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Todos los hombres contra Sarkozy

Destacados líderes conservadores critican al presidente francés y se postulan como posibles candidatos a sucederle

ANDRÉS PÉREZ

La hecatombe electoral que sufrieron los conservadores en los comicios regionales de hace dos semanas no sólo ha cambiado las coordenadas políticas de Francia, donde ahora la izquierda es mayoritaria. También ha cambiado por completo las perspectivas de carrera del presidente Nicolas Sarkozy. La rebelión en las filas conservadoras contra el otrora adulado presidente es conducida abiertamente por diputados y ex primeros ministros. Y el programa sarkozyano de ruptura de corte ultraliberal, que entusiasmaba en 2007, es cada vez más criticado.

La carga de varios pesos pesados de la derecha contra Sarkozy es virulenta. El primero en abrir fuego fue, por supuesto, el enemigo mortal del presidente, el ex primer ministro Dominique de Villepin. Ha anunciado la creación de un partido alternativo para contrarrestar "el sarkozysmo, que dijo es un pragmatismo cínico constantemente en zig-zag, en busca de un centro de gravedad gracias a símbolos que dividen al país".

De Villepin: "El sarkozysmo es un pragmatismo cínico en constante zig-zag»"

Hasta ahí, todo normal. Sarkozy y De Villepin nunca se han amado. Pero el ex primer ministro Alain Juppé, figura tutelar y consensual, ha salido de su reserva y se ha permitido no sólo criticar al presidente, sino afirmar algo que es un crimen de lesa majestad en este país. Ha afirmado que es plausible que Sarkozy no sea candidato a la reelección en 2012. Por si no quedaba claro, ha añadido que, en tal caso, él sí será candidato.

Hacer eso en la derecha francesa, decir de un presidente en ejercicio dentro del Elíseo que igual no es candidato a la reelección, no sólo es un casus belli, sino que además es destapar la olla a presión de los arribismos en las filas conservadoras.

Y, efectivamente, en todo París se escuchó el pistoletazo de salida. Tras Juppé, llegó el turno de Jean-François Copé, jefe del grupo de diputados de la sarkozysta Unión para un Movimiento Popular (UMP). Desde ese cargo intenta cocinar al presidente a fuego lento, exigiendo más y más leyes represivas contra el espejismo del burka y el hiyab, porque sabe a ciencia cierta que así va cortando a Sarkozy de su base electoral ultra.

Ahora, Copé ha dado un paso más: Ha dejado filtrar una reciente conversación privada en la que dijo, en la sala de cuatro columnas de la Asamblea Nacional, que él sí será candidato a la presidencia, "en 2017 o quizá antes, si hay un accidente". Copé se sumaba así a la idea de que Sarkozy quizás no sea candidato en 2012, e incluso plantea que no llegue a esa fecha si la calle, en un contexto de crisis, se pone muy revuelta.

Cabe sumar a la lista de voces que se alzan contra el presidente a otros precandidatos que hilan aún más fino. El ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin ha afirmado que Sarkozy ha conducido a Francia "a un callejón sin salida institucional". Sobreentendido: hay que cambiar de conductor.

El Estado devolvió a 16.350 contribuyentes ultrarricos 585 millones de euros en 2009

Por su parte, el actual primer ministro, François Fillon, está tejiendo secretamente una red de fidelidades entre parlamentarios descontentos con Sarkozy. Hecho lo cual, simplemente aprovecha reuniones institucionales normales para dejarse aclamar. Hace seis días, en una de esas reuniones, en medio de los vítores se escucharon entre cinco y diez gargantas gritando: "¡Fillon, Président!"

Históricamente, en la derecha francesa, cuando se destapa la olla de las vanidades, los precandidatos a la presidencia son como setas en un buen sotobosque otoñal: pueden encontrarse en todas partes. Pero algunas hay que desdeñarlas por la mala pinta que tienen. Así, hasta el secretario general de la UMP, Xavier Bertrand, apodado el lamebotas en su propio campo por su fidelidad servil a Sarkozy ha hecho saber indirectamente que hacen falta primarias para seleccionar al candidato presidencial de la derecha en 2012, y que también él se ve bien en esa competición.

La balcanización de la derecha ya se ha cobrado una primera víctima: el "Gran designio" de Sarkozy, su programa de ruptura. Todos los diputados y senadores conservadores, que antes debían acallar sus reservas y críticas, ahora se juzgan autorizados a darlas a conocer a voces.

Primer blanco de una derecha encrespada: el celebérrimo escudo fiscal instaurado por Sarkozy por procedimiento de urgencia en 2007, nada más ser elegido. Esa ley estipula que ningún contribuyente, por muy rico que sea, debe pagar más del 50% de sus ingresos anuales en concepto de la suma de los diferentes impuestos directos.

El escudo fiscal es considerado el estandarte absoluto del sarkozysmo.Quien aprueba el escudo fiscal para las rentas altas, aprueba la idea sarkozyana de que Francia sólo saldrá de una supuesta "decadencia" si deja que los ricos se enriquezcan libremente. Algo que es precisamente lo que no pueden hacer en Francia desde que en 1944, el programa gaullista-comunista del Consejo Nacional de la Resistencia sentó las bases del modelo social francés.

El escudo fiscal es considerado el estandarte absoluto del sarkozysmo

En el contexto de crisis, mucho electo conservador, preocupado fundamentalmente por conservar su sillón, ve a las claras que el escudo fiscal le puede salir caro, electoralmente hablando. Máxime cuando ahora, con la polémica, el ministerio de Presupuesto se ve obligado a publicar cifras: 16.350 contribuyentes ultrarricos recibieron cheques de devolución del Estado por valor de 585 millones de euros en 2009. En plena crisis, y con un volumen de endeudamiento público que crece. Según un estudio publicado el viernes por el Instituto Nacional de Estadística, los ingresos del 1% de los franceses con los mejores salarios han aumentado un 35% en los últimos cinco años.

Todo se empieza a poner del revés para Sarkozy, pero sería un error considerarlo políticamente muerto. El presidente va a intentar retomar el control de los parlamentarios, invitándolos casi una vez al mes a cenar en el Elíseo, cosa que equivale a una declaración de guerra a sus rivales Fillon y Copé.

Por otra parte, al presidente le queda un as en la manga: En otoño, Francia asume la presidencia del G-20. Abandonando el ruedo interno a una marabunta de políticos en plena algarabía por los déficits, los burkas y la delincuencia, Sarkozy puede renacer con estatura mundial y aplastarlo todo. Sólo meses antes de las presidenciales.