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La guerra civil marfileña degenera en otra masacre

La ONU denuncia que las fuerzas de Gbagbo siembran el terror en Abiyán

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Las fuerzas leales a Ala-ssane Ouattara, el presidente marfileño reconocido por la comunidad internacional, tomaron varias ciudades del oeste y este de Costa de Marfil en el segundo día de su nueva ofensiva militar y avanzan hacia el sur, donde se encuentra Abiyán, la capital comercial, y San Pedro, el puerto desde el que se exporta gran parte del cacao producido en el país.

La última operación militar de los rebeldes pro-Ouattara tiene lugar cuatro meses después del estallido de la crisis poselectoral, provocada por la negativa de Laurent Gbagbo a aceptar su derrota en las urnas en noviembre y dimitir como presidente. La violencia está degenerando en una nueva guerra civil en el país, primer productor mundial de cacao. Más de 460 personas han muerto, un millón han sido desplazadas de sus hogares y más de 100.000 han optado por abandonar el país, en su mayoría rumbo a Liberia.

Las fuerzas leales a Ouattara toman dos ciudades en el cinturón del cacao

Las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI) proOuattara controlan el norte. Desde allí, han lanzado ataques contra las Fuerzas de Defensa y Seguridad del país (FDS), que apoyan a Gbagbo, en Daloa y Duékoué, en el oeste. Los insurgentes indicaron que ambas ciudades han caído en sus manos, pero algunos residentes dicen que los combates continúan.

Un grupo rebelde llegó a Issia, la primera ciudad en la carretera principal hacia San Pedro, y continuó hacia Abengourou, a unos 200 kilometros de Abiyán. En ninguna de las dos poblaciones encontraron resistencia, ya que los soldados leales a Gbagbo habían huido de ellas, relataron a Reuters varios testigos.

En el otro frente, en el este del país, las FRCI también tomaron Bondoulou, afirmó su portavoz, Seydou Ouattara, desde el bastión de los rebeldes, Bouaké.

Los enfrentamientos dejan a 30.000 personas atrapadas en una iglesia

Abiyán, en manos de las fuerzas de Gbagbo, fue escenario el lunes de otra masacre, denunció la misión de paz de Naciones Unidas en Costa de Marfil (Onuci) en un comunicado. La milicia de Gbagbo mató a una docena de civiles en uno de los suburbios de la ciudad y volvió a sembrar el pánico entre quienes han optado por no huir de los combates.

Además, añade la Onuci, "un grupo de partidarios de Gbagbo aprisionó a un joven con un neumático y le quemó vivo, mientras otra banda atacó a dos miembros de la misión humanitaria".

La Unoci criticó el "aumento de las violaciones de los derechos humanos y las prácticas brutales" contra civiles en Costa de Marfil. Los abusos no son exclusivos de un bando, como demuestra el ataque de los insurgentes pro-Ouattara a un helicóptero de los cascos azules cuando el lunes sobrevolaba Duekoué. Los responsables de la misión de la ONU condenaron este "crimen de guerra" .

Aunque fuentes comunitarias citadas por Efe han advertido de que los llamamientos al odio y la violencia en el país africano "recuerdan a Ruanda", la comunidad internacional se ha mantenido prácticamente muda ante la creciente espiral de violencia.

La UE ha ordenado congelar los activos de Gbagbo, en el poder desde 2000, y ha aprobado sanciones económicas que están frenando la producción de cacao. Pero, pese a la masacre de civiles, la presión dista mucho de ser tan intensa como en Libia.