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Haití apura los rescates y prepara la evacuación

El país siguió presenciando ayer el milagro de encontrar supervivientes

SUSANA HIDALGO

Haití siguió presenciando ayer el milagro de encontrar supervivientes del terremoto 11 días después de que éste devastara el país. Una mujer de 84 años, un joven de 22 y, a última hora, otro de 24 fueron las últimas personas en ser rescatadas con vida de los escombros.

Después de siete horas de trabajo, socorristas franceses y griegos lograban rescatar a Exantus Wismond, de 24 años, que estaba sepultado en una cavidad formada por los bloques de hormigón del edificio derruido de tres pisos que cayó sobre el comercio en el que trabajaba.

Aunque la ONU ha indicado que el Gobierno de Haití ha dado por terminada la fase de búsqueda de supervivientes para centrarse en la reconstrucción del país, equipos haitianos, mexicanos y dominicanos apuraban ayer las últimas horas antes de retirarse y seguían trabajando para sumar supervivientes a las 133 personas que hasta el momento han sido rescatadas.

El Gobierno puso la cifra oficial de muertos en 120.000, aunque estima que puede alcanzar los 150.000. Los heridos ascienden a 193.000.

Ahora, tanto el Ejecutivo haitiano como la Misión de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) quieren que la prioridad absoluta sea que el país recupere la normalidad.

Sin embargo, parece haber discrepancias entre las autoridades haitianas y las la ONU en torno al desplazamiento a campos especiales de 400.000 personas que han quedado sin hogar y precisan ayuda.

Para recuperar cierta normalidad hay que empezar por que el reparto de comida sea realmente efectivo, algo que no está ocurriendo, como reconocen desde el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Su portavoz, Alejandro López-Chicheri, explicó que en el reparto siempre salen ganando los más fuertes.

"Si una familia tiene cinco hijos jóvenes y fuertes, va a mandar a cada hijo a un punto de reparto, en cambio, una madre con un bebé no va a conseguir ni acercarse a los camiones", señaló López-Chicheri. Esta es la realidad. Un casco azul de Argentina, encargado de proteger el reparto de alimentos, no daba crédito a lo que está viendo desde su llegada a Haiti: "Los cascos azules llegamos a un punto y abrimos un pasillo para que pasen primero los niños y las mujeres. Pero hay tanta necesidad que da igual, las mujeres terminan golpeadas y con la ropa llena de jirones".

"Una madre con un bebé no va a conseguir ni acercarse a los camiones"

En el estadio de fútbol, unas 6.000 personas esperaban ayer una ración de espaguetis con tomate, sentadas en el césped artificial y en los asientos de la grada. La fila, efectivamente, estaba formada por niños pero, en cuanto el resto vio que se iba a empezar a repartir,

nadie respetó nada y empezaron las aglomeraciones.

"Es mejor que, en esta primera fase de alimentación, los haitianos se desplacen a algún tipo de campamento, allí será más fácil controlar el reparto", agregó López-Chicheri.

De hecho, el Gobierno haitiano ya está preparando un terreno en la zona de Croix de Bouquet con capacidad para unas 100.000 personas del total de la estimación de 400.000 que pueden formar los desplazados. Allí, habría un censo de afectados controlados con pulsera y código de barras y donde Naciones Unidas podría saber quién ha tenido acceso a comida y quién no.

Pero la creación de este macrocampamento tiene un gran inconveniente: a partir de marzo o abril empieza en la zona la temporada de fuertes lluvias y tifones. El portavoz de la MINUSTAH, el español Damián Onsés, explicó a Público que el traslado tendrá que realizarse "con mucha planificación". "Si nos metemos en época de monzones, hay que estudiar si no será mejor quedarse de manera provisional en Puerto Príncipe en lugar de en los nuevos campamentos", dijo.

Mientras, la ciudad va recuperando muy poco a poco la normalidad. Ayer abrieron los bancos por primera vez y se formaron grandes colas desde primera hora de la mañana. Los haitianos tuvieron de límite de dinero para sacar, por persona, o 2.500 dólares o 100.000 gourdes, la moneda oficial de Haití.

"Comida", contestaron varios de los hombres que hacían cola en un banco cuando se les preguntaba qué es lo primero que iban a comprar. "Y también un billete de avión para irme de aquí", agregó Desilus, que trabaja en un orfanato.

Por otro lado, el embajador de España en República Dominicana, Diego Bermejo, señaló ayer que está haciendo "todas las gestiones posibles" para que los cuatro niños haitianos que están pendientes de adopción por familias españolas salgan inmediatamente del país.

Bermejo explicó que los críos necesitan un pasaporte haitiano y que en el Gobierno de Haití le han respondido que la documentación estará "muy pronto".

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