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El Gobierno de Túnez reconoce 78 muertos en las revueltas

La gran mayoría de las víctimas se produjeron por la represión policial

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La represión de las protestas populares durante la revuelta social en Túnez que forzó la huida del país del presidente, Zine el Abidine Ben Alí, y los incidentes violentos posteriores han causado 78 muertos en todo el país, según ha reconocido el ministro de Interior, Ahmed Fría.

Las cifras se han hecho públicas el mismo día en el que el primer ministro, Mohamed Ghanuchi, ha anunciado un Gobierno de 'unidad nacional', que incluye a los tres líderes de los partidos de oposición legales, pero también a varios ministros del anterior régimen que garantizan el mantenimiento del aparato de Ben Alí, entre ellos Fría.

En una intervención en la televisión estatal, el renombrado ministro dijo que el número de heridos desde que comenzaron las protestas el 17 de diciembre hasta el momento asciende a 94. Además, Friaa explicó que la oleada de protestas antigubernamentales ha costado al país africano 3.000 millones de dinares (unos 2.300 millones de euros).

El último balance oficial de víctimas conocido se remontaba al pasado martes, con Ben Alí todavía en el poder, y hablaba de 21 muertos cuando las organizaciones de derechos humanos elevaban ya la cifra a más de 66 fallecidos.

Las bandas que apoyan al presidente depuesto llevan desde el viernes intentando sembrar el caos

La gran mayoría de las víctimas se produjeron durante la represión policial de las protestas populares antes de la huida del presidente, cuando las fuerzas de seguridad dispararon a menudo con fuego real contra los ciudadanos.

Fría aseguró que 'numerosas de las víctimas se produjeron entre los miembros de las fuerzas del orden', aunque no precisó si murieron en enfrentamientos con manifestantes o en los incidentes violentos provocados tras la salida de Ben Alí por miembros de su guardia presidencial o milicias de sus partidarios.

Las bandas que apoyan al presidente depuesto llevan desde el viernes intentando sembrar el caos y desestabilizar el país disparando contra los militares, las fuerzas policiales o los tunecinos en general con la ayuda en ocasiones de francotiradores.

Las principales fuerzas del Parlamento Europeo (PE) se han felicitado por el 'movimiento pacífico' del pueblo tunecino en busca de libertad y han exigido a Europa que apoye la transición democrática en el país para evitar que el proceso descarrile.

El Parlamento Europeo se felicita por el 'movimiento pacífico'

'Es un momento histórico y por eso quisiera manifestar mi consideración hacia los ciudadanos de Túnez, que son los que han ocasionado este cambio', señaló el presidente de la Eurocámara, Jerzy Buzek, ante el anuncio de la composición del Gobierno de unidad tunecino y la promesa de una amnistía general.

Mientras, en las calles de la capital, la formación del nuevo Ejecutivo se ha recibido con escepticismo. 'No confiamos en este gobierno porque están las mismas caras, Ghanuchi, Morjane y en particular Fría', afirma Mohamed Mishrgi. El primer ministro 'no ha cambiado nada, es como si el sistema de Ben Alí siguiera aquí, por esa razón las manifestaciones continúan en Túnez. Queremos un nuevo estado con un nuevo pueblo', ha añadido.

Por su parte Hosni Saidani ha considerado que 'es difícil confiar en estas personas porque participaron en el sistema de Ben Alí, pero no tuvieron el valor de decirle 'para''. 'Así que ¿cómo pueden hacer el cambio hacia la democracia?', se pregunta este ciudadano.

Un millar de personas vuelven a manifestarse contra Ben Alí

'Estas personas participaron en el sistema de Ben Alí. Es cierto, la gente no les quiere en el nuevo Gobierno pero no podemos tener un cambio completo, necesitamos ir hacia la democracia paso a paso', opina por su parte Mohamed Bouzayin.

Esta mañana, antes de conocerse la composición del nuevo gabinete, un millar de personas se habían manifestado en la principal avenida de la capital contra el partido de Ben Alí, la Reagrupación Constitucional Democrática. Las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para dispersar la protesta empleando gases lacrimógenos, cañones de agua y disparos al aire.