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Giuseppe Conte El futuro del Gobierno italiano pende de los impuestos sobre el plástico

La idea de aplicar un impuesto sobre el plástico, concebido en los Presupuestos del país, está afectando a la duración del actual Gobierno de Giuseppe Conte, que depende del apoyo de cuatro partidos. Uno de ellos es el del ex 'premier' Matteo Renzi, quien está dispuesto a no apoyar la medida ecológica, con tal de desgastar el Ejecutivo transalpino.

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Vecinos de Roma haciendo uso de una iniciativa que ofrece billetes de metro a cambio de botellas de plástico. / Reuters

Italia apuesta por reducir el consumo del plástico con impuestos. La cifra es muy concreta: habrá que pagar 1 euro por cada kilo de plástico concebido como producto desechable. Atendiendo a las palabras del Gobierno transalpino, la tasa se encamina a "promover una mayor sensibilidad ambiental" logrando, a la vez, la desincentivación del uso del plástico en la industria italiana: envases, botellas, bricks, tapones, poliester en general, platos, etiquetas, cubiertos, material de embalaje, etc. Serán excluídos los productos médicos y los fabricados plásticos reutilizables, ya que el objetivo es el de fomentar una economía circular.

Serán los productores o los importadores quienes tendrán que pagar a partir de 2020. Para las industrias que decidan cambiar su negocio empleando materiales biodegradables, habrá incentivos de hasta 20.000 euros. También se aplicarán, por otro lado, impuestos indirectos sobre las materias primas fósiles, como el carbon o el petróleo. En el corto plazo, la idea es la de racaudar financiación dónde sea para evitar, entre otras cosas, el aumento del IVA. El fin último, sin embargo, es el de lograr una transición ecológica en el país con forma de bota.

Italia será el primer gran país de la UE en aplicar este impuesto de forma generalizada. En un reciente informe de la OCDE se puede apreciar los distintos impuestos sobre el plásticos en diferentes países de Europa, pero atendiendo al tipo específico de material y su uso concreto. La idea de un impuesto sobre el uso del plástico en la industria, además, también tiene el visto bueno de la UE. En enero de 2018 la Comisión y el Parlamento Europeo habían acordado avanzar hacia una estrategia europea en relación al plástico y a la economía circular, con el objetivo, entre otras cosas, de reducir el derroche de este material en los productos desechables, que además estarán prohibidos a partir del 2021.

La medida supondrá "muchos ingresos para el Estado, pero tendrá pocos efectos para medio ambiente" según el diario económico italiano
'Il Sole 24 Ore'

Hay dudas en relación a las consecuencias positivas del impuesto sobre el plástico en términos ecológicos. Según el prestigioso diario económico Il Sole 24 Ore, la nueva norma "comportará muchos ingresos para el Estado, pero tendrá pocos efectos para medio ambiente". Atendiendo a las cifras ofrecidas por el diario financiero de propiedad de la CEOE italiana, el país transalpino recaudará algo más de 1.000 millones en 2020 –la medida debería arrancar el próximo abril– y 2.200 millones en los siguientes años. Dada la proecupación de la patronal italiana, el Gobierno está meditando, estos días, si modificar la tarifa entre los 60 y los 40 céntimos de euro por cada kilo de plástico.

También hay cierto escepticismo entre los consumidores, ya que el principal temor es que las empresas carguen los costes sobre los compradores últimos, aumentando así el nivel de gasto para la ciudadanía. Según un estudio elaborado por Federconsumatori, citado por el conocido diario italiano Corriere della Sera, el aumento de los costes podría provocar un gasto añadido de 138 euros para cada nucleo familiar italiano. Otros informen aseguran que el gasto podría alcanzar incluso los 165 euros.

El ministro de economía italiano, Roberto Gualteri, considera que "hay un uso desmedido del plástico". / Reuters

Para el Gobierno italiano de Giuseppe Conte, se está yendo por el camino correcto: "Hay un uso desmedido del plástico", pronunció estos días el ministro de Economía del país, Roberto Gualtieri, quien argumentó su postura asegurando que "el mundo está caminando en aquella dirección" que prevé la limitación de su uso. Y añade: "Hablaremos con todos los sectores productivos. Estamos intentando eliminar el abuso del plástico desechable. Son pequeñas cosas que permiten mejorar el ambiente", ha dicho el ministro de Economía, Gualtieri, en un clima productivo en el que 2.000 empresas y 50.000 trabajadores han manifestado su contrariedad a la reforma, según datos aportados por el diario La Repubblica. El líder de Los Verdes, Angelo Bonelli, está "de acuerdo" con el impuesto, "pero tal como está redactado es totalmente ineficaz" porque faltan un "plan industrial".

Más allá de la medida encaminada a reducir el uso de los plásticos en el país con forma de bota, la nueva reforma está convirtiéndose en un caso político en el seno del Gobierno transalpino, afectando así a su supervivencia. Actualmente, el Ejecutivo del premier Giuseppe Conte se mantiene en pie gracias a cuatro fuerzas políticas –Movimiento 5 Estrellas (M5E), Partido Democrático (PD), Italia Viva (IV) y Libres e Iguales (LEI)– cuyo objetivo común es el de impedir la llegada al poder del líder de la Liga, el soberanista Matteo Salvini. Más allá de haber impedido un primer ministro de corte soberanista, el actual Gobierno en su conjunto no disfruta de mucha popularidad entre los italianos, que lo conciben como un Ejecutivo sin unos líderes claros y donde, además, todos pelean con todos.

La norma tiene el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio, socio de mayoría del Ejecutivo, y está siendo muy criticada por el ex premier Matteo Renzi. La cuestión es que cualquier Ley de Presupuestos es extraordinariamente importante para la continuidad de un Ejecutivo y dado que el impuesto sobre el plástico es parte de ella; muchos líderes transalpinos ya están haciendo polémica con ello para reafirmar su poder en el equilibrio del frágil Gobierno. Matteo Renzi, fundador de Italia Viva, asegura que "los impuestos sobre el plástico y sobre los alimentos con azúcar representan sólo el 0,1% del PIB" y que, por tanto, "pueden eliminarse" siempre que se retoquen los presupuestos de otros epígrafes. Esta declaración, de hace dos días, se contradice con la defensa del ex jefe del Gobierno italiano de la economía circular, que hace pocos meses consideró como condición para dar vía libre al nuevo Ejecutivo de Giuseppe Conte.