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El hambre abre las puertas de la violencia en Haití

Haitianos desesperados provocan disturbios en las colas de reparto de comida. MSF atiende a tres heridos por bala al día

SUSANA HIDALGO


Miles de haitianos desesperados intentaron ayer forzar la verja de entrada de la comisaría de Cité Soleil, en Puerto Príncipe, donde se almacena comida. - AFP

Son miles, y están hambrientos y desesperados. La inmensa cola de haitianos que espera ante las ruinas del Palacio Presidencial el maná de un saco de arroz y unos frijoles crudos deviene en una marabunta que unos pocos y azorados cascos azules brasileños no consiguen detener. Hasta que empiezan a disparar al aire y echan mano del gas lacrimógeno. En medio de los empujones, las carreras y los gritos, un haitiano permanece tumbado sobre su efímera tabla de salvación: su saco de arroz.

Resignados a las colas, los haitianos ya conocen las magras raciones de una ayuda que no sacia el hambre de tantas bocas. "No son violentos, sólo están desesperados. Lo único que quieren es comer", dice a Reuters el coronel brasileño Fernando Soares.

"No son violentos; están desesperados", dice un casco azul

Pero la desesperación engendra violencia. En el deprimido suburbio de Cité Soleil, miles de haitianos se lanzan pocas horas después al asalto de la verja de una comisaria. Dentro están los tan escasos víveres que ansían.

La ONG Médicos sin Fronteras (MSF) está comprobando día tras día las consecuencias de la desesperación. En su hospital de Cité Soleil acaba de entrar un herido de bala y los doctores se apresuran para socorrerle. El hombre llega al borde de la muerte, con un balazo en el abdomen, y al poco rato ya está en el quirófano.

Desde que ocurrió el terremoto, aparte de atender a los heridos por el seísmo, los doctores de este centro intervienen a una media de tres personas diarias con heridas por arma de fuego. "El barrio es muy peligroso, sobre todo de noche. Anoche nos llegó un hombre con la cabeza destrozada, sólo pudimos darle morfina", explica Ricardo Rodríguez Cid, médico español que trabaja en este hospital desde el día siguiente del terremoto.

Los heridos de bala suelen llegar a bordo de vehículos, que los abandonan en la puerta. "Tirados", subraya el doctor. Luego, los coches desaparecen en la oscuridad. "Otros vienen solos y ninguno quiere dar explicaciones de cómo ha sufrido sus heridas", agrega Rodríguez Cid.

La noche sin iluminar no hay electricidad es el catalizador de la delincuencia en Puerto Príncipe. El responsable de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas para Haití, Edmon Mullet, calcula en 5.000 los presos huidos que campan a sus anchas.

Un policía español destinado en la sede de Naciones Unidas de Puerto Príncipe cree que, cuando pase el shock de las primeras semanas del terremoto, se recrudecerá la violencia. Sobre todo cuando los haitianos vean que no tienen nada que llevarse a la boca.

En el hospital de MSF es frecuente escuchar tiros y gritos cuando ha oscurecido. El centro hospitalario está especialmente vigilado, y en su puerta hay un simbólico cartel que prohíbe las armas.

El hospital ha atendido a unos 2.000 heridos por el seísmo; 200 siguen hospitalizados. "Atendemos casos de traumatología, amputaciones, gangrenas, niños con fracturas y también partos", señala Rodríguez Cid. A ellos se añaden los heridos de bala.

A este centro también han acudido algunas mujeres violadas. Los médicos sospechan que hay muchos más episodios de violencia sexual de los que les llegan pero que muchas mujeres no se atreven a denunciarlo ni a ir al médico.

Al hospital de MSF en Cité Soleil llegan mujeres que han sido violadas

"Tenemos un protocolo para tratarlas y les damos profilaxis con antirretrovirales para intentar evitar el desarrollo del sida", explica el doctor.

El hospital de Médicos sin Fronteras estuvo varios días sin suministros médicos porque los vuelos de la ONG no conseguían aterrizar en Puerto Príncipe. Los aviones estadounidenses tenían prioridad, y sus vuelos fueron desviados a Santo Domingo.

"Es muy frustrante no tener con qué trabajar y que sobrevuelen por encima de tu cabeza aviones de EEUU", se queja el médico, que ahora teme más una nueva réplica que eche abajo el hospital que el ruido de los disparos.

Refugio para las lluvias
El presidente de Haití, René Preval, pidió ayer 200.000 tiendas de campaña para dar refugio, antes de las habituales lluvias de mayo, a las personas que perdieron su hogar.

Campos improvisados
El Gobierno de Haití dispone de 400.000 tiendas de campaña repartidas en 400 campamentos improvisados cerca de la capital.

Grandes Campamentos
Las autoridades haitianas planean establecer dos grandes campamentos a las afueras de Puerto Príncipe para acoger a 610.000 habitantes de la capital.

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