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¿Por qué han sonado tarde todas las alarmas en Perú?

En los comicios presidenciales del próximo domingo, se enfrentan dos candidatos que defienden el mismo modelo político y económico, lo que supone para una buena parte de los ciudadanos decidirse entre el abismo o el futuro.

Los candidatos a la presidencia de Perú, Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, asistieron al debate presidencial en Lima, Perú. REUTERS/Mariana Bazo

FERNANDO RUIZ

LIMA.- En las elecciones presidenciales del próximo domingo, los peruanos no van a votar sólo entre dos candidatos que defienden el mismo modelo político y económico. Participarán en un plebiscito entre el neoliberalismo de Pedro Pablo Kuczynski y el autoritarismo ultra de Keiko Fujimori, hija y heredera política del encarcelado presidente Alberto Fujimori. Esto significa, para una buena parte del pueblo peruano, decidirse entre la dictadura o la democracia, entre el abismo o el futuro.

En la primera vuelta, celebrada el pasado 10 de abril, ganó Keiko Fujimori (Fuerza Popular) con un 39,81% de los votos y 73 diputados de un total de 130. Pedro Pablo Kuczynski (PPK) obtuvo un 20,98% y 18 parlamentarios. En tercer lugar quedó Verónika Mendoza, del Frente Amplio (fa), con el 18,85% de los votos y la segunda mayor bancada parlamentaria, con 20 diputados. 

En un situación paradójica, Keiko Fujimori ha ido subiendo en los sondeos en los últimos días a pesar de las críticas que ha recibido tras conocerse que un dirigente de su partido está siendo investigado por la DEA por presunto lavado de activos.

¿Por qué han sonado tarde todas las alarmas? Pues porque desde el primer momento Kuczynski confió en que la campaña sería coral y que los sectores sociales y la izquierda política, temerosa histórica del fujimorismo, se movilizaría para frenar a Keiko. Pero eso no ha ocurrido de manera determinante.

Personas apoyando al candidato Keiko Fujimori en el exterior de la universidad donde tuvo lugar el debate presidencial en Lima, Perú. REUTERS/Guadalupe Pardo

Personas apoyando al candidato Keiko Fujimori en el exterior de la universidad donde tuvo lugar el debate presidencial en Lima, Perú. REUTERS/Guadalupe Pardo


En el interior del Frente Amplio se sigue discutiendo si es suficiente movilizar a la población contra Keiko o sí hay que explicitar la petición del voto a PPK para frenar la toma del poder por el fujimorismo. Pero Verónika Mendoza y un grupo de parlamentarios electos y cuadros del FA ayer lo hicieron.

A través de un video difundido en YouTube, la ex parlamentaria manifestó su preocupación por el entorno de Keiko Fujimori, y ofreció su respaldo electoral a Kuczynski “para cerrarle el paso al fujimorismo”. Recordó que al gobierno de Alberto Fujimori “no le importó robar a todos los peruanos miles de millones de soles de oportunidades, de escuelas y hospitales", y dijo que actualmente Keiko Fujimori está rodeada de gente procesada por corrupción y vínculos con el narcotráfico.

Lo que es evidente es que ambos candidatos defienden, prácticamente, el mismo modelo económico y financiero. De hecho, entre los asesores cercanos a Keiko se encuentra Elmer Cuba, cabeza de la firma Macroconsult, una empresa de consultoría económica, banca de inversión y asesoría de negocios, mientras que PPK tiene en su estrecho entono a Alfredo Thorne, alto funcionario de JP Morgan.

Perú atraviesa una desaceleración económica que afecta a la industria, el sector inmobiliario, la construcción y el agro, y para grandes sectores sociales, tanto si gana cualquiera de los dos candidatos, el panorama social puede empeorar: reducción de derechos, flexibilizando las condiciones de los despidos, rebajando sus obligaciones contributivas, y facilitando la imposición de algunos proyectos mineros.

Personas apoyan al candidato Pedro Pablo Kuczynski durante el debate presidencial en Lima, Perú. REUTERS/Guadalupe Pardo

Personas apoyan al candidato Pedro Pablo Kuczynski durante el debate presidencial en Lima, Perú. REUTERS/Guadalupe Pardo

Pero hay huellas imborrables en Perú. Alberto Fujimori está cumpliendo una condena de 25 años, desde 2005, por violaciones a los derechos humanos y por corrupción, y tiene pendiente una investigación por la esterilización forzada de unas 250 mil mujeres durante su gobierno (1990-2000). Por eso, la figura de su heredera política genera el rechazo de una buena parte del pueblo peruano.

El escritor y periodista Gustavo Faverón describe la disyuntiva electoral sin tapujos y explica que Kusckynski no es el mal menor, “sino el único bien que las circunstancias nos permiten; la elección es un plebiscito entre el abismo de una dictadura criminal y sanguinaria y la posibilidad de construir un país en paz para todos. No caben medias tintas”. El domingo saldremos de dudas.

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