a la ocupación nazi y su padre fue deportado al campo de Dachau, aunque sobrevivió, y su abuelo era almirante y jefe de las fuerzas navales de la Francia Libre con De Gaulle.

Como gobernante regional, ha hecho gestos al centro y a la izquierda, de forma que los acólitos de Le Pen pueden "votar sin deshonra", según resume el politólogo Martigny.

Este domingo se verá si la campaña de "desdemonización" del RN ha dado resultado. Alexandrine, una universitaria de Marsella, reconoce a EFE que la posibilidad de su victoria "da miedo" porque "no se interesan en absoluto por los problemas", sino que "manipulan" la situación.

El 84% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no votaron el pasado domingo. Ella, que sí acudió a las urnas "porque es importante demostrar que nos importa", cree que se debió a que "los políticos están desconectados de los ciudadanos" y a que los temas de estas regionales "no se conocen bien".

El botín de Provenza-Alpes-Costa Azul

La región Provenza-Alpes-Costa Azul se ha convertido en el gran botín de la segunda vuelta, ante la posibilidad de que la Agrupación Nacional consiga su primer gobierno regional.

Situada en el extremo sudeste del país, esta región, conocida por su acrónimo PACA, es la séptima más poblada de Francia con algo más de cinco millones de habitantes, y está marcada por las enormes desigualdades socioeconómicas de la población.

De la extrema riqueza de los millonarios de la Costa Azul, pasando por los acomodados jubilados (en buena parte extranjeros atraídos por ciudades históricas como Niza o Aviñón) en la Provenza, hasta la zona rural del Var y la relativa pobreza de Marsella y sus ciudades dormitorio.

Que el RN y su antecesor, el Frente Nacional (FN), sean tan fuertes aquí se debe a varios factores, según el politólogo Vincent Martigny, comenzando porque en esta región se asentaron muchos del aproximado millón de "pieds noirs", los franceses que se vieron obligados a abandonar Argelia con la independencia del país en 1962.

Esa comunidad y sus descendientes, que siguen albergando resentimiento hacia el país que los expulsó, han visto "con malos ojos" la llegada de muchos inmigrantes magrebíes, explica.

El hecho de que el fundador del FN, Jean-Marie Le Pen, padre de la actual líder del RN, Marine Le Pen, combatiera como paracaidista en la guerra de independencia de Argelia, en la que fue acusado de torturas, dio aún más popularidad al partido entre este grupo.

Este colectivo "ha sido el primer batallón" de la ultraderecha, resume Martigny, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Niza y de la Politécnica de París.

Además, en esta región "la derecha tradicionalmente ha estado muy a la derecha", por lo que la frontera ideológica con la ultraderecha "es extremadamente porosa", apunta el académico.

La fuerza del RN en PACA se debe también a que buena parte del tradicional voto comunista de los enclaves más desfavorecidos de Marsella y su zona metropolitana se ha pasado a la ultraderecha.

La defensa del trabajo "para los franceses" frente a los inmigrantes, el cuestionamiento de la globalización y la defensa de la soberanía nacional han sido las bazas jugadas por la formación de Le Pen.

Este fenómeno es una de las claves del aumento del voto "a los partidos populistas de extrema derecha", recalca Martigny, ya que el Partido Comunista no era solo un partido o un ideal, sino que encuadraba a la gente y les ayudaba a estar juntos a través de sus actividades.

Eso ha ayudado a este basculamiento a otra agrupación que proponía también "una narrativa colectiva en torno a la idea de la nación".

"Se ha reemplazado una identidad política comunista por otra identidad nacional, que tiene un perfil similar", explica la víspera de que se resuelva el duelo entre el ultraderechista Thierry Mariani y el conservador Renaud Muselier, que en la primera vuelta, el pasado domingo, lograron porcentajes respectivos del 36,38 y 31,91%.

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