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Francia y la ONU negocian con Gbagbo su rendición

París exige al expresidente marfileño que reconozca la victoria de Ouattara

ANDRÉS PÉREZ

El presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, negociaba anoche su retirada del poder y ponía condiciones sobre su seguridad. La agencia Reuters informó de que aceptaba rendirse y pedía la protección de la ONU, aunque poco después se desmintió la información. Mientras, en París, el primer ministro, François Fillon, y el ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, anunciaron ayer la segura caída de Gbagbo,pese a que este seguía oculto en alguna parte de Abiyán. Algunas fuentes aseguran que está en un búnker bajo de la residencia presidencial. Para aumentar la confusión, la televisión francesa LCI difundió una entrevista con Gbagbo, grabada casi simultáneamente al anuncio de Fillon y Juppé, en la que negaba las "negociaciones políticas", aunque sí reconocía que el Ejército estaba buscando un alto el fuego. Luego zanjaba: "No reconozco la victoria de Ouattara".

Pero en la capital económica del país africano, las armas habían enmudecido a media tarde, después de intensos combates de artillería y bombardeos de la ONU y de la fuerza francesa Unicornio, que entraron en acción contra Gbagbo el lunes. El silencio de las armas pesadas y del fuego aéreo tenía su explicación. Llegó primero por boca de Fillon ante la Asamblea Nacional. "Dos generales cercanos al expresidente están negociando las condiciones de una rendición", dijo. El primer ministro añadió que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, había hablado por teléfono con Alassane Ouattara, el exrebelde que venció los comicios presidenciales de noviembre. Según Fillon, Sarkozy expresó "su deseo de un Gobierno de amplia unión nacional en Costa de Marfil para garantizar la reconciliación".

Gbagbo ha negado en una entrevista de televisión que vaya a renunciar al poder

Fillon no aclaró el nombre de los dos generales, no precisó su grado de cercanía con Gbagbo ni señaló cuál ha sido el papel del exministro marfileño de Exteriores y el exjefe del Estado Mayor, refugiados desde anteayer en locales diplomáticos de Francia en Costa de Marfil. Según fuentes diplomáticas, son los auténticos mediadores.

"Francia puede estar hoy orgullosa de haber participado en la defensa y en la expresión de la democracia en Costa de Marfil", clamó Fillon, sin una sola palabra para los alrededor de 800 muertos (según Cruz Roja), en su mayoría civiles, que yacen en Duekué (oeste) y que, según la BBC, perdieron la vida a manos de los milicianos de Ouattara.

Las armas callaron a mediodía en Abiyán para dejar paso a la negociación

París exige garantías por escrito de Gbagbo en cuanto a su retirada del poder. El expresidente y miembro de la Internacional Socialista hasta marzo podría estar intentando garantizar que Francia deje en sus cargos a decenas de sus hombres clave. Gbagbo también busca garantías sobre sus bienes.

Puesto que la intervención francesa se produjo, formalmente, por solicitud del secretariado general de la ONU, el objetivo de guerra pudo ser de nuevo expresado de forma modesta. "La intervención de Francia terminará en cuanto la misión de la Onuci [la misión de la ONU en Costa de Marfil] haya sido cumplida", dijo el portavoz de Exteriores, Bernard Valéro. "Un único objetivo: ayudar a la Onuci a neutralizar las armas pesadas en poder de las fuerzas de Gbagbo".

Un mensaje completado por el ministro de Exteriores, Juppé, para quien "no se plantea en absoluto que [la presencia de] Francia se perpetúe en Costa de Marfil", un país donde Francia tiene presencia militar desde 1843.

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