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II Reunión Grupo de Puebla Grupo de Puebla intenta abrir un espacio progresista en una América Latina convulsionada

Un grupo de políticos latinoamericanos denunció el golpe de Estado en Bolivia y apoyó las protestas en Chile durante su segundo encuentro este fin de semana en Buenos Aires.

Referentes de la izquierda latinoamericana como la expresidenta brasileña Dilma Rousseff (i), el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández (c) y el expresidente colombiano Ernesto Samper. EFE/Fabián Mattiaz

ANA DELICADO PALACIOS

El Grupo de Puebla que integran 32 líderes de doce países se reunió durante dos días en la capital argentina con el propósito de aunar las fuerzas progresistas de la región. La alegría inicial por la reciente excarcelación del expresidente Inácio Luis "Lula" Da Silva que mostraron durante el acto de apertura la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff (2011-2016), o el presidente electo de Argentina y anfitrión del encuentro, Alberto Fernández, trocó en preocupación a medida que llegaban las noticias sobre lo que sucedía en Bolivia.

Este colectivo, entre quienes se encuentran el expresidente de Colombia Ernesto Samper (1994-1998) o el exmandatario de Paraguay, Fernando Lugo (2008-2012), destinó buena parte de sus sesiones el sábado por la tarde a seguir los acontecimientos en este país. Algunos políticos comentaban de manera reservada su inquietud con los amotinamientos policiales que empezaban a declararse en rebeldía en Cochabamba, Sucre, Santa Cruz y Oruro.

Llegó el domingo, y al término del encuentro, el Grupo de Puebla emitió un extenso comunicado en el que apoyaba la decisión del presidente Evo Morales de repetir las elecciones generales y de renovar las autoridades del Tribunal Supremo Electoral. En su documento, esta instancia regional repasó la situación de buena parte de los países de la región.

El Grupo de Puebla ha manifestado sus preocupaciones

El Grupo de Puebla manifestó, por ejemplo, su preocupación por el asesinato de más de 600 líderes sociales en Colombia. Condenó el bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU a Cuba. Alertó de que en Chile hay una "violenta represión de la movilización social por parte de las fuerzas policiales” con violaciones a los derechos humanos y pidió al presidente Sebastián Piñera que reconociera el reclamo popular y reformase la Constitución.

El colectivo también decidió enviar a Ecuador una delegación ante "la persecución política y judicial de los dirigentes de la oposición". Abogó por una salida democrática y pacífica al conflicto en Venezuela. Y además puso el foco sobre Haití, donde protestas masivas desde hace más de dos meses muestran "un país destrozado económica, social y políticamente", pese a que "la prensa y la política internacional no está poniendo atención sobre el estancamiento de las posibles salidas a ese conflicto".

El primer encuentro del Grupo de Puebla fue en julio

El Grupo de Puebla, que celebró su primera reunión en esa ciudad de México el pasado mes de julio, apostó como espacios de convergencia progresista la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el Mercosur, la Unasur y la Alianza del Pacífico, y defendió entre sus principios "la promoción del comercio intrarregional, la protección del medioambiente, la igualdad de derechos y la inclusión en espacios de poder de las mujeres".

Cuando horas después se consumó el golpe de Estado en Bolivia, el Grupo de Puebla volvió a sacar un comunicado en el que denunció que tanto la Constitución como el Estado de derecho habían sido "violados interrumpiendo un mandato constitucional".

En el documento que también firmó el expresidente Lula, el Grupo de Puebla observó que "las fuerzas de la oposición desencadenaron movilizaciones políticas acompañadas de actos de violencia, humillación de autoridades democráticamente elegidas, invasión, saqueo y quema de casas, secuestro y amenazas de familiares para llevar a cabo un golpe de Estado".

Solo cinco países de la región, Cuba, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela, han condenado el golpe de Estado en Bolivia

El segundo encuentro del Grupo de Puebla tiene lugar en un momento muy peligroso para América Latina. Sólo cinco países de la región, Cuba, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela, han condenado el golpe de Estado en Bolivia. Mientras el Gobierno saliente de Mauricio Macri se resistía a reconocer el quebranto institucional en ese país, el próximo mandatario de Argentina, Alberto Fernández, no dudó en definirlo como tal. "Sacar a un presidente con acciones que no están dentro del marco de las reglas de la democracia no puede llamarse de otra forma que golpe de Estado", advirtió.

Aunque faltaron algunos de sus integrantes en la reunión de Buenos Aires, como el expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica (2010-2015), o el de Ecuador, Rafael Correa (2007-2017), el Grupo de Puebla aspira a promover un polo progresista en la región con eje en los Gobiernos del mexicano Andrés Manuel López Obrador y en el próximo de Argentina.

Para ello deberán rescatarse organismos como la Celac, según adelantó el Grupo de Puebla en su comunicado. "La Celac es una especie de OEA sin EEUU, y en la medida que tengamos la capacidad de articular el trabajo conjunto con estos mecanismos de integración subregional, podremos tener tres campos de intervención: buscar la inclusión social, generar valor agregado en el comercio, y construir ciudadanía", resumió en conversación con Público el expresidente colombiano Samper. "Mientras Europa trata de convertirse en nación cuando son 32, nosotros somos una sola nación que no hemos logrado ni siquiera convertirnos en región".

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