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HRW denuncia que la UE es muy blanda con los dictadores

Túnez debe servir como lección, según Human Rights Watch

DANIEL BASTEIRO

La Unión Europea y la jefa de su diplomacia, Catherine Ashton, son cada vez más dóciles con los dictadores del mundo. Esa es la conclusión del informe anual de la organización Human Rights Watch, que fue presentado hoy en Bruselas. El documento es muy crítico con el papel todavía más secundario que ha pasado a ocupar la defensa de los derechos humanos tras el estallido de la crisis económica.

La ONG espera que la UE aprenda la lección de la revuelta que ha acabado con el régimen de Ben Alí en Túnez. El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, dijo que los líderes europeos deben darse cuenta "de que no pueden apoyar a un dictador simplemente porque colabora en la lucha contra el terrorismo".

Otro ejemplo de la involución tuvo lugar poco después de la presentación en la sede de la Comisión Europea, enfrente del edificio donde Roth recordaba a Ashton que "no basta con hacer comunicados de prensa" si no se acompaña a las palabras de decisiones. El presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, recibió al presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, responsable de la matanza de cientos de manifestantes en 2005 que sigue sin investigar.

El dictador uzbeko recibió un plantón oficial por parte del rey de Bélgica, Alberto II, su primer ministro, Yves Leterme, y del presidente del Consejo de la UE, Herman Van Rompuy, pero firmó con Barroso un acuerdo energético sin apenas publicidad. La Comisión decidió suspender la rueda de prensa habitual en la visita de un mandatario extranjero.

"Es sólo un ejemplo", aseguró Roth, "de cómo el ritual de diálogo y cooperación con gobiernos represivos es a menudo una excusa para no hacer nada sobre los derechos humanos". La Comisión pareció responder con un comunicado firmado por Barroso en el que defendió que "a través de un robusto diálogo cara a cara y no a través de sillas vacías es como podemos hacer más efectiva la defensa de las políticas europeas".

El informe de la ONG pidió utilizar el diálogo como una herramienta, pero no la única, aunque suponga "un riesgo político y económico". Los más de cien países en los que HRW identificó serias violaciones de los derechos humanos incluyen a China, a quien se trata con "una cobardía casi universal", según Roth.

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