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"La gente mantiene la calma y hace su vida con absoluta normalidad"

Si los nipones siguiesen las noticias del extranjero se asustarían muchísimo...

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De madrugada, alrededor de las 5 de la mañana, me despertó otra réplica. En absoluto fue grave. No se cayó ni un sólo objeto de las estanterías de mi pequeño apartamento. En meses pasados he sentido algún movimiento sísmico de igual intensidad. En Tokio es algo habitual y terminas acostumbrándote a esas pequeñas sacudidas que se producen de cuando en cuando. Desde que llegué a Japón, hace un año, he vivido bastantes pequeños terremotos, pero tras el susto del viernes estás más alerta. Por eso, esta madrugada sentí un poco más el seísmo, pero recuperé el sueño rápidamente.

En Tokio es algo habitual y terminas acostumbrándote a esas pequeñas sacudidas Cuando me levanté, eché un vistazo a las noticias, tanto a las japonesas como a las españolas y, aunque no me sorprendió, es bastante molesto ver cómo se omiten detalles (bastante tranquilizadores) que se dan en los medios nipones.

Tras desayunar tranquilamente oyendo a los niños de mi vecino jugar, he cogido el tren, que estaba a rebosar de colegiales, y he ido a mi peluquería habitual, en Shinjuku, la zona comercial y administrativa más importante de Tokio.

En Tokio se está ahorrando energía, así que las calles estaban mas silenciosas que de costumbre. Muchos luminosos y pantallas que siempre dan vida a las calles estaban apagados, lo que daba una imagen rara al centro de la ciudad, pero la gente iba y venia con toda normalidad, en su mayoría gente que iba a trabajar, como siempre.

Estuve hablando con mi peluquero sobre el terremoto y sus efectos, por supuesto. Él también opina que Tokio no es peligroso. Al margen de todo este asunto, tuvimos conversaciones típicas de peluquería. La verdad es que el local estaba mas vacío que de costumbre, pero era a primera hora de la mañana.

Al salir estuve paseando con una amiga. Las calles estaban más concurridas, pero quizá con menos ambiente que de costumbre. Los relaciones públicas se afanaban en su intento de captar clientes, como de costumbre; coches y vehículos circulaban con normalidad, e incluso vimos un par de grupos guiados de turistas.

En el punto de fumadores de cercano a la salida de Kabukicho (Shinjuku) las chicas reían y enseñaban sus bolsas comentando las últimas compras, grupos de amigos decidían qué plan les depararía esa noche y las parejitas que habían quedado se encontraban.

En la capital nipona, la vida cotidiana se desarrolla con toda normalida Nos fuimos a cenar con otro amigo ( los tres somos españoles) y el bar estaba lleno, con un ambiente de lo más animado, como cualquier otro día antes del terremoto.

Porque en la capital nipona, la vida cotidiana se desarrolla con toda normalidad, como en los días anteriores al gran susto.

Mis clases han sido suspendidas estos días, porque el racionamiento de energía eléctrica ha afectado a los trenes, aunque la escuela sigue abierta por si nos aburrimos en casa. También han sido suspendidas algunas fiestas y conciertos. Pero las calles están llenas de estudiantes uniformados que van a sus respectivos centros, de gente trajeada lista para la jornada laboral.

En las tiendas 24 horas y supermercados hay comida, aunque la precocinada y la instantánea es más bien escasa, pero se puede comprar carne, pescado, verduras, frutas, enlatados, galletas, cosas de picar... y en los restaurantes se puede comer cualquier plato a gusto del consumidor.

Es verdad que hay cierta inquietud al pensar en la situación de la central nuclear de Fukushima, pero las noticias en Japón son bastante tranquilizadoras. Creo que si los nipones siguiesen las noticias del extranjero se asustarían muchísimo.

Por supuesto, aquí también hay rumores, emails en cadenas, pero la gente mantiene la calma y hace su vida con absoluta normalidad.