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Impeachment a Trump Los republicanos usan su rodillo en el Senado para imponer el 'impeachment' a medida y bloquear la presencia de testigos

Los demócratas prolongaron este martes el debate sobre las reglas del proceso durante doce horas, pero ni lograron abrir una brecha entre los republicanos, ni obtener de momento un ‘impeachment’ más abierto, con nuevos testimonios y documentos.

21/01 / 2020.- El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump y el alemán Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, durante la 50ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza. EFE - GIAN EHRENZELLER
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump durante la 50ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza. EFE - GIAN EHRENZELLER

Tras casi trece horas de debate en el Senado, los demócratas no lograron abrir una brecha en el Partido Republicano, que acabó así imponiendo su molde de juicio político a medida de Donald Trump. La sesión de ayer martes en la Cámara Alta, que terminó rozando las dos de la madrugada en Washington, fue oficialmente la primera sobre el impeachment al presidente de Estados Unidos y se dedicó exclusivamente, según lo establecido, a adoptar las reglas del proceso.

Los demócratas presentaron un total de once enmiendas (cada una de ellas seguida del pertinente debate y voto) pero ninguna de ellas fructificó de manera que no lograron abrir una brecha evidente en el Partido Republicano ni cambiar sustancialmente el formato del proceso para que se llame a declarar a nuevos testigos o se entreguen más documentos oficiales al Senado.

Con todo, varios senadores republicanos se mostraron proclives a abrir más el proceso pero no en esta primera sesión sino una vez que cada una de las partes afectadas (la acusación y la defensa del presidente) presenten su caso, para lo que tienen tres días a partir de hoy, cuando comenzarán dichas presentaciones, de acuerdo con las reglas aprobadas ayer en el Senado.

Entre estos senadores se encuentran, al menos, el senador por Utah Mitt Romney, la senadora por Maine Susan Collins (quien tiene una dura reelección este año en su Estado) y la senadora por Alaska Lisa Murkowski.

Fueron por las quejas de estos senadores, unido a las protestas masivas de los demócratas y la presión mediática, lo que llevó a Mitch McConnell, líder de los republicanos en el Senado y autor de la propuesta inicial de las reglas del impeachment, a abrir la mano y modificar el documento en dos puntos: la presentación del caso por cada una de las partes se haría finalmente en tres sesiones de ocho horas a lo largo de tres días (en vez de en dos sesiones de 12 horas) y la posibilidad de que la Cámara de los Representantes presente las evidencias halladas durante la fase de instrucción del caso. Nada de mucho calado, aunque, eso sí, permitirá a McConnell defender que ha sido permeable y que ha aceptado cambios en las reglas del juego.

Las emiendas se tenían que ganar por mayoría

En cuanto a las enmiendas a ese documento, éstas se tenían que ganar por mayoría, así que los demócratas (47 escaños de cien en total que tiene el Senado) necesitaban que al menos cuatro senadores republicanos votasen sus propuestas de cambio para que éstas salieran adelante. Nunca lo lograron.

Los demócratas necesitaban que al menos cuatro senadores republicanos votasen sus propuestas de cambio para que éstas salieran adelante

Las enmiendas, presentadas por el líder de los demócratas en la Cámara Alta, Chuck Schumer, solicitaron, por este orden, la entrega de documentos a la investigación por parte de la Casa Blanca, de la Secretaría de Estado, de la Oficina de Presupuestos, la comparecencia del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, la entrega de documentos del Departamento de Defensa, la declaración del oficial de la Casa Blanca Robert Blair y del oficial de la Oficina de Presupuestos Michael Duffey, la petición de que una parte (acusación o defensa) tenga que entrar a la otra cualquier evidencia que obtenga en el juicio político, la comparecencia del exconsejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton (cuyo testimonio podría resultar demoledor). Por último, tres más sobre aspectos técnicos del proceso (cuando votar cada moción, qué tiempo destinar a las mociones escritas y las respuestas durante el proceso o sobre si el presidente del Tribunal Supremo, como encargado de dirigir el impeachment en el Senado, puede decidir si permite peticiones para llamar a testigos o reclamar documentos oficiales).

Se trata prácticamente de las mismas peticiones que realizaron los demócratas durante la fase de investigación previa realizada en la Cámara de los Representantes. En esta cámara los demócratas tienen mayoría, y esto les permitió lanzar el impeachment en septiembre y liderar la fase de investigación del impeachment al presidente.

El líder de la minoría del Senado de los EE. UU., Chuck Schumer (D-NY), habla con los miembros de los medios de comunicación durante el juicio por juicio político del presidente Donald Trump, REUTERS / Tom Brenner

Sin embargo, las demandas de documentos y las citaciones a declarar realizadas por los demócratas en dicha fase no fueron atendidas entonces por sus afectados; según los demócratas, por presiones de la Casa Blanca.

Esta actitud fue, de hecho, lo que le valió a Trump la imputación de obstrucción al Congreso, cargo al que los demócratas añadieron en el documento de acusación del impeachment otro más: el de abuso de poder por la actuación del presidente norteamericano en una llamada del pasado mes de julio a su homólogo de Ucrania Volodímir Zelensky.

Trump habría reclamado a Zelensky que investigara a Hunter Biden, el hijo del oponente demócrata en las elecciones de noviembre Joe Biden, que trabajaba para una empresa ucraniana.

Para ello, según los demócratas, Trump habría urdido una trama paralela, por razones obvias, a los cauces diplomáticos habituales a través de la cual se habría condicionado a esa investigación la concesión de una ayuda militar a Ucrania de 400 millones de dólares

Los testigos, clave en el juicio del Senado

A pesar del fracaso demócrata de ayer, cómo se dirima en adelante la cuestión de los testigos seguirá siendo clave. Si al final se permite que declaren (sobre todo Bolton), esto daría a los demócratas otra oportunidad, acaso la última, para tratar que los senadores republicanos menos proclives a apoyar a Trump empiecen a descolgarse, con lo que someterían a otra prueba de fuego el hasta ahora inquebrantable apoyo de la práctica totalidad del partido en torno al presidente.

Si al final se permite que declaren los testigos, se daría a los demócratas otra oportunidad

De momento, el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, está cumpliendo con el objetivo de Trump de bloquear la comparecencia de testigos de manera que el proceso pueda estar acabado antes de que el presidente pronuncie su discurso a la nación, el 4 de febrero.

El objetivo de McConnell (y de Trump) es cumplir lo más rápido posible con ciertas formalidades obligatorias en los próximos días y a partir de ahí, votar con lo que hay ya sobre la mesa (la incompleta investigación realizada por la Cámara de los Representantes) y pasar página cuanto antes.

Frente a esto, los demócratas insistirán todo lo que puedan en la cuestión de los testigos. Ayer no dejaron de clamar contra la posibilidad de que el juicio al presidente (aunque sea político, como lo es un impeachment) no cuente con testigos a los que se llame a declarar y es de esperar que sigan apelando a esa vía en cada fase de lo que queda del proceso.

El ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton en el centro de estudios del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). REUTERS / Jonathan Ernst

Entre estos testigos, el nombre clave es el de John Bolton, el consejero de Seguridad Nacional de la administración Trump hasta que dimitió, según él, o fue invitado a dejar su cargo, según la versión de Trump, el pasado mes de septiembre.

Bolton ha sido testigo de muchas de las actuaciones del presidente y se sospecha que tiene información relevante de primera mano que puede resultar valiosa y altamente peligrosa para los intereses de Trump. Bolton se negó a declarar ante la Cámara de los Representantes, sin embargo ha declarado que si es convocado por el Senado, acudirá a dar su testimonio.

Si el Senado no acepta testigos serán culpables "de trabajar junto al presidente para obstruir a la verdad" declaró Adam Schiff

Incluso el republicano Mitt Romney aseguró ayer que le gustaría escuchar el testimonio de Bolton en este proceso. Eso sí, aclaró que estaría dispuesto a votar una moción para ello una vez que las partes hayan presentado el caso, en consonancia con la postura de Collins. Por eso, ayer ambos senadores votaron junto a su partido para rechazar la propuesta de Schumer sobre Bolton.

Adam Schiff, el líder demócrata en la Cámara de los Representantes y quien condujo la investigación en esa instancia, señaló ayer que si el Senado no acepta testigos serán culpables "de trabajar junto al presidente para obstruir a la verdad y evitar que salga a la luz. Éste está siendo un proceso para ocultar al pueblo americano la evidencia".

Desde luego, con la extensísima sesión de ayer, los demócratas trataron de transmitir la idea de que la estrategia de los republicanos pasa por bloquearlo todo durante horas y horas para tratar de tapar la verdad. Está por ver, eso sí, hasta qué punto esto pueda ser relevante en las encuestas y de cara a la opinión pública.

La sesión de ayer fue el inicio del tercer juicio político a un presidente de Estados Unidos tras el impeachment de Andrew Jonhson en 1868 y el de Bill Clinton entre 1998 y 1999. En 1974, Richard Nixon dimitió antes de la votación en el Senado al retirarle el Partido Republicano su apoyo.

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